Sábado, 08 de Mayo de 2021

Otras localidades

CAMINO A LOS Goya 2021

Relevo en la dirección novel: "El cine es una cuestión de sensibilidades, no de géneros"

Arantxa Echevarría y Belén Funes, ganadoras del Goya a mejor dirección novel en los dos últimos años, conversan con Pilar Palomero, la gran favorita para esta edición por 'Las niñas'

Pilar Palomero

Pilar Palomero / GETTY IMAGES

Las mujeres directoras no lo han tenido fácil en el cine español pero poco a poco el camino se va abriendo. Desde hace cuatro años el Goya a la mejor dirección novel ha ido a manos de una mujer. Carla Simón ganó con ‘Verano 1993’, Arantxa Echevarría, con ‘Carmen y Lola’ y en la pasada edición fue Belén Funes con ‘La hija de un ladrón’. Este año la gran favorita también es mujer debutante, Pilar Palomero, cuya ópera ha logrado nueve nominaciones. “Estoy con una mezcla de una sensación muy dulce y amarga por el momento en el que estamos. Es muy bonito lo que le ha sucedido en la película y la carrera por los Goya, pero luego pienso en la realidad que nos rodea, el futuro más inmediato, y es de preocupación e incertidumbre. La acogida de la película ha sido maravillosa, qué suerte haber podido compartirla en un año tan raro. Me encantaría llevármelo, no lo voy a negar”, admite en una reunión virtual con sus dos predecesoras.

El ritual -ya no tan secreto- está en marcha. Un amuleto que ha ido pasando de directora novel a directora novel desde que Paula Ortiz no lo llevara a la gala y no consiguiera el Goya por ‘La novia’. Belén Funes esperó al anuncio de las nominaciones para mandárselo a Palomero y continuar así la cadena. Tanto la directora de ‘La hija de un ladrón’ como Echevarría prefieren, eso sí, no darle consejos, solo invitarla a disfrutar y sentir que queda todo por hacer. “Mantener la energía de ir a por lo siguiente, buscar referentes… es mejor pensar en una en el futuro que en lo que ya ha hecho”, apunta Funes.

En esta edición de los Goya hay dos mujeres nominadas en mejor dirección, dos directoras noveles candidatas, dos películas dirigidas por mujeres nominadas y dos documentales a cargo de directoras nominados. Un año especial que arroja un 41% de candidatas entre todas las categorías ¿Espejismo, cambio o hecho circunstancial? “Siento que es un año muy sui géneris como para valorarlo en conjunto. Es un año donde los hombres se han guardado sus películas de grandes presupuestos para estrenarlas el año que viene porque este año no iba a haber gente en los cines. Esto ha hecho posible que muchas mujeres destaquen con películas buenísimas, pero que la situación pandémica ha ayudado a que los hombres se queden en un segundo lugar con películas de gran presupuesto porque no querían sacarla este año. Estamos un poco en la fiesta donde entran gratis las mujeres. Los que van habitualmente a la fiesta no están”, explica Belén Funes.

Arantxa Echevarría le da razón pero sí vislumbra avances. “Nosotras hacemos un cine más indie, más intimista, que no busca tanto la taquilla, sino al espectador como persona. Pero sí está pasando algo, al menos a mí me llaman mucho para hacer series, películas de encargo, cosa que antes no había pasado. Están funcionando las ayudas de apoyo a la mujer del ICAA y se están dando cuenta lo productores que hay películas que una mujer directora las puede contar estupendamente. Ya no está ese miedo. La pandemia también ha producido una ingesta tremenda en plataformas, y están buscando contenido como locos, estoy alucinando con las ofertas que se producen. Yo creo que la clave es que han perdido el miedo, me preguntan mucho por mujeres directoras”.

Cadena SER

No solo es una cuestión de sexos, sino de miradas. Tanto ‘Carmen y Lola’ como ‘La hija de un ladrón’ y ‘Las niñas’ son películas que se fijan en realidades que antes el audiovisual español no había retratado, el deseo entre dos gitanas, una mujer de barrio y la educación sexual de las niñas en los 90. Han puesto el foco en historias que el espectador no tenía en su cabeza. “El universo del cine y la televisión son completamente masculinos, y su mirada es distinta a la mía. Yo hablo de las cosas que están cercanas a mí, que me llaman la atención o que he sentido, y no son las mismas que puede sentir un hombre. No tiene nada que ver con la sexualidad, sino con una voz que ha estado apagada. Los hombres que son los productores habitualmente piensan en productos más básicos, un thriller que es lo que se ve, y cuando tocas cosas más pequeñas e íntimas al final llegas a más gente”, analiza Echevarría.

