Viernes, 23 de Abril de 2021

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La desilusión del Ingreso Mínimo Vital: "Parecía que iba a servir para algo, pero ha sido un bluf"

Después de muchos meses de trámites y trabas, hace unos días, Olga recibía la que parecía una gran noticia, le confirmaban el ingreso mínimo vital, pero con una cuantía que la dejó con la boca abierta: 21, 95 euros

En el ministerio de de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones han recibido casi 1.100.000 expedientes, se ha tramitado el 80 por ciento, y prácticamente el 50 por ciento del millón de solicitudes han sido denegadas

Estaba llamado a ser uno de los grandes factores para amortiguar la debacle económica que están sufriendo miles de familias por la pandemia. Pocas veces, en estos años de griterío político, en nuestro país se había alcanzado un consenso como el que se obtuvo el día de su aprobación hace más de medio año. El ingreso mínimo vital no está funcionando como esperaban ni esos hogares necesitados, ni las asociaciones especializadas que definen su puesta en práctica como una maraña burocrática, que o bien tarda mucho en responder, o no llega todavía a miles de familias con necesidades extremas o cuando se les aprueba no les da para sobrevivir.

Después de muchos meses de trámites y trabas, hace unos días, Olga recibía la que parecía una gran noticia, le confirmaban el ingreso mínimo vital, pero con una cuantía que la dejó con la boca abierta. "Recibí una carta certificada diciendo que nos han aprobado y que tenemos que recibir mensualmente 21,95 euros. Imagínate vivir dos personas, que pagamos alquiler, agua, luz etc. Con esos 21,95 no podemos vivir y ni siquiera a día de hoy nos han ingresado eso en el banco" se queja Olga, desde su casa, desesperada con la situación que está viviendo.

En esa carta, a la que hemos tenido acceso, el Instituto Nacional de la Seguridad Social le comunicaba a Olga que le aprobaban la prestación por el Ingreso Mínimo Vital, pero lo que nunca imaginó esta madre desempleada es que la cuantía fuera de menos de 22 euros al mes.

Después de muchos meses de trámites y trabas, hace unos días, Olga recibía la que parecía una gran noticia, le confirmaban el ingreso mínimo vital, pero con una cuantía que la dejó con la boca abierta / Nicolás Castellano

Y no es un caso único como denuncian las organizaciones que ayudan a muchas de estas familias a tramitar sus solicitudes. Roberto Borda, que acumula a sus espaldas muchos años en la lucha social contra la pobreza, es contundente: “La ilusión de que el Ingreso Mínimo Vital iba a servir para algo, o la tarjeta de familias del ayuntamiento de Madrid iba a servir para algo, al final, ha sido un ‘bluf’. La gente ahora mismo está desilusionada porque, al final, la gente quiere ser tratada como personas, y los que tienen que ser responsables de las prestaciones y que la gente salga de la situación de pobreza parece que no pone rostro a las personas que están ahí " lamenta.

Testimonios diversos y numerosos que contrastan con la lectura oficial. Los últimos datos, a 31 de diciembre, cifran en 160.000 las prestaciones de Ingreso Mínimo Vital que ya han sido concedidas y que llegan a más de medio millón de hogares según fuentes del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, desde donde también aseguran que el número de ayudas aprobadas "se va acercando ya en la actualidad a las 20.000".

Entre los que consta el caso de Olga, esta mujer que pierde todo por la pandemia, que pide el ingreso mínimo vital y que, cuando al fin se lo conceden, en diciembre, le dicen que va a percibir al mes 21,95 euros de prestación. Figura en la estadística como beneficiaria del IMV pero como el de otros muchos casos, la cuantía de la prestación se reduce porque el gobierno calcula su ayuda en base a los ingresos que tenía en 2019.

No es un caso aislado y aunque el Ministerio asegura que ya están empezando a calcular las prestaciones con los datos fiscales más actualizados lo cierto es que a todas las familias con las que hemos hablado se les ha calculado la prestación en base a lo que percibían antes de la pandemia, en 2019. Un "sin sentido" según Olga, que ya ha recurrido con la ayuda de la Asociación Apoyo, porque en 2020 no ingresó ni un solo euro, como la mayoría de las familias que han pedido esta prestación y esa es la realidad que debería considerar el gobierno. “Por favor, hemos enviado una carta de reclamación pidiendo que nos calculen la ayuda en base a 2020 cuando no tuvimos ningún ingreso. Estamos sobreviviendo en base a la ayuda de mi hija, que nos está prestando para pagar el alquiler y para sobrevivir" detalla. Hasta diciembre de 2019 recibía la renta mínima de la comunidad de Madrid. En su casa vive con su pareja, ambas de poco más de 50 años y en paro.

