Martes, 20 de Abril de 2021

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"Siento que estoy perdiendo un poco la vida": la fatiga pandémica invade especialmente a los jóvenes

Un reciente estudio publicado por IESA y el CSIC asegura que el estado de ánimo de más de un tercio de los jóvenes encuestados es "malo o muy malo", el peor dato en comparación con el resto de los grupos de edad

La incertidumbre económica, el cambio de estilo de vida y la falta de confianza en la sociedad para salir de la crisis puede ser uno de los motivos por el que el coste en el cumplimiento de las medidas sea mayor

Cansancio, agotamiento, estrés y emociones negativas o desagradables. Es el día a día de jóvenes como Gala, que teme por su futuro laboral y por que nada vuelva a ser igual. "Siento miedo porque nos acostumbremos a este estilo de vida tan anormal, monótono y solitario", explica. "Siento como que estoy perdiendo un poco la vida". Aunque no es la única, Alberto señala que la rutina que está viviendo a causa de esta epidemia ha hecho que viva la soledad de diferentes maneras: ya no le apetece tanto salir de casa y cada vez le ve menos sentido a sacarse la carrera. "En la universidad tienes a tus amigos que te apoyan, pero al verte solo en casa delante de un portátil, pierdes las ganas… yo me he llegado a plantear dejarlo todo".

En esto consiste la fatiga pandémica, en la desmotivación para seguir las recomendaciones de protección y prevención durante un tiempo prolongado, según define la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un punto que se refleja especialmente en el mal estado anímico de los jóvenes a diferencia de los más mayores, que presentan cierta resiliencia. En datos, uno de cada tres jóvenes de entre 18 y 29 años asegura sufrir esta sensación, que viene acompañada por una preocupación de los efectos de la pandemia en lo que respecta al empleo, la educación o su bienestar, según el último informe del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA) y el CSIC. Unos resultados que distan mucho de los grupos de mayor edad, especialmente entre quienes tienen más de 65 años. A pesar de ser considerados los más vulnerables y de vivir situaciones de soledad y aislamiento, un 44,6% de este los encuestados de este grupo considera que su estado de ánimo es "bueno o muy bueno".

En este sentido, los síntomas de esta fatiga pandémica son muy visibles: los jóvenes declaran estar menos informados y reconocen que consumen menos noticias sobre la crisis sanitaria, según este trabajo. También han perdido confianza en el gobierno y en otras instituciones esenciales en la lucha contra la pandemia como los científicos, a comparación de los datos de abril de 2020, en plena cuarentena. En cuanto a las expectativas de futuro, hace diez meses un 45,3% de los jóvenes afirmaba con optimismo que la recuperación económica llegaría en antes de un año. Ahora solo lo espera un 4,7% y un 15% considera que la economía no se recuperará nunca.

El sociólogo y director de IESA del CSIC, Rafael Serrano, alega que este cambio en la percepción llega porque este colectivo "puede haberse visto más afectado en cuanto a que ha sufrido más cambios en su vida o en una etapa importante de ella". Además, añade que "es probable" que, durante el confinamiento, los mayores fueran los más afectados por esta situación. En ese momento, "los jóvenes llevaban poco tiempo y fue casi una ruptura, casi 'unas pequeñas vacaciones' en las que no se sabía qué situación iba a correr". Serrano asegura que el post-confinamiento "ha minado radicalmente" el estilo de vida de este grupo.

Una joven con el ordenador en su habitación. / Getty Images (Getty Images)

"El no ver el final de todo esto, o verlo muy lejano genera bastante frustración, sentimientos de ansiedad y tristeza que son difíciles de apaliar y les hace que tengan dificultades en el trabajo o en clase", declara la psicóloga educativa del Colegio de Psicólogos de Madrid, Amaya Prado. A lo que añade Serrano, que "los jóvenes transitan por un momento en el que se necesita de contacto social más que nunca".

Serrano también insiste en que la crisis sanitaria ha sido desigual y ha afectado en relación con el lugar que se ocupaba en la estructura social. "Si teníamos una sociedad en la que la juventud tenía dificultades para incorporarse al mercado laboral o para establecer una vida normal, ahora la pandemia ha colapsado completamente sus vidas".

Falta de confianza y su imagen transgresora en la sociedad, otras de las razones

Más allá de los cambios sociales, la incertidumbre económica y la falta de esperanzas sobre su futuro, el estudio refleja otro dato llamativo que el director IESA del CSIC, Rafael Serrano, señala que puede ser una de las razones del cansancio de la población más joven. Según el informe, cae la confianza de los encuestados de todas las franjas de edad sobre el cumplimiento de las medidas por parte del resto de la población, a comparación de abril de 2020, en plena cuarentena. Aunque "esa fractura en la confianza de que van a ser los demás quienes nos van a ayudar a salir de las crisis, está aún más acentuada en los jóvenes", explica Serrano.

Y no solo eso, sino que el estudio también refleja que, según aumenta la edad, disminuye el esfuerzo por cumplir estas medidas, especialmente entre los grupos de más de 65 años. O lo que es lo mismo, los jóvenes declaran cumplir las medidas con un alto nivel de sacrificio, a diferencias de los más mayores. Estos dos puntos "se retroalimentan para que la juventud tenga una mayor fatiga pandémica y una mayor sensación de coste en el cumplimiento en las medidas o en su vida a lo largo de la pandemia", señala Serrano.

Con la vista puesta en los jóvenes estos últimos meses, el sociólogo considera que, desde la perspectiva de estos, el incumplimiento ha sido también del resto -no solo de ellos- y "sin embargo, el foco mediático en muchas ocasiones se ha puesto en ellos", como "los incumplidores" y "transgresores". Una serie de factores que "les hace menos empáticos con el sistema que no reconoce lo que les está afectando y los problemas que van a tener a futuro", concluye Serrano.

Sobre esto, la psicóloga Amaya Prado, insiste en que los efectos negativos de la pandemia "no es por culpa de la juventud" y añade que hay que reforzar "un mensaje esperanzador" para unas generaciones que están viviendo la pandemia con "un coste personal muy elevado". "Hay que hacerles partícipes de esta forma de superar esta crisis en la que ellos forman parte de la solución", concluye Prado.

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