Lunes, 12 de Abril de 2021

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El insulto nacional por excelencia

Los jóvenes usan más el término "gilipollas", mientras que los mayores prefieren imbécil o cabrón. Los hombres dicen más "hijo de puta" que las mujeres.

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. / Getty Images

Los españoles conocemos muchos insultos, pero siempre usamos los mismos. Gilipollas (con más del doble de diferencia sobre el segundo) imbécil y cabrón o cabrona encabezan la lista de los más repetidos, seguidos de otros como subnormal o capullo. Es el resultado de una investigación del Área Lingüística de la Universidad de Alicante (UA), que ha recopilado los tres insultos favoritos de más de 3.500 personas. Solo 80 de ellos se repiten más de dos veces.

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El estudio forma parte de un proyecto internacional sobre las palabras tabú, términos prohibidos que nos cuesta muchas veces decir en público. Jon Andoni Duñabeitia, director del Centro de Ciencia Cognitiva de la Universidad Nebrija y coautor del análisis, explica por qué centraron el foco en los insultos: "son palabras prohibidas, que intentamos no decir porque son ofensivas o inapropiadas en algunos contextos. Cuando las utilizamos, lo hacemos con mucho carácter, con mucha voluntariedad".

La clasificación de los datos recogidos por género, edad y procedencia, revelan que no hay grandes diferencias entre los insultos que todos preferimos, pero sí se encuentran algunos matices. La gente joven, por ejemplo, usa más el término "gilipollas", mientras que los mayores prefieren imbécil o cabrón; y los hombres dicen más "hijo de puta" que las mujeres.

"El estudio nos ha dejado ver por una mirilla alguna de nuestras miserias y una de ellas es el uso sexista del lenguaje. Podemos pensar en el ejemplo de zorra. Evidentemente, cuando hablamos de una zorra nos podemos plantear unos términos peyorativo relacionados con la mujer, pero cuando hablamos de un zorro pensamos en una viveza, una astucia", reconoce Andoni.

De cada 200 palabras que pronunciamos, una es un insulto. La lista de insultos cambia y crece cada día, gracias a la flexibilidad de nuestro idioma. Un fondo de armario que desaprovechamos, porque a la hora de insultar "somos de disparar rápido y siempre con la misma bala", apunta el experto en neurolingüística. Todos tenemos nuestros favoritos. En su caso, "mamarracho", por su sonoridad.

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