A la espera de una respuesta positiva

"Espero que nos respondan de manera positiva porque no se puede sobrevivir con 21 euros, es una tomadura de pelo. Ni siquiera nos han pedido más documentación, en 2019 tenía la renta mínima de Madrid, pero en el 2020 no tengo nada y en 2021 tampoco he ingresado nada", explica desde un hogar con dos personas sin recursos y en el que ni siquiera los 21,95 euros asignados les han sido ingresados a pesar de haber sido aprobado hace casi 3 meses . El caso de Olga, el que se tenga en cuenta los ingreso de 2019 en lugar de los de 2020 , el año en el que se quedaron sin nada, es el perfil mayoritario. El Ministerio toma como referencia no lo que dejaron de recibir durante el año de la pandemia sino sobre el anterior y ahí deja fuera a un montón de familias según explican los propios solicitantes. Mientras, Olga sigue sin encontrar trabajo, padece depresión, ansiedad y tiene poca fe en recibir una ayuda digna.

A Olga la está ayudando Roberto Borda, de la Asociación Apoyo, en el barrio madrileño de Moratalaz. Este veterano luchador contra la desigualdad describe con crudeza que las prestaciones se han precarizado y que no cubren las necesidades básicas. “Si vas precarizando las prestaciones parece que haces algo, pero, hay Ingresos Mínimos Vitales que están dando 22 euros para una familia al mes, es una broma de muy mal gusto, es no tratar a la gente como personas. Se está precarizando las herramientas que deberían servir para salir de la pobreza. Y luego podrán decir que han atendido a 850.000 familias, parece que lo importante es que un día el ministro Escrivá diga que el IMV ha llegado a 850.000 familias, eso no sirve para nada" denuncia Borda.

La explicación a esta cifra tan baja del IMV de Olga, y de otros muchos, está en el cálculo de los ingresos que según Borda "lo que hace el IMV es contar los ingresos del año anterior, pero es que en 2021 siguen contabilizando los de 2019 porque la Seguridad Social no actualiza las prestaciones o ingresos que ella misma da.

En el caso de Olga, uno trabajaba y la otra tenía una prestación por desempleo en 2019, pero en 2021 suman más de 15 meses seguidos sin ingresos, sin nada, le conceden el ingreso mínimo vital teniendo en cuenta lo que ingresaban en 2019, haciendo sus cálculos dicen que les tocan esos 22 euros porque siguen pensando que ingresan algo. Lo que no entiendo es que si la seguridad social no tiene la información actualizada haga esto" se queja

"Si te contara todos los detalles de mi caso llorarías. Hace mucho que me quitaron la Renta Mínima de Inserción de la Comunidad de Madrid, eché el ingreso mínimo vital y nada, mi marido tiene EPOC, sus medicamentos son muy caros y los tengo que pagar", cuenta Lourdes pegada a Roberto. Madre de 5 hijos y abuela, tiene 61 años y es otra de las muchas a las que le han denegado el ingreso mínimo vital. “Estamos pasando mucha hambre y mucha necesidad. Yo también voy a que me den alimentos y somos siete en casa, incluida una niña pequeña. Yo cobro una pensión de 401 euros, es lo único que entra en casa para mantener a siete" dice esta vendedora de ajos en mercadillos, ahora paralizada por las restricciones sanitarias.

La Asociación Apoyo y los vecinos, la red para no caer

Su red para no caer en el abismo son sus propias vecinas y la Asociación Apoyo. "Mi día a día es muy malo, muchas veces son las vecinas las que me dan para el pan. Voy a tocarles a la puerta para que me den para el pan, me ayudan, porque yo con ese dinero que ingreso no puedo. Tengo que pagar las medicinas de mi marido, cosas básicas que los niños necesitan, menos mal que en las despensas solidarias del barrio nos dan alimentos, arroz, garbanzos, judías, carne o frutas. Pero el tema es que no llego, si pago los recibos no como, si no pagas te cortan la luz o el agua, algún recibo debo" lamenta.

Lourdes asegura que es insoportable vivir así durante tanto tiempo y explica que tiene "depresión, ansiedad, tomo pastillas, estoy muy mal". En la charla con sus vecinas en el local de la Asociación Apoyo, en pleno corazón de Moratalaz, aflora el desánimo: “No hay vida, se ha ido todo", comenta Lourdes con sus vecinas. Los problemas de salud mental se han agudizado en todas estas familias sin apenas recursos. “Hay algunas que se quieren tirar por la ventana de la misma ansiedad, de la misma impotencia. Yo misma se lo ha dicho a mi marido, no me mato por no dejar a mi marido ni a mis nietos, pero es que esto es terrible. Es que vamos a peor, con tantos millones de parados como no ayude el Gobierno con el ingreso mínimo vital la gente necesitada se va a morir de hambre. Es que hay muchos niños que no comen, que no cenan, y es que no se preocupan por ellos", denuncia.

