Sábado, 15 de Mayo de 2021

Otras localidades

Coronavirus Covid-19

"Estuve muerto durante más de 5 días"

Jaime Alonso González es uno de los más de 125.000 sanitarios que se han contagiado de COVID

Descargar

Compartir

El código del iframe se ha copiado al portapapeles

La semana del 14 de marzo de 2020, como muchas otras semanas, Jaime Alonso González, hizo guardias de urgencias en el Hospital de Mataró, donde trabaja. La última fue durante la noche del 12 al 13 de marzo. Esa noche atendió a todos los pacientes de COVID que llegaron al hospital. Siendo el principio de la pandemia como era “no sabíamos cómo hacer las cosas”, rememora. Y al salir de la guardia el viernes por la mañana, notó molestias en la garganta.

“Hice conmigo lo que hacía con todos mis pacientes: paracetamol, antitérmicos para que les bajara la fiebre y esperar a ver si remitían los síntomas”, cuenta. Al ver que no mejoraba, ese sábado volvió al hospital a pedir que le hicieran una PCR. El lunes lo llamaron para confirmarle sus sospechas: era positivo por COVID. “Cuando me llamaron para decirme que había dado positivo me puse muy nervioso y me asusté mucho, pero hice lo mismo que hacía con mis pacientes: me obligué a tranquilizarme y seguí tomando las medidas que se correspondían”, dice.

Ese martes, cuando se levantó para empezar su día, se ahogó en el trayecto de la cama al baño. Ahí se dio cuenta de que algo iba mal: “Le pedí a mi pareja que me llevara al Hospital Clínic de Barcelona, porque en ese momento era donde se derivaban a todos los pacientes de COVID”. Cuando llegaron a la puerta —la normal, no entró por Urgencias— él se bajó del coche mientras su pareja iba a buscar aparcamiento. Se ahogó intentando subir los 11 escalones que había hasta la entrada. Le llevaron inmediatamente a un box de aislamiento en Urgencias con las constantes vitales “terriblemente mal”, así que lo sedaron y se durmió.

Descargar

Compartir

El código del iframe se ha copiado al portapapeles

No volvió a abrir los ojos hasta 40 días después, el 26 de abril. Y solo durante unos minutos. El tiempo suficiente para preguntarle a la enfermera —“iba muy protegida, solo veía sus gafas y tenía el nombre escrito por el cuerpo: María”— qué hora era. “Son las dos”, respondió ella. Y se volvió a dormir. Se despertó a los dos días y volvió a encontrarse con María.

—¿Qué hora es?

—Tú no quieres saber la hora, tú quieres saber qué día es.

—¿Qué día es?

—Hoy es 28.

—No me puedo creer que haya estado dormido casi 11 días.

—No, hoy es 28 de abril.

Del susto le dio un reflujo y lo tuvieron que volver a sedar.

Descargar

Compartir

El código del iframe se ha copiado al portapapeles

Pero ahí empezó la recuperación. Primero, las enfermeras le empezaron a enseñar todos los mensajes de familiares, amigos y compañeros de trabajo que recibía. “Ver esos mensajes, poder hablar con ellos… me alivió. Ver que la vida seguía, que mis compañeros me necesitaban, que mi familia y mi pareja estaban conmigo me dio ganas de vivir”, recuerda. Después empezó la rehabilitación. “Si me decían que tenía que estar sentado una hora, yo estaba tres; si me decían de estar de pie 10 segundos, yo intentaba estar 20”, comenta orgulloso.

Descargar

Compartir

El código del iframe se ha copiado al portapapeles

Finalmente, el 5 de mayo le dieron el alta —“un día antes de cumplir 50 años”— y pudo volver a casa: “Recuerdo cuando iba en silla de ruedas hasta la puerta y vi a Antonio [su pareja] y cuando lo vi lo abracé. No nos habíamos visto en dos meses”. Y ya desde casa, siguió con la rehabilitación para evitar que le quedaran secuelas. “Mi hermana me dijo ‘no quiero tener un hermano cojo, ¡camina derecho!’ y dejé de arrastrar los pies; a veces tenía pérdida de memoria, y empecé a leer, a recitar, a hacer esfuerzo mental para poder recordar las cosas y ahora ya no tengo problemas de memoria.” Solo le ha quedado una pequeña secuela de sus 49 días en el hospital: “Tengo dolor en los dedos de las manos, pero para una persona que ha estado muerta durante más de 5 días seguidos, que a uno le duelan las manos... ¡gracias a Dios que me duelen!”.

Finalmente, el 7 de septiembre volvió a trabajar. “Al principio me daba pánico pensar que no podría atender un infarto, una insuficiencia renal o una diabetes complicada, por eso, cada vez que atendía a alguien, revisaba los protocolos con mucho cuidado para que no se me olvidara nada”. Pero poco a poco, al ver que todo iba bien fue cogiendo confianza. Solo le pidió a su jefe no atender pacientes con COVID: “Me involucro tanto con ellos que podría exagerarme en intentar mejorarles y sufrirían más tiempo del que debería ser. Soy demasiado pasional con los pacientes con COVID, no me rindo nunca y en algún momento hay que parar, porque hay personas que no van a mejorar”.

Descargar

Compartir

El código del iframe se ha copiado al portapapeles

Ahora celebra la llegada de las vacunas y lanza un mensaje a los antivacunas: “Confío plenamente en las vacunas. Se han logrado en tan poco tiempo porque ha sido un esfuerzo conjunto de toda la comunidad científica. No había pasado nunca hasta ahora. Sí que es cierto que en algunos casos producen malestar, pero si tuviera que ponerme la vacuna una vez al mes, lo haría. No es comparable el malestar que te pueda generar con una experiencia como la que pasé yo”.

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

A continuación

    Último boletín

    Emisoras

    Elige una emisora

    Cadena SER

    Compartir

    • Notice: Undefined variable: lb_es_acceso_con_movil in /mnt/filerprod/html/produccion/datos/rhabladas/cadenaser/ser/templates/includes/v3.x/v3.0/include_player_permanente.html on line 118

    Tu contenido empezará después de la publicidad

    Cadena SER

    ¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?