Miércoles, 21 de Abril de 2021

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Thomas Vinterberg: ''Los profesores son los héroes de la sociedad, deberían cobrar más''

El director danés está nominado al Oscar por 'Otra ronda', película en la que cuatro profesores recurren al alcohol para enderezar sus vidas

Mads Mikkelsen en 'Otra ronda'

Mads Mikkelsen en 'Otra ronda' / Henrik-Ohsten / BTEAM

Thomas Vinterberg fundó junto a Lars Von Trier en 1995 el movimiento Dogma. Una especie de decálogo cinematográfico para volver a un cine puro. Una especie de Nouvelle vague a la danesa, pero más bestia en la que proponían rodar sin luz artificial, sin acotes profesionales, sin guion, etc.

"El Dogma fue un intento de hacer un cine puro y luego se convirtió en una receta para poder ir a festivales. Fue guay en los noventa. Ahora lo que tenemos es otras maneras de entender esa pureza del cine. Hacer Dogma ahora no creo que tenga sentido", decía el director danés en el pasado Festival de San Sebastián, cansado de responder a sus inicios en ese movimiento artístico.

Además de ir a festivales, el Dogma nos acercó a un realismo en el cine que cada vez era menos demandado, gracias a títulos como Celebración, que abrió la carrera internacional de este director acercándole a Hollywood, donde este año la Academia le ha nominado en dos categorías al Oscar, mejor dirección y película internacional.

La carrera de Thomas Vinterberg se resume en un intento de entender las dinámicas entre grupos sociales, en una sociedad desarrollada como la danesa. Ahondó en los traumas familiares en Celebración y en El submarino. Repasó las tiranías de las amistades y la pertenencia al grupo en La comuna. Mostró el acoso y derribo del grupo sobre el individuo en La Caza, película con la que ganó el premio del Jurado en Cannes.

La pertenencia al grupo es un tema que vuelve a aparecer en Otra ronda, su película menos oscura, una comedia negra en la que nos sumerge en la crisis existencial de cuatro profesores daneses y cómo se enfrentan a ella: con alcohol. "Hay diferencias en cómo se usa el alcohol. En mi país hay un gran debate sobre beber. Por un lado, nos quejamos y nos preocupamos cuando vemos a los chicos bebiendo en la calle, pero luego está totalmente institucionalizado, por ejemplo, en las fiestas de Navidad. Lo hemos institucionalizado. Por eso creo que hay una diferencia en el uso que hacemos y el discurso que tenemos".

La premisa de la película es clara: ponen en marcha un experimento que han oído a un filósofo noruego: mantener siempre un porcentaje de alcohol en sangre que no les haga parecer borrachos, pero que siempre les dé ese punto de felicidad del buen bebedor. "Creo que es una teoría polémica, pero que habla de cómo viven los seres humanos. De cómo damos importancia a la creatividad, al valor y cosas así que el alcohol potencia. Irónicamente, más que sobre el alcohol, esa teoría habla de la vida, algo de lo que yo hablo en todas mis películas", explicaba el director de esta tragicomedia etílica que pone sobre la mesa las deficiencias de la sociedad danesa, que son en definitiva las de todo occidente: la soledad, la sensación de fracaso, la incomunicación, el individualismo o la ausencia de empatía con los demás.

A Vinterberg no le interesa tanto la fábula moral en trono al alcohol, ni la bajada a los infiernos de los protagonistas, aunque algo de eso hay en las historias personales de cada uno: divorcios, paternidades mal entendidas. Lo que explica la película es cómo lidiar con la crisis de la mediana edad de los hombres, que conlleva una falta de motivación para cualquier cosa, incluso su trabajo.

"Es un retrato de la clase media, son profesores, para mí deberían cobrar más porque son los verdaderos héroes de la sociedad", dejaba claro el director. "Lo que les pasa a los personajes es algo que tiene que ver con vivir a salvo, vivir bien, que hace que la gente se convierta en tristes, aislados, solitarios, perezosos… Creo que es la trampa de la clase media, en la que caen estos profesores en la mediana edad", añade.

Los profesores están comandados por Mads Mikkelsen, actor que ya trabajó con Vinterberg en La Caza y que ha hecho varias incursiones en Hollywood: de villano de Bond, de Hanibal Lecter en la serie Hanibal. Este papel le ha dado buenas críticas, y una nominación al Bafta, además de ganar el premio a mejor actor europeo. El actor disecciona a este profesor que pasa de la mediocridad a la grandeza, a ser el más enrollado y hasta el más atractivo del grupo, y se marca una de las escenas de la temporada, el baile final. Escena que pone fin al debate ideológico de la película de una manera fácil: celebrando la vida y diciéndonos que es lo único que podemos hacer en este mundo.

Movimientos de cámara constantes, una fotografía donde la luz sirve para mostrar la evolución de los personajes, un guion tan turbio como divertido y exasperante por servirnos como espejo, han hecho que Otra ronda haya ido ganando adeptos en las últimas semanas. Vinterberg ya ha ganado todo en los premios del cine europeo, donde dedicó la película a su hija fallecida -murió cuatro días antes del comienzo del rodaje-, pone en duda que se pueda medir la felicidad. "La sociedad danesa es una sociedad muy segura, pequeña y existe a veces una tendencia a la mediocridad, al racionalismo y una vida sana. Y tú tienes que reaccionar a eso como artista". "Es una obligación decir que también hay abusos o alcoholismo, hacer un ejercicio de este tipo para que la gente se pueda ver así misma y no solo la fachada", decía en la rueda de prensa del festival.

 

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