Viernes, 26 de Febrero de 2021

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Jóvenes enfadados, agresivos y contra todo: el riesgo de no poner límite

"Los hijos ya tienen amigos, lo que necesitan son padres, que alguien les haga de padres, de figura moral de referencia", afirma Jordi Royo, Director Clínico de Amalgama7

Un día después de que saliera a la luz un vídeo en el que decenas de jóvenes bailan y gritan sin mascarilla ni distancia de seguridad en el Teatro Barceló, así estaba la cola en el Teatro Barcleó de Madrid

Un día después de que saliera a la luz un vídeo en el que decenas de jóvenes bailan y gritan sin mascarilla ni distancia de seguridad en el Teatro Barceló, así estaba la cola en el Teatro Barcleó de Madrid / Cadena SER

Fiestas ilegales, raves, botellones, enfrentamientos cada vez más violentos con la policía. Son noticias que tienen como denominador común grupos de jóvenes que transgreden las restricciones de la pandemia para divertirse. Para Jordi Royo, Director Clínico, de Amalgama7 este comportamiento responde a 3 motivos. El primero es la invulnerabilidad inherente a esta edad, se sienten inmunes al peligro y al coronavirus. Segundo, como todos los jóvenes sienten la fatiga pandémica. Y tercero, y el más grave de todos, es el asumir que “todo lo que no conlleva un castigo, no es delito”. Si un adolescente pega a su madre y no le pasa nada, acaba asumiendo que eso no está tan mal. “Es el relato que se ha impuesto y eso es un tremendo error. Viven en un constante no hay castigo, no hay delito”. Detrás de esta actitud puede haber un grave trastorno de conducta, el llamado Trastorno Negativista Desafiador. Desprecian cualquier posición de autoridad, mostrando comportamientos no cooperativos, negativos, irritables y de enojo hacia figuras autoritarias como padres, profesores, educadores etc. Por eso ahora las medidas restrictivas de la COVID19 se han convertido en una barrera a derribar, para mostrar su desafío ante la sociedad.

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Las multas no son la solución, primero porque un alto porcentaje de las multas impuestas por infringir las restricciones no se cobran. Y segundo, porque son los padres quienes se hacen cargo de esas sanciones, por lo que les sale muy bien la jugada. Los padres, a menudo adoptan el relato de la horizontalidad en las relaciones con sus hijos. Quieren ser sus amigos. “Pero los hijos ya tienen amigos, lo que necesitan son padres, que alguien les haga de padres, de figura moral de referencia” dice Jordi Royo.

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