Lunes, 10 de Mayo de 2021

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Rocío Carrasco, ¿mensaje empoderador o circo mediático para Telecinco?

El estreno del documental, donde la hija de Rocío Jurado cuenta su testimonio como víctima de violencia de género, ha suspicado de nuevo el debate si los formatos de la llamada telebasura pueden ayudar a la lucha contra el maltrato

Imagen de Rocío Carrasco en el programa de Telecinco

Imagen de Rocío Carrasco en el programa de Telecinco / TELECINCO

Más de 3.700.000 de espectadores tuvo una confesión de una mujer que ha sufrido durante años violencia de género. Telecinco logró su objetivo, volvió a ganar audiencia, pero las mujeres han podido ganar algo también en todo esto. Rocío Carrasco, conocida por ser hija de la cantante Rocío Jurado, compareció a través de un documental que ha preparado la cadena de Vasile para contar el maltrato psicológico sufrido durante años por el que era su pareja, el ex guardia civil, Antonio David, personaje habitual durante décadas de los programas de corazón de la misma cadena. A quien ha despedido un día después de escuchar el duro testimonio, a pesar de que las denuncias de maltrato eran antiguas y conocidas.

Políticas, activistas, tuiteros, machirulos... Todos quisieron dar su opinión de un programa que acabo a las 2 de la mañana y que le ha dado a Telecinco la mejor audiencia del año. Es curioso que la cadena decidiera emitir esté especial poco días después de que eliminar a un concursante del reality La isla de las tentaciones, por estar acusado de violación. Un dato bastante importante.

Una decisión que puede estar motivada por dos estrategias clave para esta cadena en esta jugada casi de ajedrez. Primero, que se adelanta a cualquier posible campaña contra ella misma. Es decir, es mejor contar nosotros el testimonio de Carrasco a que sea otro medio quien denuncie la connivencia con el presunto maltratador. Por otro lado, se asegura una noche de domingo de audiencia y de centrar la atención casi desde cuatro días antes en sus propios productos.

Se puede analizar lo vivido anoche en la televisión española desde muchos puntos de vista. Desde las estrategias de la propia cadena, desde los espectadores, desde la propia protagonista que cuenta los hechos. Las redes sociales se llenaron de comentarios, los medios hacemos columnas, crónicas y teletipos sobre el formato y la gente comentaría en los bares, si es que todavía se puede hacer eso.

De los intereses de Telecinco, poco más queda decir. Son expertos en crear televisión de masas, en liderar la audiencia a costa de lo que sea y en crear más que programas televisivos, eventos. Eso fue la emisión de los dos primeros capítulos del documental Rocío: contar la verdad para seguir viva. Desde el miércoles que sacaron el tráiler hasta hoy, el día de reflexión y análisis. Con títulos de crédito como cualquier serie de Netflix, con la música de Eurovisión y con todo el morbo creado.

Sobre el testimonio de la propia víctima, ya han salido algunos poniendo en duda todo lo que decía. Es lo que ocurre con muchas mujeres. Todos sabemos que la violencia de género es mala, es una lacra -aunque este término no nos sirva para definirla, se usa-, pero lo de creer a las mujeres, eso es otra cosa. Sigue siendo asignatura pendiente, por mucho #MeToo que hayamos vivido.

Sin embargo, a Rocío Carrasco, una mujer sin estudios, centro de la prensa rosa, blanco de las burlas de muchos de esos periodistas, se le ha dado credibilidad por una parte importante de mujeres y también hombres, de ámbitos alejados a los de ese circo mediático. Entre ellas escritoras, periodistas, políticas y activistas en el feminismo. Entre ellas la ministra de Igualdad, Irene Montero, que publicó un hilo en su cuenta de Twitter apoyando la valentía de Rocío Carrasco y explicando por qué es importante para otras mujeres que pueden estar en situación similar.

Montero reconoce que el testimonio de Rocío Carrasco es "el de una víctima de violencia de género". "Cuando una mujer denuncia públicamente la violencia puede ser cuestionada o ridiculizada. Por eso es importante el apoyo". "Este testimonio ocupará muchas horas de televisión, pero muchas otras mujeres se verán también reflejadas. Una de cada dos mujeres ha sido víctima de algún tipo de violencia machista a lo largo de su vida. Todas y cada una de ellas importan", escribe la ministra que ha estado también en Sálvame, el programa de Jorge Javier Vázquez, este lunes hablando de la entrevista en términos de violencia contra las mujeres.

Esto nos lleva quizá a uno de los debates interesantes después del evento televisivo de este domingo. ¿Puede el testimonio en un programa del corazón tener efecto o simplemente contribuye a una banalización de la violencia de género?

Ana Orantes ya contó su propia historia en un magacín de Canal Sur, donde puso por primera vez voz a la violencia que sufrían muchas mujeres. Su testimonio cambió la concepción social de la violencia de género y fue, gracias a su relato televisivo. ¿Puede el de Rocío Carrasco cambiar la concepción de la violencia psíquica contra las mujeres?

Ojalá sea que sí. El propio formato, el propio modus operandi de la cadena ofrece certezas, pero también dudas. Por un lado, mucho del público que se sentó en su sofá, lo hizo conducido por un morbo generado desde la propia cadena. ¿Cambió su percepción después del testimonio? Ahí radica la clave, realmente. Si el programa, destinado al morbo y entretenimiento sobre la vida íntima de los famosos consiguió anoche trascender y contar, como lo hizo aquel magacín de Canal Sur, un caso de violencia de género que puede despertar a muchas mujeres que lo sufren sin ponerle nombre, o sin poder dar un paso más. Recordemos, y esto es importante, que no estamos ante un testimonio anónimo, sino ante un personaje de la farándula, cuya vida se ha aireado desde que era niña. Eso no le quita ni validez, ni le resta importancia a la violencia brutal a la que se ha sometido a Rocío Carrasco; pero sí puede ocurrir que haya más distanciamiento entre el testimonio y la audiencia.

La cadena sí hizo un esfuerzo por realizar un tratamiento diferente, al que los programas del corazón suelen tener. Además, contó con Ana Pardo de Vera, periodista de Público, que suele cubrir temas de índole política. Están quiénes se han apresurado a decirnos que no es un documental, que es otra cosa, porque solo hay una parte, como si el documental fuera una verdad objetiva e inquebrantable. Lo mismo que se alegaba con la docuserie de Mia Farrow. Evidentemente no es un texto periodístico, como no lo era Nevenka, otra serie sobre mujeres vilipendiadas por denunciar el maltrato. Evidentemente, no estamos ante lo mejor que se ha visto en televisión, pero peor es una entrevista que blanquea al fascismo.

“En ese momento no estaba bien, por todo lo que llevaba pasando, nadie lo sabe, pero llevo en tratamiento psiquiátrico y psicológico desde el año 2011. No quería salir de mi casa, no podía desarrollar mi vida como una persona normal, de repente me llegó esa noticia y por mi cabeza empezaron a pasar todos los 20 años anteriores y todo lo que se me venía encima otra vez pero ya con un elemento mayor que era mi hija en un plató defendiendo a su padre. Yo no quería volver a sentir miedo y vergüenza ni volver a sentirme cuestionada por todo el mundo otra vez, no quería seguir viviendo en esas circunstancias”. Las declaraciones son durísimas. Es tremendamente valiente contar algo así en público, en prime time y que cale en otras mujeres y sé eso que tanto hemos escuchado de "hermana, yo sí te creo".

El problema es que Telecinco pase de promocionar el 016, teléfono para las mujeres víctimas del maltrato, a promocionar un teléfono para un sorteo telefónico. 

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