Esta abuela asegura que lo que ve en su entorno da miedo y que teme que la situación siga empeorando. "Los políticos tienen que ayudar a tantos padres necesitados que están pensando en quitarse la vida, pero por favor, que ayuden a los niños, que ayuden a que puedan comer. Trabajo no van a dar pero que ayuden con el ingreso mínimo vital", insiste en reclamar. Uno de sus hijos, de 33 años, a su vez con 4 hijos, acude a otra cola de alimentos en otro barrio de Madrid, en La Ventilla. Repite en varias ocasiones que si los políticos estuvieran un solo día en una cola del hambre la cosa cambiaría.

Olga y Lourdes tienen vecinas con casos igual de tremendos que o no reciben el ingreso mínimo vital o cuando ya se lo han concedido nos le da ni para vivir. En casa de Teresa viven 6 personas. En octubre nos contaba aquí en Hoy por Hoy que había pedido el Ingreso Mínimo Vital y hoy sigue sin respuesta. Su único ingreso poco más de 300 euros proviene de la renta mínima de la comunidad de Madrid.

Datos que ponen en evidencia los cálculos de los baremos

Teresa confiaba en que le dieran el  Ingreso Mínimo Vital pero medio año después nada. También ha tenido que pedir ayuda a la despensa solidaria del barrio para que le ayuden con alimentos. Dice que hasta hace unos meses podían ir comiendo por la ayuda de sus hijos pero que también han ido perdiendo el trabajo. Esta vendedora ambulante es muy pesimista y asegura que ya no se fía de las promesas políticas.

Lo mismo piensa su tocaya, la Teresa más joven, 35 años, la conocimos también en junio del año pasado. Hoy sigue muy angustiada y harta del trato que reciben de las administraciones. "Les diría que nos tomaran en serio. No somos juguetes, somos personas", recuerda. Entonces nos contaba que llevaba casi un año sin ningún tipo de ingresos ni ayudas públicas. Hoy está algo mejor porque ella si ha conseguido que le aprueben el Ingreso Mínimo Vital.

Madre de dos pequeños, solo recibe ayuda por uno, poco más de 600 euros en total. A la segunda niña la han dejado fuera porque en 2019 cobraba la prestación por hijo a cargo, en caso de reconocerla cobraría unos 750 euros. Tiene que pagar alquiler, gastos y alimentos, es madre soltera.

Este caso pone en evidencia que los cálculos de los baremos para conceder las ayudas dejan unas cuantías que claro que les ayudan, pero no les dan para sobrevivir como está contando Teresa. No puede pagarse la calefacción y acumula recibos sin pagar. A pesar de recibir el Ingreso Mínimo Vital sigue necesitando ayuda básica, y continúa acudiendo a la despensa solidaria de Moratalaz a recibir alimentos cada dos semanas. Teresa no se imagina un futuro, en todo caso lo ve negativo para sus hijos. "Mi día a día es vivir preocupada", cuenta.

Profesores que ayudan a pedir el IMV

Muy cerca, en Entrevías, en un colegio cercano al Pozo del Tío Raimundo, volvemos a entrar a su patio, ahora con niños en el recreo. Aseguran que la apertura del comedor escolar ha ayudado mucho a los niños que acuden a él, pero que en sus entornos familiares la situación sigue siendo muy complicada. Profesores asociados como red de apoyo a las familias del cole tramitaron más de medio centenar de Ingresos Mínimos Vitales, a la mayoría si se lo han concedido, pero aseguran que muchas familias no lo reciben por las barreras digitales que se concierten en determinados barrios. Isabel Bueno, la jefa de Estudios del Colegio Manuel Núñez de Arenas de Entrevías, cree que “no se ha hecho nada especial y ya vamos para un años” y no puede entender que "no hayamos tenido la capacidad de resolver esto, mientras que Marta González, la directora, explica que desde septiembre están ayudando incluso a algunos alumnos pagándoles el abono transporte porque si no, dejarían de ir a clase.

También hemos vuelto a visitar a Gabriela, en su piso en el barrio de Chamberí, donde como nos contó en octubre vivió durante muchos años de manera acomodada. Sigue acudiendo a la despensa solidaria del barrio para que la ayuden con los alimentos porque a ella también le han denegado el ingreso mínimo. Gabriela sigue viviendo en pleno corazón de Madrid, con su hijo universitario, y sigue colaborando de manera activa en la red de cuidados del barrio.

