Sábado, 17 de Abril de 2021

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'Activistas por la vida': las comunidades indígenas se juegan la vida para salvarnos

En la primera línea de lucha contra la destrucción del planeta encontramos a Berta Zúñiga, hija de la activista medioambiental hondureña asesinada hace justo ahora cinco años

Activistas por la vida” se llama el último trabajo que presenta el fotoperiodista Gervasio Sánchez fruto de sus viajes y entrevistas con líderes indígenas y medioambientalistas en Guatemala y Honduras. Una exposición convertida ahora en Barcelona, y un libro (Ed.Blume). Ellos se definen como “la naturaleza que se defiende”, nosotros los deberíamos ver como la primera línea de choque para defender a nuestro planeta ante este modelo de economía extractiva y de consumo salvaje que lo está destruyendo.

Son comunidades de las diferentes etnias que conviven en estos países centroamericanos. Son muy pobres, pero sabe que si dejan que las grandes corporaciones de países desarrollados destrozan sus tierras no tendrán ni siquiera el futuro. Lo hacen pensando en sus hijos y saben que se juegan la vida. Lo cuenta en una entrevista, que se ve en la exposición, Rosalina que apenas tiene nada y frente a su chabola nos cuenta que no teme esa muerte, porque sabe que será una siembra. Cree que servirá para algo.

Activistas por la vida, exposición y libro / Gervasio Sánchez

El miércoles 3 de marzo se cumplen 5 años del asesinato de la líder ambientalista Berta Cáceres, por su férrea oposición a un proyecto hidroeléctrico que ponía en peligro la subsistencia de las comunidades indígenas Lenca, que tienen en esa zona sus territorios ancestrales. Berta Zúñiga Cáceres, es la hija y ahora ocupa su puesto. Es la coordinadora del COPINH, el Consejo Cívico de Organizaciones Indígenas. Ella también mira a la muerte de cara “porque si algo nos dejó claro el asesinato de mi mami es que aquí no hay límite. Ella era una persona con un gran reconocimiento internacional y muchas veces nos confiamos en que eso le salvaría la vida”. Por eso, apuestan por la presión internacional porque “aquí la mayoría de delitos que se cometen, sobre todo los asesinatos a líderes y lideresas de pueblos indígenas y sociales, se escuchan en las noticias un tiempo y después quedan enterrados”.

5 años después del asesinato de Berta, se ha procesado y condenado a los autores materiales del crimen, pero no a los instigadores. “Tenemos constancia que Berta Cáceres era un estorbo para su proyecto hidrográfico, que es un proyecto de muerte” dice Zúñiga respecto a la empresa eléctrica Desa, que ha quedado demostrada su participación contratándoles para ejecutar este atentado contra la líder Lenca. Al final – como recuerda Gervasio Sánchez- Cáceres les resultó más perjudicial para sus intereses muerta, que viva y perseguida. Porque tuvo tal repercusión su asesinato, que varias empresas europeas y canadienses se retiraron del proyecto. Y es que lo más grave es esto. Tras la destrucción masiva de la biodiversidad y los ecosistema de estos países están empresas de matriz europea, estadounidenses o canadiense. Estados que presumen de limpieza democrática y de compromiso con el medio ambiente, pero que no tienen reparo de expoliar países más pobres para llevarse sus recursos. Y bajo el paraguas de cumplir con la legalidad de esos países, esconden su influencia en convertir los gobiernos de esos países más pobres en títeres de sus intereses, y los de una élite local que lo permite. Son estados fallidos, que como cuentan la mayoría de los entrevistados por Gervasio en la exposición, lejos de defenderles son quienes directamente les amenaza.

Hablamos, también, de cómo los tratados internacionales de libre comercio se convierten en enmarañados escudos jurídicos para las grandes corporaciones. Enemigos sin rostro de la economía extractiva que controla gobiernos, políticas agrarias, desaloja a la población de sus tierras y demás tropelías contra los derechos humanos, que no parecemos querer ver porque sostiene nuestra “confortable” vida en occidente. Lo hacemos con el coordinador técnico de la ONG Entrepueblos/Entrepobles, Alex Guillamón, que llevan 32 años trabajando con estas comunidades indígenas y con Mónica Vargas, Investigadora del proyecto “Poder Corporativo” integrado en el programa de Justicia Económica del Transnational Institute.

Cuando pensemos en nuestro futuro, deberíamos recordar a estas personas que están siendo la primera línea contra un sistema abusivo, extractivo y destructivo. Cuando reclamemos compromisos medioambientales, cuando protestemos, recordemos a quienes se juegan la vida para defender lo único que tienen, que son sus tierras, sus ríos, sus selvas. A lo mejor también es lo único que nos queda a todos.

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