Domingo, 18 de Abril de 2021

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La leyenda del Golem

En ciertos documentos se habla de "hombres artificiales" creados de materia orgánica y otros con materiales tecnológicos. Ni que decir tiene que los primeros son los más inverosímiles, aunque el comportamiento de ambos era muy similar: servir a su creador

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Del médico Arnau de Vilanova, uno de los pocos alquimistas medievales que no fue clérigo, se aseguraba que había creado un homúnculo en una retorta, un ser parecido a lo que la tradición judía askhenazi llamaba un golem. Y de Paracelso también se dice que tuvo la idea de crear uno de estos homúnculos en el siglo XV con una extraña combinación de esperma y sangre humana.

En los escritos de Eleazar de Worms, a comienzos del siglo XIII, pueden leerse las más antiguas recetas capaces de fabricar un golem de barro. Lo más probable es que estas leyendas escondan los intentos de construir un autómata, camuflado en relatos de corte alquimista y simbólico, persiguiendo el nacimiento de lo que llamaban "el embrión metálico". De hecho, al golem se le daba vida activando una palabra EMET (verdad) colocada en su frente y se desactivaba (o moría) cuando se le borraba la primera de sus letras.

La leyenda habla del rabino Loew y le atribuyen ser el creador del famoso golem en el siglo XVI al cual dio fama, sobre todo, una película del cine negro de los años veinte o la abundante literatura. El muñeco o engendro, que puede considerarse un antecedente de Frankenstein, cobraba vida cuando se lo ordenaba el rabino y hacía todo tipo de encargos, pero sobre todo protegía el barrio judío de ataques antisemitas. El caso es que un día el rabino se descuidó y el golem empezó a no ser controlado porque atacaba a los animales y asustaba a la gente. Así que el rabino terminó con el borrando la primera letra de su frente y lo escondió. La tumba del rabino Loew es visitada por mucha gente que introduce papelitos entre las piedras con la esperanza de que se cumplan sus deseos.

La asociación del golem con la ciudad de Praga surgió en el siglo XIX y el primero en evocarla fue el austríaco Franz Klutschak, periodista y estudioso del folclore, quien en 1841 publicó una historia sobre el tema en una revista praguense. El relato más completo de la leyenda se publicó en 1909 por un rabino y juez judío residente en Varsovia, Yudl Rosenberg. A él se debe el motivo del secuestro del niño cristiano y la persecución antijudía, un episodio totalmente imaginario que se contradice con el régimen de tolerancia del que gozaban los judíos de Praga en época de Rodolfo II.

El 5 de marzo de 1984 el investigador checo Iván Mackerle consiguió los permisos necesarios para poder entrar en el ático de la Sinagoga Vieja-Nueva de Praga, en el barrio de Josefov, conocido como «barrio judío», y lo hizo con un georradar para averiguar si era cierta la leyenda que asegura que allí permanece aún el golem. ¿Lo consiguió? Mackerle escribió luego un libro donde contó toda esa investigación: “El secreto del golem de Praga” y dio su propia teoría sobre lo que pudo haber sido en realidad ese engendro.

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