En octubre ya había recurrido la primera negativa a su petición de Ingreso Mínimo Vital. Lo ha pedido una segunda vez y aun sin respuesta de un sistema que considera “totalmente erróneo”. Abogada, psicóloga, esta mujer empresaria que vivía de manera muy acomodada hasta que cerró su empresa por la crisis de 2007, ahora sigue recibiendo un lote de alimentos cada 15 días de la despensa solidaria de sus vecinos del barrio.

“El fin de este sistema” público de ayudas “que da la espalda a los ciudadanos”.

Dice que en la despensa de Chamberí hay más de 100 familias que reciben alimentos y que cada semana llega alguna nueva que necesita ayuda. El ayuntamiento les ha pedido que abandonen el local en el que se han instalado en la casa de la cultura del barrio. Tras superar una depresión ayuda a sus vecinas también en su papel de psicoterapeuta. En este sentido, indica que las colas del hambre simbolizan “el fin de este sistema” público de ayudas “que da la espalda a los ciudadanos”. Su receta para sobrevivir a esta y otras crisis, vivir en presente, “vivir, viviendo” insiste.

Más al sureste de la capital, en Moratalaz, cansado de tantos eslóganes de los políticos, sigue Roberto Borda, este veterano en la lucha social contra la pobreza cree que la ayuda pública de todas las administraciones ha sido una decepción. Critica tanto el ingreso mínimo vital como las tarjetas familia del ayuntamiento de Madrid y afirma que hay soluciones para erradicar la pobreza y dejar de creer que la gente quiere engañar cuando pide una ayuda que necesitan.

Los cálculos que se han ideado en el sistema del Ingreso Mínimo Vital “están desconectados de las necesidades reales” de la gente según Borda y dicen que a muchas familias el ingreso mínimo vital no les está sirviendo para el objetivo que se creó y que, al contrario, les está “anclando en la pobreza”.

Puestos a pulsar el estado de nuestra democracia, Roberto cree que el fracaso en la ayuda a la gente que lo necesita no habla muy bien de su prestigio. "Ahora que se habla de que esto es la mejor democracia, ¿se puede decir que estamos en la mejor democracia cuando el estado firma prestaciones para salir a la pobreza de 100 euros?" Dice que el “laberinto burocrático y el caos” viene porque tampoco se ha reforzado el equipo de funcionarios que tiene un trámite estas ayudas. Los gobernantes y políticos "no han tomado conciencia" de la situación real e insiste Roberto en que va a costar mucho tiempo levantar esta situación si los que tienen que decir no toman conciencia.

La despensa solidaria de Moratalaz ya no tiene local a pesar de que cada vez más familias piden más ayudas, solo esta pequeña asociación ayuda a un centenar de familias del barrio. Mientras los servicios de atención a las personas empobrecidas siguen cerrados y todos los trámites son digitales, algo que se convierte en una nueva barrera para familias con menos recursos.

El 50 por ciento del millón de solicitudes han sido denegadas

Testimonios que ponen muy en cuestión el funcionamiento del tantas veces anunciado ingreso mínimo vital que, sin embargo, desde el Ministerio defienden con las últimas cifras oficiales. Señalan que hasta diciembre se ha concedido la prestación a más de 160.000 hogares en los que viven 462.000 personas, de las que casi la mitad son menores. Según esa última cifra oficial, han recibido casi 1.100.000 expedientes, se ha tramitado el 80 por ciento, y prácticamente el 50 por ciento del millón de solicitudes han sido denegadas, en la mayor parte de los casos por superar los niveles de renta y patrimonio fijados.

Dicen estas fuentes ministeriales que se han ido eliminando esas trabas burocráticas y que con enmiendas como la presentada hace dos semanas en el Congreso se puede ampliar esa ayuda a más de 60.000 nuevos hogares cuyas solicitudes serán revisadas. Desde que se puso en marcha la prestación y hasta diciembre, según el Ministerio, el Instituto Nacional de la Seguridad Social ha abonado más de 518.000.000 de euros a esos más de 160.000 hogares con cerca de medio millón de personas.

En todo caso, los testimonios y los especialistas cuestionan claramente la puesta en práctica del sistema y su eficiencia. En las últimas horas la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales han reclamado al gobierno “un cambio inmediato y definitivo” del Ingreso Mínimo Vital que permita el acceso al millón de personas que siguen atrapadas en su tramitación y exigen precisamente lo que han contado muchas de nuestras protagonistas, que de manera urgente se empiecen a calcular estas ayudas en base a la capacidad económica sobre los ingresos en el año en curso y no de 2019 como hasta ahora. Denuncian que “ni siquiera se ha aprobado el 20 por ciento del millón de solicitudes que se tramitaron desde junio del año pasado y que los requisitos establecidos deniegan casi el 60 por ciento”, ha señalado el presidente de la asociación José Manuel Ramírez.

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