Miércoles, 14 de Abril de 2021

Otras localidades

Los leones antropófagos de Tsavo

En marzo de 1898, durante la construcción del ferrocarril en Kenia-Uganda (bautizado como "Lunatic Express" por la opinión pública británica, debido a su elevado coste y a su aparentemente baja rentabilidad) el teniente coronel John Henry Patterson llegó para asumir el puesto de ingeniero en la construcción de un puente ferroviario sobre el río Tsavo, en Kenia

Descargar

Compartir

El código del iframe se ha copiado al portapapeles

Durante su estancia, muchos de los trabajadores indios (llamados “culis”) fueron atacados y muertos por dos ejemplares machos del león de Tsavo (característicos por su ausencia de melena), los cuales durante las noches arrastraban a los trabajadores fuera de sus chozas para devorarlos.

Lo que diferenció a estos devoradores de hombres era su extraño comportamiento. Patterson documentó en su diario que todo era muy inusual. Se trataba de dos leones que cazaban juntos, lo cual no es algo normal entre dos leones machos y en muchas de las ocasiones no parecía que estaban matando para alimentarse ellos o su manda, sino que lo hacían por placer o venganza. De hecho, muchas de las víctimas aparecieron en estado de putrefacción y sin haber sido devoradas. Su modo de acción era atacar, matar y desaparecer. Se hicieron muchas batidas, pero todas salieron mal.

Hay varias teorías sobre lo que pudo pasar con estos leones. Se piensa que en muy poco tiempo hubo una gran concentración de humanos para construir el puente por el que debía pasar el ferrocarril. Por este motivo los leones vieron una mejor oportunidad de cazar en lugar de hacerlo con los antílopes, o los peligrosos bueyes. Los trabajadores indios no estaban en su entorno y muchas veces se ponían ellos mismos en peligro. Se ha pensado también que los leones de Tsavo ya habían probado la carne humana antes porque había muchos traficantes árabes de esclavos por la zona y les hacían recorrer grandes distancias hasta llegar a sus barcos en la costa.

En 1907 Patterson escribió y publicó su libro contando todo lo que había pasado durante los meses de marzo hasta diciembre de 1898, en que por fin dio muerte a los dos leones, y dijo que fueron 135 las personas devoradas mientras que la compañía de ferrocarriles contó 28. ¿Quién decía la verdad? En 2001 se hizo un estudio isotópico analizando los huesos de los cráneos y se pudo comprobar que los leones podrían haber consumido carne de unas 35 personas en los últimos meses de vida. En 2018, la Universidad de Vanderbilt en Nashville (Estados Unidos) comprobó que un problema en los dientes de los dos felinos habrían sido el motivo por el cual les era imposible cazar sus presas habituales, por ejemplo, cebras. Todo esto se sabe porque cuando los leones fueron abatidos, Patterson se quedó con las pieles y los cráneos como trofeos. Los vendió más tarde al museo Field de Chicago, donde las pieles fueron rellenadas y se pusieron en exposición.

Esta historia se cuenta en la película The Ghost and the Darkness (titulada Los demonios de la noche, en España, 1996) protagonizada por Val Kilmer junto a Michael Douglas.

 

 

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

A continuación

    Último boletín

    Emisoras

    Elige una emisora

    Cadena SER

    Compartir

    Tu contenido empezará después de la publicidad

    Cadena SER

    ¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?