Pilar abre el foco a otro concepto: las sensibilidades. “La idea de hacer ‘Las niñas’ y hablar de la educación sexual, sentimental y emocional que había recibido, yo y otras niñas, hizo darme cuenta de que nunca se había contado desde el punto de vista de una mujer y era una de las cosas que más me animaba. En el viaje que hemos hecho desde que empecemos a escribir el guion, la certeza que tengo ahora es que hemos hecho una película que no habla de un género concreto, les habla a las personas y me encanta recibir mensajes de Celias que son mujeres y Celias que son hombres. El cine es una cuestión de sensibilidades, no de géneros. Obviamente todos somos constructos, nos han educado en mensajes como se ven en la película. Ha sido bonito descubrir esto”. Funes ahonda en esta cuestión. “Ojalá pudiéramos dejar de hablar de géneros y hablar de sensibilidades. Al final, si pensamos en el retrato que los hombres están haciendo de las mujeres lesbianas históricamente, no es el retrato que ha hecho Arantxa. Hay que ser sinceros. Si cojo a Godard y a Agnès Varda y pienso en las dos películas que hicieron acerca de la prostitución, pues hay uno que cree que es una gran aventura y otra que la trata desde otro lugar. A mí lo que me interesa es el descubrimiento de nuevas sensibilidades y tenemos que pensar que dos lesbianas gitanas vistas por un cineasta hombre hubiera sido un retrato completamente distinto al de Arantxa. Yo veo en la peli de Arantxa a dos mujeres del año 2009 que se sienten atraídas sexualmente y que no quieren renunciar al deseo y al placer. Para mí eso es más fuerte que el hecho de que sean lesbianas. Hay que reposicionar las sensibilidades, desde dónde estamos explicando las historias y por qué hay una parte de la gente que no es que quede fuera del sistema, sino que el sistema los aplasta. Esa es la diferencia, cómo hacemos otro tipo de cine para acercarnos a otra sensibilidad, seamos hombres, mujeres, transexuales… Seamos cineastas y tengamos una mirada crítica”.

Pese a pertenecer a diferentes generaciones, las tres comparten una ausencia que dentro de unas décadas ya no existirá gracias a ellas. La falta de referentes, de una figura en la que visualizar sus aspiraciones. “Veíamos poco cine, el que llegaba en ese momento. Recuerdo una de las películas que más me ha tocado en mi vida, ‘Sin techo ni ley’, de Agnès Varda, y después descubrí que era una mujer. Yo iba por la vida diciendo que había un señor que se llama Agnès Varda, hasta que alguien me dijo que era una mujer. Ella contaba otras cosas que Godard o Truffaut dentro de esa generación de cine. Mi referente fue Pilar Miró, pero todo el mundo hablaba de ella según los epítomes de hombre. Dictatorial, fuerte, como si fuera Margaret Thatcher en el set, vendían que tenía un comportamiento muy masculino para poder llegar a ser directora”, relata Echevarría.

Desde pequeña, Funes se preparaba para la noche de los Goya. Le decía a su madre que como no había directores, tendría que ser actriz. Hasta que un día eso cambió. “Me acordaré siempre de aquella noche que vi en uno de los cuadraditos a Isabel Coixet. Fue un disparadero brutal. Hay una mujer ahí sentada, se puede estar ahí sentado. Cuando estaba en ese proceso adolescente, pensé que también podría estar yo ahí un día”. Palomero, a esa edad, ni siquiera se lo había planteado. “Mi afición por el cine fue muy poquito a poco y no oí hablar de mujeres directoras hasta bien entrada mi primera juventud. Para mí el cine eran directores hombres y las mujeres eran actrices. Para todas, Coixet, Bollaín, Gracia Querejeta… comenzaron un camino que ya habían empezado antes Pilar Miró y Josefina Molina pero que estaba muy desdibujado. Ellas fueron marcándolo más y ojalá nosotros estemos marcando el camino para las que vengan. Es evidente que ha habido una falta de mujeres directoras, no hay más que mirar las estadísticas de los informes de Cima para ver cuál ha sido la situación. Ahora la tendencia está cambiando, pero todavía queda mucho, en dirección y en las jefaturas de equipo. Una pregunta que se me ha repetido mucho es por qué he elegido a las jefas de equipo mujeres, que si era elección o casualidad, esa pregunta nunca se haría a la inversa”, concluye la realizadora de ‘Las niñas’, la ópera prima del año que aspira a ser la gran triunfadora de esta edición de los Goya.

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

A continuación

    Último boletín

    Emisoras

    Elige una emisora

    Cadena SER

    Compartir

    Tu contenido empezará después de la publicidad

    Cadena SER

    ¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?