Martes, 18 de Mayo de 2021

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El reencuentro de Icíar Bollaín consigo misma: "Es bonito que las historias personales lleguen al público"

La directora compite con 'La boda de Rosa', película que supuso el despertar de los cines después del confinamiento, un cuento de hadas feminista protagonizado por Candela Peña

Momento del rodaje de 'La boda de Rosa'

Momento del rodaje de 'La boda de Rosa' / CEDIDA

En 1995, Icíar Bollaín debutaba como directora con Hola, ¿estás sola? una película diferente que contaba la historia de dos amigas jóvenes que se iban de casa y que logró el Goya a Mejor Dirección Novel. Bollaín ya era conocida en la industria. Su rostro había aparecido en película tan importante como El sur, de Víctor Erice, y en Tierra y Libertad, la película de Ken Loach sobre la Guerra Civil española.

Con Flores de otro mundo, su segundo largometraje como directora, no estuvo en los Goya, pero ganó el premio de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes. Una mirada a las mujeres migrantes en nuestro país. Temas que el cine no solía tratar, pero en los que esta nueva directora empezaba a fijarse. Ocurrió lo mismo con Te doy mis ojos, una de las mejores películas sobre violencia de género, que ganó siete Premios Goya, entre ellos película y dirección. Volvió a estar nominada con Mataharis y con También la lluvia, película sobre el sindicalismo en Bolivia.

Este año, el año más convulso en el cine español, vuelve a los premios a lo grande con La boda de Rosa. Lo hace con mucha ilusión. "Es que las nominaciones nunca lo das por hecho. Hay siempre mucha competencia, aunque el año sea raro al final siempre hay 20 o 30 películas que están ahí. Ser de las poquitas elegidas nunca lo doy por hecho jamás. Además, yo no tenía mejor película o mejor dirección desde Y También la lluvia, que ya hace un rato".

Serán unos Goya diferentes, ya que los nominados no podrán acudir al Teatro del Soho de Málaga donde sí estarán entregadores y los maestros de ceremonias, Antonio Banderas y María Casado. "Me parece muy responsable, es un lío tal y como están las cosas", dice la directora que reconoce que es una decisión fácil, pero sí valiente. A Bollaín no se le va a hacer raro, después de todo el tiempo de teletrabajo. "Yo voy a estar en medio del nuevo rodaje y tiene su parte buena porque ya no tengo que viajar a la mitad. Tiene también una parte de pena, no estarás con el equipo, con ls compañeros. Lo he vivido incluso con alivio, porque preocupa tal y como están las cosas meterte en viajes. Luego tiene algo triste las galas así, con la mitad de aforo, con las mascarillas y desde casa pues puede ser como un zoom colectivo y tiene su gracia".

La boda de Rosa compite con Adu, de Salvador Calvo, Sentimental de Cesc Gay, Las Niñas, la ópera prima de Pilar Palomero, y Ane, otra ópera prima, en este caso del directo David Pérez Sañudo. "Todavía no he visto Las Niñas, tengo que hacer los deberes. He visto Adu, he visto la de Cesc Gay… creo que las he visto todas. Pues eso, mucha competencia, no va a ser fácil", reconoce.

La boda de Rosa es un cuento de hadas feminista. Una película sencilla y reconciliadora que pone a la mujer en el centro. No hay heroísmos, sino un autorreconocimiento de la protagonista que decide cambiar las dinámicas y relaciones de su vida. Candela Peña es madre, hermana, hija y asalariada, siempre al servicio de los demás, hasta que dice basta y decide casarse consigo misma.

"La escribí con mucha ilusión con la guionista Alicia Luna, pero siempre con muchas dudas, os soy sincera, porque era una idea, la de casarse con uno mismo, que yo la contaba antes de rodar y había gente que me decía que era un poco tontería. Por eso, ha sido bonito ver que luego la respuesta de la gente era buena, que todos podemos casarnos con nosotros mismos en la intimidad o como sea", cuenta Bollaín.

La película inauguró el pasado Festival de Málaga, pospuesto al mes de agosto por la pandemia. Fue también uno de los estrenos destacados del verano, de los primeros en llegar a las salas de cine después de meses de Estado de Alarma. El tono vitalista, la luz del mediterránea, donde se rodó y donde se ambienta la historia, y el humor de las situaciones, hicieron que el boca oreja empezara a hablar bien de la película. "Cayó en un momento en que nos venía bien después de tanto trauma con la pandemia. Nos venía bien reírnos, celebrar", reconoce.

"Es una película que te hace sentir bien, es positiva, optimista, tiene emoción y tiene un final en alto esperanzador. Eso viene bien siempre en general, pero especialmente bien en el momento en que salió. Es lo que percibí en la gente, en los periodistas", añade. La boda de Rosa es también la vuelta de Bollaín a contar sus historias, sus guiones, ya que sus últimas películas las había realizado con el guionista escocés Paul Laverty, guionista de referencia de Ken Loach. "También es bonito que las historias personales lleguen al público, que lo que tienes que contar importe".

Por primera vez, los Premios Goya se acercan a la paridad. Un 41 por ciento de todos los nominados son mujeres este año. Un porcentaje mucho más cercano a la igualdad que el de ediciones anteriores. "Tengo la sensación de que el trabajo que se lleva haciendo desde hace años desde CIMA está empezando a dar sus frutos", explica la directora. Compite en mejor dirección con Isabel Coixet, otra directora veterana. Sin embargo, Bollaín pide prudencia: "No hay que tocar las campanas. Aunque estos Goya haya una paridad del 41 por ciento, no son las cifras reales con respecto al cine que hacemos, pero sí creo que han cambiado cosas".

La llegada de las nuevas directoras, que cada año consiguen ganar el Goya a mejor dirección novel y cuyas películas llegan a los grandes festivales es uno de los cambios producidos en los últimos años en el cine español. "Son muy talentosas y están ahí desde hace unos años. También la llegada de muchas más técnicas. En La boda de Rosa, de una manera no forzada ni militante, ha ocurrido que la mayoría de las jefas de equipo son mujeres. Hay muchas mujeres haciendo muchas cosas y estas medidas que a veces han sido impopulares al final dan fruto y los productores se acuerdan de que hay buenas profesionales y les dan la oportunidad. Eso es una labor, en gran medida, de CIMA, que ha conseguido esas medidas, pero también ha recordado sistemáticamente que hay mujeres". Se refiere a las llamadas cuotas, que en el cine se establecen a través del sistema de puntos en la concesión de ayudas a la producción. Algo que la Asociación de Mujeres Cineastas lleva trabajando desde hace mucho. 

"Las niñas, esa película la cuenta una mujer porque es su experiencia, sus recuerdos, su sensibilidad. La boda de Rosa tampoco creo que la contara un hombre. Eso es lo interesante que estén todas las experiencias de todo. El cine no debería perderse el talento de las mujeres. Una cinematografía que solo tiene a hombres contando historias se está perdiendo mucho. Lo mismo ocurre con la sociedad", concluye. 

 

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