Sábado, 12 de Junio de 2021

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Mohamedou Ould Slahi, el preso que inspira 'The Mauritanian': ''Ni Obama pudo con Guantánamo, es un negocio"

Hablamos con Mohamedou Ould Slahi, que estuvo preso en Guantánamo sin pruebas, y cuya historia adapta 'The Mauritanian', película que le ha dado el Globo de Oro a Jodie Foster

Mohamedou Ould Slahi, en una imagen de archivo, y el actor Tahar Rahim en la película 'The Mauritanian'

Mohamedou Ould Slahi, en una imagen de archivo, y el actor Tahar Rahim en la película 'The Mauritanian' / GETTY IMAGES / VÉRTIGO FILMS

El 11 de septiembre dio carta blanca a gobiernos conservadores, como el de George Bush, para aplicar la justicia a su manera. El miedo convirtió todo en un estado de terror donde se podía detener sin cargos e indefinidamente y torturar a cualquier persona que fuera americana. Iban director a Guantánamo. De los primeros presos que llegaron a esa prisión en Cuba destaca Mohamedou Ould Slahi, un joven mauritano que había estado en Afganistán años atrás. Esa era la única prueba contra él, suficiente para que le acusaran de estar detrás del atentando contra las torres gemelas.

Su historia llega ahora a la gran pantalla. El director Kevin McDonald dirige The Mauritanian, una adaptación del libro que escribió en la cárcel, Diarios de Guantánamo. Jodie Foster interpreta a la abogada que destapó las vergüenzas del pentágono. Mohamedou Ould Slahi pasó 14 años en Guantánamo, sufrió torturas de todo tipo: ahogamiento, violación, palizas... tácticas que después supimos eran una constante y que estaban perfectamente detallas en un manual interno. En la Cadena SER hemos hablado con él. Vive en Mauritania, no puede salir del país porque Estados Unidos no le ha devuelto el pasaporte, la administración de Obama puso muchas pegas a su libertad, a pesar de que el expresidente decía querer cerrar ese penal. Escribe y trata de pasar página y ahora recibe eufórico el éxito de su propia película.

Después de las torturas y tanto sufrimiento e injusticia, ¿se imaginaba que su historia iba a acabar en la gran pantalla? 

Es una gran bendición y ahora mucha más gente irá a ver la película, que usa mi libro para hacer el guion adaptado y que ha ganado el Globo de Oro a la mejor actriz y tiene muchas nominaciones a los Bafta. Eso muestra que la verdad triunfa. Yo no soy nadie, soy una persona de África que fue secuestrado en 2001, porque todo el mundo apoya lo que haga Estados Unidos. España lo hace. Apoyó la invasión de Irak, el secuestro de gente, la apertura de Guantánamo, no hizo nada cuando Estados Unidos mató a un periodista español. Nunca he entendido esto. Después del 11 de septiembre América puede detener a quien quiera y comoquiera, excepto a los ciudadanos americanos. Nunca he entendido cómo esto lo puede permitir países como Mauritania o España. Gracias a dios, después de muchos años de injusticia, ahora tenemos una gran audiencia que puede ver todo esto claramente en todo el mundo. Y a ese público estoy seguro de que no le gustan las injusticias.

Su libro, Diarios de Guantánamo ha sido un éxito de ventas en muchos países, pero fue censurado...

Muchísima gente ha leído mi libro, es verdad que se ha vendido muy bien y se ha traducido a 30 lenguas en todo el mundo. Estoy muy contento, pero costó mucho que se publicara. Fue, como se cuenta en la película, gracias a mis abogadas. De hecho, hubo papeles y diarios que se quedaron los guardas y nunca me han devuelto.

¿Le ha pedido perdón el gobierno americano por detenerle sin pruebas y sin un juicio justo? ¿alguien le ha llamado?

Nadie. Nadie me ha pedido perdón. Yo los he perdonado a todos. A los que me secuestraron, a los que me torturaron a los que me violaron. Sé que no es mi pecado y les he perdonado. No porque se lo merezcan o me lo hayan pedido, sino porque tengo que seguir adelante. Si tú no perdonas a alguien, de alguna manera lo tienes presente, piensas en ello. Necesitaba dejarlo ir, sacarlo de mi cabeza y seguir adelante. No quiero que nadie sufra más. Eso es lo único que me preocupa.

Decía al poco de salir que continuaba teniendo alucinaciones, algo que cuenta la película que ya sufría en la propia prisión, ¿sigue teniendo esas secuelas?

Sí. Muchas noches. Una de las últimas fue que veía cómo la policía me perseguía y me metía en la cárcel. Muchas veces me despierto y no puedo respirar. Muchos psiquiatras están investigando desde que salí de prisión. Es que estuve 14 años en Guantánamo. Pero también estuve en cárceles otros seis años. Y de alguna manera lo que vivo en Mauritania es otra cárcel, porque no puedo salir a ningún sitio. Y todo en nombre de la ley.

 En la película habla mucho de la relación con su madre, ¿es lo que no ha podido superar de todo el tiempo encarcelado?

