Lunes, 01 de Marzo de 2021

Otras localidades

'Yalla', el corto de Carlo D'Ursi que disecciona la infancia en la Franja de Gaza

El productor presenta 'Yalla', un corto sobre la infancia en la Franja de Gaza, que ha ganado el Forqué a mejor cortometraje

Fotograma del corto 'Yalla'

Fotograma del corto 'Yalla' / CEDIDA

Enhorabuena por el Forqué, ¿qué ha supuesto?

El Forqué significa que mis compañeros me aceptan de igual a igual, piensa que yo vengo de Italia y ese complejo siempre está ahí.

¿Cuál es la situación del cortometraje hoy?

Es un género en sí mismo, que tiene un mercado, no es que se pueda vivir pero sí existe una industria de cortometrajes. Hay festivales, concursos, premios, que mueven dinero y ayudas. Hay un mercado y en los últimos años los productores se han dado cuenta y están invirtiendo más presupuesto y teniendo más riesgo. En este último año los cortos del cine español han estado en los festivales, en Venecia con Almodóvar. En Clemant Ferrand tenemos cuatro o cinco seleccionados. Uno de ellos además está nominado al Goya. Hay mucho movimiento y dentro de los nuevos medios de consumo, los cortos pueden representar un concepto muy interesante para las parrillas de las televisiones. Más vivo que nunca.

Eres actor, director, pero también productor. De hecho tienes una nominación al Goya como produrctor del documental Cartas mojadas, ¿cómo definirías tú la profesión del productor?

El productor es un constructor. Alguien que concreta y convierte las ideas ajenas y suyas, explotable comercialmente, artísticamente. Yo empecé a actuar cuando tenía 11 años en una serie diaria, luego me fui a España, a hacer cine y también porque estaba enamorado. Me vine a estudiar a Cristina Rota y me di cuenta que me faltaba la parte de ser pro activo. Yo había estudiado empresariales y tenía eso en la recámara. El productor hace que todo confluya, que no haya que depender de nadie. Yo estaba en El Deseo y vi que Pedro había hecho todas las facetas y pensé “y por qué no”. El productor es la parte que me permite llevar a cabo lo que quiero hacer. En España, en este momento estamos pasando un momento muy convulso por el tema de la aprobación de la nueva ley audiovisual que va a decir qué es un productor independiente y qué no lo es.

Yala habla de la infancia en Gaza, ¿Cuándo decides contar esa historia?

Es por culpa de comprar El País. Empecé a estudiar la Franja de Gaza. Desde pequeño tengo pasión política. El asunto de Gaza me interesa desde hace mucho tiempo. La historia de esos niños en la playa de Gaza la conocí gracias a mi anterior corto, con el que tuve contacto con Amnistía Internacional, estuve en varios organismos internaciones y en contacto con el mundo humanitario, y mucha gente fue proporcionándome historias. De hecho guardo muchas. Y la de Gaza era una de ellas. Mientras seguía siendo actor, pensé que los cortos me podían servir como una especie de síntesis de todas las cosas que me interesaban y sin la presión de la taquilla o el dinero. Tenía mi rinconcito de libertad para hablar de lo que quisiera. Es una historia corta, de menos de diez minutos y entré. Luego ganamos el concurso de Amnistía Internacional en el Festival de Abicine.

En Yalla cuento esa historia, del chico lanzó al otro lado del muro, fue a por ella, le explotó una mina y saltó por los aires. Una mina que, por otro lado, habían puesto los Palestinos. Era un intento de entender las partes en una guerra, donde nadie sigue las reglas de la guerra cien por cien, por muy raro que sea hablar de reglas de la guerra.

En Yalla no hay diálogo, no hay palabra, ¿qué implicaba contar una historia de esta manera?

Eso ha sido causa de discusiones tremendas a sangre viva con el otro guionista, que decía que me estaba automutilando. Es la razón por la que le he quitado la palabra y el color. Considero que cuando cuentas un drama de tal magnitud y siendo una historia real, cuanto más lo decoras, cuánto más lo dramatizas, corres el riesgo de frivolidad o de llegar al melodrama. Nada de eso hubiera sido respetuoso con la realidad. Por eso quise quitar ese recurso narrativo que es la palabra, para contar los hechos en sí. Hay que ser meticuloso para contarlo con respecto y me centré en la foto, en la acción, en las coreografías, en algo más contemplativo. No creo que haya palabra para describir lo que ha pasado.

 

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

A continuación

    Último boletín

    Emisoras

    Elige una emisora

    Cadena SER

    Compartir

    Tu contenido empezará después de la publicidad

    Cadena SER

    ¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?