Lunes, 10 de Mayo de 2021

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Manuel Liñán: "Mi padre quería ponerme el traje de luces y yo solo quería bailar"

El Premio Nacional de Danza en 2017 visita a Mara Torres en la madrugada de la Cadena SER

VÍDEO: BEA POLO

Manuel Liñán (Granada, 1980) elige 'La otra' como seudónimo para entrar a esta conversación con Mara Torres. Este es el viaje por la vida de uno de los bailaores más rupturistas y talentosos de este país, visto así tanto en este país como en el extranjero, que ha visitado de punta a punta del planeta con sus shows y con su arte conquistando, entre otros, tres premios MAX y el Premio Nacional de Danza en el año 2017. Esta es una conversación a la luz de El Faro que descubre al niño al que esperaban que siguiese la estirpe de torero de su padre, pero que, en realidad, soñaba con bailar.

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Cada vez que Manuel volvía del colegio, donde veía bailar a las niñas y sentía pasión por sus movimientos, se escondía en una habitación donde se permitía encontrarse con la persona, el bailarín y el artista que él realmente era. "Allí pasaba un montón de horas, me encontraba conmigo mismo, con mi identidad", ha explicado. Vivía, aún así, con miedo a que alguien abriese la puerta y descubriese sus deseos y su arte. 

El seudónimo que elige está, además, estrechamente vinculado a esta historia vital con su padre y con los deseos de su familia a seguir su carrera con los toros. En este nuevo espectáculo, '¡Viva!', plantea la idea de que "las cosas que se heredan no solo son genéticas, van también las tradiciones y van también los traumas. La vida nos da la oportunidad de curar esas herencias que son heridas". Toda su vida cambió cuando haciendo el homenaje al padre de una vida, todo el mundo aplaudió. Manuel supo que su lenguaje iba a ser siempre el del baile.

Un bailar al que el mismísimo New York Times dedicó un amplio reportaje lleno de piropos recuerda de los momentos más bonitos de su vida cuando se vino a vivir a Madrid, a un piso de Carabanchel, y entendió el mundo junto a un grupo de amigos que deseaba también el arte con la misma pasión y con las mismas ansias de libertad. Es este el discurso de alguien rupturista que no se considera rupturista, sino que vive el mundo sin limitaciones. Una conversación inspiradora que ha regalado a la madrugada de la Cadena SER.

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