Lunes, 12 de Abril de 2021

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Agresiones sexuales

El 10% de los jóvenes cree que si una chica está ebria se expone a tener sexo no consentido

Un estudio de Oxfam Intermón concluye que las violencias machistas entre jóvenes y adolescentes "están poco identificadas y visibilizadas desde el mundo adulto"

Cuando Ona tenía 15 años, tuvo que ver cómo su compañero de mesa en francés le enseñaba un testículo entre risas. Cuando Ona tenía 16 años, tuvo que soportar que una pareja de chicos le hiciesen una foto mientras hacía topless en la playa. “Lo peor es que se esperan que te quedes callada’’, explica Ona. Ahora, con 18 años a veces se ve en el espejo y piensa: ‘No me voy a poner esto porque me van a mirar mucho y me van a decir muchas cosas’.

El estudio “Rompiendo Moldes” realizado por Oxfam Intermón muestra que la violencia machista entre los jóvenes y adolescentes “es una realidad” al justificar ciertas prácticas sexuales sin ningún consentimiento expreso, tras haber realizado una encuesta a 1.500 jóvenes entre 15 y 25 años en España.

La investigación revela que, aunque este grupo de edad cuestiona “los mandatos de género”, como la subordinación femenina, complacencia y la pasividad, se detecta en el grupo de chicos afirmaciones que justifican situaciones de violencia machista. Por ejemplo, uno de cada 10 chicos cree que, si una mujer ha consumido mucho alcohol, se expone a que alguien tenga relaciones con ella, aunque ésta no esté consciente. Y no solo eso. Un 8,9% de los jóvenes encuestados opina que, si una chica va vestida de manera llamativa y va sola por la calle, también se expone a algún tipo de abuso sexual.

El experto en Sexología y Educación Sexual, José Luis García, encuentra una relación directa con el contexto y cultura patriarcal en el que “predominan los intereses y deseos del hombre y tiene que buscar víctimas” y se observa en películas, canciones y en una sociedad “hipersexualizada”. Un contexto en el que García asegura que perviven valores vigentes como el de los hombres tienen un mayor deseo sexual que las mujeres y “un impulso que no pueden refrenar”. Esto, según García, “subyace de la idea de que las mujeres son una presa fácil, que lo van buscando y que en el fondo —creen— que les gusta’’.

Los estereotipos sobre los roles sexuales influyen en comportamientos “insanos”

En este sentido, el informe de Oxfam Intermón pone el foco en cómo los estereotipos de género evidencian la transmisión de estereotipos sexistas y desencadenan este tipo de pensamientos. Por mostrarlo en datos, uno de cada 10 chicos encuestados piensa que la capacidad de dominar hace a un hombre más atractivo.

“En el estudio, hemos destacado tres imaginarios con la masculinidad relacionados con las violencias machistas: la invulnerabilidad emocional, el deseo heterosexual incontrolable y la capacidad de dominar’’ como un rasgo positivo, manifiesta Anna Rodríguez, una de las autoras de esta investigación que lo considera “una raíz importante del problema”.

“Sigue persistiendo el estereotipo de que las chicas son más sensibles y pasivas frente a los chicos”, explica Fernando Gálligo Estévez, psicólogo y sexólogo especialista en relaciones afectivosexuales. “La sensibilidad no es exclusiva de uno o de otro sexo, ni tampoco su fortaleza’’ y añade que los estereotipos sobre los roles sexuales influyen “en infracciones penales y comportamientos insanos y antisociales”. Un gran ejemplo se observa en los últimos datos del INE: los delitos sexuales en menores aumentaron en un 28,8% en 2019, respecto al año anterior.

"Si alguien envía contenido sexual, asume que pueda ser reenviado"

Otro de los datos llamativos del informe es el fenómeno sexting -enviar mensajes, fotos o vídeos de contenido sexual a otra persona través del móvil- que advierten “ha aumentado durante el confinamiento’’.

En este sentido, un 44% de los chicos opinan que, si una persona envía este tipo de contenido a otra persona “está asumiendo el riesgo de que alguien pueda reenviarlo”, revictimizando a la persona que lo sufre y quitando responsabilidad a la persona que lo ejerce, frente al 32,1% de las chicas.

El psicólogo Fernando Gálligo Estévez defiende que “la banalización y mal uso de las nuevas tecnologías hacen que el riesgo sea cada vez mayor” y apela a la “falta de supervisión y control por parte de padres y educadores”.

La educación sexual y el trabajo de las familias, claves en la concienciación

Los expertos consultados coinciden en que existe una falta de educación sexo-afectiva que aporte a los jóvenes conocimiento para desarrollar la sexualidad libre de violencias machistas. “Es imprescindible que esta educación hable de consentimiento y de límites, que cuestione los mandatos de género y los mitos del amor romántico y aporte referentes positivos de relaciones sanas”, los cuáles asegura Anna Rodríguez, una de las autoras del estudio, faltan para “abandonar el modelo de masculinidad hegemónica”.

Es más, Rodríguez asegura que “en el estudio, las personas adolescentes y jóvenes lo reclaman ya que explican que la falta de herramientas los lleva a aprender mediante la experiencia, encontrándose con dinámicas de poder’’, como es, por ejemplo, a través de la pornografía. En esta línea, también destaca que “se empiezan a notar los frutos de la lucha feminista” y que ‘’es importante visibilizarlo aún más, tejiendo redes que permitan su concienciación”.

Los expertos ponen el foco en las familias y en una educación temprana donde insistir en comportamientos saludables, respeto y en ‘’la aceptación de las demás personas de cualquier edad, identidad y orientación sexual”. / Getty Images

Por su parte, Gálligo Estévez, pone el foco en la educación desde la infancia y en la familia con ayuda de los centros educativos “Hacer una dejación parcial o total de esta responsabilidad familiar, delegándolo en la escuela o la sociedad, es el comienzo de precoces comportamientos sexistas y antisociales”, explica. “Educar es guiar, modelando con ideas claras y con pautas de comportamientos firmes en el esfuerzo, respeto y el trabajo continuo”.

Mientras que el especialista en Sexología y Educación Sexual, José Luis García, recuerda a los más jóvenes que en la sexualidad “puede haber deseo, pasión, placer, pero siempre desde un marco de mutuo acuerdo, respeto y responsabilidad”. A lo que añade que “sino es así, si se cruza esa línea roja, estaríamos hablando de agresión”.

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