Jueves, 27 de Enero de 2022

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Víctima y verdugo: la historia del niño soldado condenado por crímenes de guerra

¿Es posible recuperar a un niño soldado? Dominic Ongwen, excomandante de un grupo rebelde de Uganda, es el primer niño soldado juzgado por la CPI por las atrocidades que siguió cometiendo siendo ya mayor de edad

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Dominic Ongwen pertenecía a la organización extremista cristiana Ejército de Resistencia del Señor, desde la que secuestró, torturó, violó y asesinó a muchas víctimas de la guerra en Uganda. Por esos crímenes de guerra acaba de ser condenado por la Corte Penal Internacional.

Pero antes de comandar esa organización como verdugo, Ongwen fue víctima, secuestrado en 1990 como niño soldado en el norte de Uganda cuando iba camino del colegio a los diez años. Como tantos otros niños reclutados, Dominic fue entrenado, manipulado incluso con el uso de drogas y rituales mágicos para convertirlo en “auténticas máquinas de matar”, explica el periodista Chema Caballero.

“La peculiaridad de Dominic y de otros niños soldado es que han crecido dentro del grupo armado, se han hecho mayores de edad y han seguido luchando”. Ongwen llegó incluso a ser el lugarteniente de Joseph Kony, líder de la guerrilla y uno de los señores de la guerra más conocidos de África, y tomó muchas decisiones dentro del grupo hasta su rendición en 2013.

Miedo a desertar

Sobre su decisión de seguir dentro del grupo una vez que son mayores, los niños soldado con los que ha podido hablar Caballero explican que se debe al “miedo racional a que, si te sales de un grupo armado, te puedan perseguir, matar o torturar”.

Obligados a cometer crímenes desde muy pequeños, son personas que “han interiorizado la violencia como una forma normal de vida”, probablemente sin siquiera recordar cómo era su vida anterior al secuestro. Sin embargo, su condición de niño soldado no se ha tenido en cuenta en el juicio contra él en la Haya, centrado solo en sus crímenes.

Esclavitud sexual como arma de guerra

El fallo de la CPI es también especial por tratarse de la primera vez que se reconoce como crímenes de guerra y contra la humanidad la conversión de niñas en esclavas sexuales forzándolas al matrimonio y al embarazo.

“Es un gran adelanto”, valora Caballero, después de los pequeños avances de los últimos años, como el del Tribunal para la antigua Yugoslavia que reconoció por primera vez la violación como arma de guerra, o el Tribunal especial para Sierra Leona, por el uso de niños y niñas soldado, recuerda.

A día de hoy se siguen reclutando niños y niñas como soldados en zonas de República Centroafricana, República Democrática del Congo, Somalia, Mozambique y en Sahel. En Somalia, al menos el 80% de los combatientes de Al-Shabaab son menores de 18 años. En Nigeria, Camerún, Chad y Níger el grupo terrorista Boko Haram también utiliza a menores para engrosar sus filas.

El periodista lamenta que “hoy día ya no están de moda los niños soldado” y la comunidad internacional ha dejado de hacer esfuerzos por recuperarlos. “No hay dinero para ellos, hay muy pocos programas que estén dando oportunidades a estos niños para abandonar las armas e integrarse en la vida civil sin violencia”.

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