Hay una escena en la película en la que sale mi madre. Cuando la policía vino a mi casa vestidos de ropa civil me dijo, tienes que venir con nosotros. Aquí no es como en España, que tú puedes preguntarle a la policía. Aquí hay mafias, hay corrupción y encima se debían al país más poderoso del mundo. Yo era gente normal, no tenía armas, ni aviones. Lo único que yo creía tener era la ley. Creo que esto es fácil de entender, el clima que se vivía en mi país, sé que en España hubo mucha gente que estuvo que huir por la dictadura. Es esa sensación de desprotección. Imagínate lo que vivió mi madre. Estaba muy asustada, lo vi en sus ojos. Ahora soy padre y sé lo horrible que es para un padre o una madre no poder proteger a sus hijos. Eso que aparece en la película de cuando miro a mi madre, fue así. Nunca más volví a verla, no pude despedirme de ella, ir a su funeral, nada. Sabemos que es un hecho que cuando ella murió y yo estaba en la cárcel, tanto las agencias de inteligencia como el gobierno americano ya sabían que no había pruebas contra mí. Soy de África y digo que la gente de África también se merece los derechos humanos.

Lo que sorprende de su historia, que descubrimos al final de The Mauritanian, es que Bush empezó con esa dinámica de poder detener sin pruebas y de aplicar las torturas en Guantánamo, pero después Obama, que prometió el cierre de la prisión, no solo la dejó abierta, sino que apeló su puesta en libertad y usted tuvo que seguir muchos años más en prisión a pesar de que un juez dijo que no era culpable... ¿fue una decepción?

En Estados Unidos es todo un poco complicado, no solo está el presidente, también está el congreso. Es verdad que Obama no tuvo el valor para cambiar esto. Puede estar de acuerdo o no con Bush, pero es verdad que hacía lo que prometía. Creo que ese fue el error de Obama. Guantánamo es un negocio privado en Estados Unidos. No es la policía quien te interroga o el FBI, hay compañías privadas que lo hacen. Y esas compañías dependen de intereses económicos de grandes grupos que proporcionan y venden comida, bienes, información seguridad. Es un negocio y no es fácil pararlo. Si cierras Guantánamo, van a perder mucho dinero. Es toda una industria que se le escapa al presidente. De hecho, el congreso intentó bloquear todo cambio allí. Espero que Biden lo tenga más fácil. Creo en él. Tiene una historia personal que puede implicarle, perdió a un hijo y eso es muy doloroso, quizá empatice con la gente que está allí.

El guion de la película adapta sus diarios, ¿ha colaborado en el proceso de escritura o de producción?

Es una obra de arte, hacer una película es eso. Y yo no soy artista. Así que entendía que no tenía que interferir en ese proceso. Ellos me hicieron muchas preguntas sobre mí, sobre lo que viví y yo les ayudé. Por ejemplo, a Tahar Rahim le ayudé a aprender el dialecto árabe de Mauritania, porque él conocía el de Argelia. El árabe tiene la misma particularidad que el español, no es lo mismo si interpretas a un mauritano que a un marroquí, como no es lo mismo un madrileño que un mexicano, y así trabajé con él.

Entonces, ¿le parece buena opción el actor francés Tahar Rahim para interpretarle a usted?

¡Sí! Es un hombre guapo, más joven que yo y más musculoso. Por supuesto. Puse en mí Instagram una foto suya y dije, ¡atentos, que ese soy yo!

¿Ha tenido relación con el resto, con Jodie Foster, que interpreta a su abogada, por ejemplo?

Les conocí a todos. Y a mucha parte del equipo. Tenemos un montón de fotos que nos hicimos en Sudáfrica. Jodie Foster es fantástica, lo que ves es lo que es.

Salió de Guantánamo en 2016, han pasado unos años, sigue teniendo restricciones, por ejemplo, no le han devuelto el pasaporte por lo que no puede trabajar ni viajar, pero está fuera de aquel infierno, ¿qué ha sido lo más difícil en ese proceso de adaptación a esta nueva vida?

Cuando me dijeron que me iba a casa, estaba muy, muy feliz. Cuando estás en la cárcel tú no puedes decidir nada, ni cuando comer, ni dormir, ni cuando ver un amanecer o la luz. Cuando llegas a casa tienes demasiada información. Por ejemplo, piensa que durante años no hablas con nadie, no puedes conocer nada del mundo. Yo escribí un libro que fue censurado. Pero hay más, son pequeños detalles. Por ejemplo, cuando salí yo no cerraba la puerta del baño, por ejemplo. Es que en la cárcel lo haces así, te graban en el baño, durmiendo, haciendo todo. No tienes privacidad, no tienes dignidad. Cuando salí, mi familia me preguntaba y yo contestaba cabreado, que porque era mi decisión. Por ejemplo, yo solo veía películas polacas y rumanas, idiomas que no conozco, porque eran las que ponían en la cárcel. La verdad no me acuerdo mucho de las primeras semanas, era como una zona de tinieblas.

 

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