Viernes, 05 de Marzo de 2021

Otras localidades

Caminos que llevan a la música

La Escuela Superior de Música Reina Sofía, que aunque con restricciones por la pandemia, sigue con sus ciclos de conciertos, se creó en Madrid en 1991 con el objetivo de dotar a España de un centro de alta formación profesional a músicos jóvenes

Cada curso selecciona a 150 alumnos de más de 30 paises de todo el mundo que han de pasar por audiciones muy exigentes y que reciben clases presenciales y online de grandes maestros de la música

En pocos meses cumplirá 30 años

Descargar

Compartir

El código del iframe se ha copiado al portapapeles

Márta Gulyás, profesora de música de cámara mueve las manos y balancea la cabeza para acompañar y transmitir a los alumnos los matices de la Sonata en Fa Mayor de Strauss.

Vemos a Gulyás a través de una pantalla. Está en el salón de su casa. En la pared derecha se distinguen algunos cuadros. Hay macetas en un rincón y una ventana al fondo vestida con cortinas claras que filtran la luz del mediodía de Budapest.

A dos mil quinientos kilómetros, en Madrid, en un aula de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, el dúo formado por la violonchelista polaca, Zuzanna Sosnowska, y el pianista salmantino, Manuel Alonso- Bartol, la escucha y sigue sus indicaciones.

Alguien llama a la puerta de la casa de la profesora Gulyás. La necesidad de seguir cerca en tiempos de pandemia nos ha dado un inesperado acceso a la cotidianidad de los maestros.

En Madrid cae lenta la llovizna de febrero sobre los setos de boj y las estatuas de piedra de la plaza de Oriente. La profesora china, Wenting Kang, y la alumna rusa Bella Chich trabajan una de las fantasías para viola del compositor inglés York Bowen en la cuarta planta de la Escuela.

Al otro lado del pasillo, el violonchelista polaco Mikolaj Konopelski y el alumno español Luis Aracama, de Ponferrada, repasan fragmentos de una obra de Alexandre Tansman.

La música aúna varios siglos y nacionalidades en pocos metros y en el mismo ahora. Una planta más arriba, el ruso Denis Lossev aconseja a la costarricense Daniela Rodó como acercarse a las “variaciones serias” escritas por un músico alemán adscrito al Romanticismo, Felix Mendelssohn.

En el auditorio, dos cubanas, la profesora y pianista Madalit Lamazares y la soprano Maylin Cruz Fonseca, interpretan fragmentos del Don Pasquale de Donizetti.

De cómo Maylin está hoy cantando a Donizetti en la Escuela Superior de Música Reina Sofía tienen la culpa el talento y la suerte. Maylín Cruz había nacido en Holguín, en la región oriental de Cuba en una familia donde todos cantaban por puro placer, pero sin formación musical. Por empuje de la mamá, estudió oboe lejos de casa, pero se le iban las horas cantando. Formó parte “los originalitos de Manzanillo”, proyecto infantil de la orquesta madre, los Originales, estudió canto y años después recibió carta de Madrid en la que le comunicaban que había sido preseleccionada para pasar las pruebas de acceso.

Era una noche de domingo. Maylín había reservado un vuelo que no se podía permitir retrasos. Llegaba a Madrid con el tiempo justo para ir desde Barajas a realizar la audición. Pero en tenía caducado el pasaporte. Aquella noche, Maylín rogó todo lo que pudo ante la jefa de inmigración del aeropuerto internacional de La Habana. Era la oportunidad de su vida. Y, por primera vez, las autoridades dieron permiso para viajar a una persona sin la documentación en regla.

Estos son otros alumnos que por caminos muy distintos han confluido hoy en la Escuela de Música Reina Sofía.

Marius Diaz, compositor, director, editor y documentalista nació en Bogotá, Colombia. Siendo niño, se había acercado a la música sólo como melómano y coleccionista de cintas de casete. Hasta que a los 14 años, decidió probar con un instrumento. Atraído por las corrientes musicales como el punk, el ska y el reggae, se acercó a un grupo que necesitaba un trompetista. Se compró una trompeta y pago tres clases a un mariachi que le enseñó las posiciones de la trompeta y a leer en clave de sol. Con eso le dio para tres años. Marius Díaz quería hacer una ingeniería, pero la música le llevó de la trompeta al piano, del piano a la composición, de Bogotá a la Habana y de La Habana a Madrid, donde da un giro a su carrera musical en la Cátedra de Composición de la Escuela.

Patricia Cordero es violinista. Cristina Cordero tuvo una viola en sus manos a los cinco años. En la memoria de las dos hermanas perviven las imágenes de unos niños tocando violines, probablemente en un programa infantil de televisión. Se ilusionaron tanto, que la madre las llevó a una escuela de música. Los profesores recomendaron que tocaran instrumentos diferentes. Cristina Cordero eligió la viola. Llegó a la escuela de música Reina Sofía con 16 años, estudió algunos años en Alemania y ha regresado a la Escuela para completar su formación. El primer violín de Patricia Cordero fue una caja de poliespán con un palo para aprender las posiciones. Hoy toca un violín del luthier Otello Bignami cedido por una fundación.

Izem Gürer tenía 13 años cuando dijo a sus padres que quería ir a Madrid atraída por el prestigio del maestro Dmitri Bshkirov. Izem Gürer se trasladó a Madrid con su madre, mientras el padre intentaba conciliar la vida familiar realizando viajes de ida y vuelta entre Turquía y España. Izem forma parte del trío que completan el violín Kamran Omarli, de Azerbaiyán, y el violonchelo Hayk Sukiasyan, de Armenia. Turquía, Azerbaiyán y Armenia han sido países enemigos en distintos periodos históricos, pero la música no entiende de fronteras y lo aúna todo.

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

A continuación

    Último boletín

    Emisoras

    Elige una emisora

    Cadena SER

    Compartir

    Tu contenido empezará después de la publicidad

    Cadena SER

    ¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?