Domingo, 18 de Abril de 2021

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La Pasión según Miguel Ángel: premonición de la muerte del Niño Jesús

"La Madonna de Manchester" es, probablemente, la más antigua de las pinturas que han sobrevivido de Miguel Ángel

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Viajamos a Londres, a la National Gallery, para situarnos delante de una obra pintude por Miguel Ángel en 1494. Se la conoce como “La Madonna de Manchester” desde 1857, cuando se exhibió en la gran Exposición de Arte de Manchester, y es probablemente la más antigua de las pinturas que han sobrevivido de Miguel Ángel.

¿Qué estamos viendo?

Un drama que se lee. A primera vista puede parecer la típica pintura de la Madonna con el Niño. Esa imagen “estándar” que todos conocemos de Maria sentada en un trono con su hijo en el regazo o en el suelo jugando con San Juan también de niño, rodeados de ángeles.

Pero aquí hay un drama que se lee en el libro y en el rollo que aparecen en la pintura. Unos textos que nosotros no podemos ver pero que los personajes representados están leyendo y, por sus reacciones a la lectura, sus gestos, podemos adivinar qué están leyendo.

Maria sostiene un libro abierto en sus manos, lo estaba leyendo, cuando el Niño Jesús intenta cogerle el libro (un gesto muy habitual de los niños cuando los padres intentan leer).

Maria le aparta el libro, pero no lo hace para que no lo coja, sino para que no lo lea, para no sepa lo que hay escrito en el libro: el destino de su hijo.

La madre le aparta la visión/lectura del libro

El libro puede ser el Antiguo Testamento abierto en Isaías 53, que profetiza la futura crucifixión de Cristo, ya que ella parece tratar de alejarlo de él, como si no quisiera que él descubriera su destino. La mirada de ella lo dice todo: sabe que su hijo va a morir, que ese es su destino pero querría evitarlo o, por lo menos, alejarlo.

La clave de la pintura son los textos. El libro que lee Maria y el rollo que leen los ángeles. La actitud de ellos también es de tristeza o preocupación. ¿Qué pone en el rollo que sostiene en las manos?

No lo sabemos con seguridad, pero al estar el rollo justo sobre el pequeño San Juan, que tradicionalmente lleva una rollo escrito, podemos pensar que este es el mismo. La inscripción "Ecce Agnus Dei" ("He aquí el Cordero de Dios"), en referencia a la crucifixión de Cristo, el cordero que será sacrificado. La Virgen, que con las manos aleja el libro del Niño Jesús, dirige su mirada hacia los ángeles que están leyendo el rollo.

El destino trágico del niño y el dolor de la madre, lo confirman la actitud de los otros dos ángeles, que aunque no están pintados, podemos ver perfectamente sus gestos y como uno de ellos coloca una mano sobre el hombro de la Virgen para consolarla.

Hablamos de ángeles, pero ¿y sus alas? 

En realidad sí que están, pero hay que fijarse muy bien. A Miguel Ángel no le gustaba pintar los ángeles con alas, en realidad nunca pintó un ángel volando con alas abiertas (en el Juicio Final, donde aparecen muchos ángeles, ninguno de ellos lleva alas). Los ángeles de Miguel Ángel son hombres y mujeres gloriosos que vuelan por el cielo como Dios, sin alas, desplazándose por el impulso de su propio cuerpo. 

En esta pintura, se encuentran las únicas alas pintadas por Miguel Ángel pero voluntariamente las ha dejado fuera del encuadre. Si nos fijamos bien en la espalda del ángel que está a la derecha vemos como unas plumas nacen de sus hombros pero justo cuando se debería desplegar la ala se corta el cuadro. Solo vemos el arranque de la alas.

Seguramente, si hubiera terminado el cuadro, veríamos las alas de los ángeles que están en el centro pero por algún motivo no lo terminó, y nunca pintó las alas.

Pecho desnudo de la virgen

“Su pecho derecho está desnudo, lo que sugiere que acaba de estar alimentando a su hijo” dice la guía de la National Gallery y, sin duda, esta es una explicación siguiendo la tradición de la “Virgen de la Leche”, las imágenes de la Madonna dando el pecho al Niño. Pero tampoco podemos obviar la sensualidad de la imagen y el gusto de Miguel Ángel por el cuerpo desnudo siguiendo los modelos clásicos.

NON-FINITO

¿Por qué está inacabada? ¿O por qué algunas partes están completamente terminadas, hasta el último detalle y otras solo esbozadas?

No sabemos por qué Miguel Ángel no terminó la pintura. Pero, al estar inacabada, nos permite conocer la técnica que utilizaba en esos años, claramente influenciado por su maestro Ghirlandaio. Durante muchos años se pensó que era una obra de Ghirlandaio.

Toda la composición estaba dibujada y estudiada previamente en dibujos y bocetos que luego se trasladan al lienzo final (como si fuera un fresco). El dibujo es tan preciso, cada parte está tan estudiada y definida que se puede pintar por separado: el manto de la Virgen, los pies, el libro, el rostro… Cada parte u objeto se puede pintar hasta terminarlo.

En realidad, está pintado por “jornadas” como en el fresco, lo que permitía un trabajo de taller “especializado” (como lo era el de Ghirlandaio) donde algunos pintores estaban especializados en pintar solo los mantos, otros hacían solo las carnaciones, otros los cielos.. (como en una cadena de montaje moderna). Miguel Ángel sigue esta forma de trabajar del taller de su maestro aunque seguro que en este caso él lo hacia todo ya que no disponía de un taller con tantos ayudantes.

Por algún motivo, abandonó la pintura, quizá porque recibió un encargo más importante (la Pietà del Vaticano). Y la obra nos muestra distintas fases de ejecución.

  • Zonas terminadas: los rostros y la piel de la Virgen, el Niño Jesús, San Juan y dos ángeles.
  • Zonas a medias: por ejemplo el manto de la Virgen, que parece negro, en realidad solo ha pintado las sombras oscuras y le faltaría la capa superior de color azul ultramar.
  • Zonas solo dibujadas: los dos ángeles de la izquierda tienen los vestidos dibujados, con todo el detalle de los pliegues trasladado de un boceto previo y las carnaciones de rostro-manos-pies solo están pintadas de verde (verdaccio) como tono base para comenzar a pintar “la carne” sobre ello. Esta era la forma tradicional de pintar al temple al huevo en el centro de Italia. Sobre el fondo verde, verdaccio, se pintaba la carnación dejando entrever en las partes en sombra ese tono verde, buscando expresar el tono cambiante de la piel humana.

Estas distintas fases de ejecución convierten esta pintura en uno de los mejores ejemplos para conocer la técnica pictórica del Quattrocento.

Siempre escultor

Un detalle también muy interesante de esta obra es que nos muestra la mentalidad de “escultor” siempre presente en las obras de Miguel Ángel. Las figuras llenan todo el espacio sin que se puede ver el paisaje que hay detrás.

Artistas contemporáneos suyos (por ejemplo, esta obra de un amigo suyo: Granacci) realizaban cuadros similares con el mismo tema y sitúan las figuras en el paisaje, dejando ver el fondo, los árboles… Miguel Ángel nunca pintó paisajes y aquí llena todo el rectángulo del lienzo como si fuera un bajorrelieve (o un sarcófago romano).

Seguramente fueron encargadas por comitentes privados. Tienen muchas similitudes las dos obras pero también diferencias: la diferencia principal es el carácter anecdótico de la pintura de Granacci y la profundidad (y quietud silenciosa) de Miguel Ángel.

La premonición de la muerte en imágenes del niño

¿Era habitual incluir este tipo “premoniciones” de la Pasión en las imágenes de Jesús siendo niño? Mucho. El propio Miguel Ángel había realizado unos años antes, 1490, en Florencia, un relieve de Maria con su Hijo que se conoce como “La Virgen de las escaleras” porque están sentados en una escaleras y al fondo (subiendo o bajando por las escaleras) vemos a unos carpinteros que están moviendo unos maderos para construir una cruz. Es el destino inevitable del niño y la madre lo ve, pero quiere protegerle, o al menos mantener el mayor tiempo posible la inocencia de su hijo, y Miguel Ángel esculpe un gesto extraordinario: la mano derecha de María levanta el velo de su vestido para cubrir el rostro de su hijo, para impedir que vea la cruz que están construyendo.

Es muy habitual incluir prefiguraciones de la muerte de Cristo en las imágenes de Jesús niño. Leonardo tiene algunas pinturas con la misma lectura que estas de Miguel Ángel. Y hay también algún caso extremo, que de forma recurrente se convierte en meme en internet, de una Adoración de los Magos donde en la pared del fondo del establo donde Jesús acaba de nacer hay colgado un crucifijo:

Altar de Columba: Adoración de los Magos, Rogier van der Weyden (1455), Alte Pinakothek, Múnich / Sammlung

Este es, sin duda, un caso extremo, el crucifijo 33 años antes de la cruz, y por eso aparece en internet como un “SPOILER ALERT” que nos cuenta (nos desvela) el final de la historia. Pero la historia cristiana es, sobre todo, cumplimiento de la profecía: Jesús nace para ser crucificado, es su destino, desde el vientre de su madre.

Lo vemos en una pintura del Trecento italiana de la National Gallery que se llama “El sueño de la Virgen”:

En ella aparece la Virgen embarazada dormida, tumbada en la cama, y de su vientre sale una cruz con Cristo crucificado.

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