Martes, 11 de Mayo de 2021

Otras localidades

Objetos perdidos

La cámara de las identidades perdidas

Juan José Millás pasa la mañana revolviendo objetos perdidos y vividos que reflejan cómo pueden ser las vidas de sus dueños y cómo llegaron allí.

Descargar

Compartir

El código del iframe se ha copiado al portapapeles

¿Perdidos o encontrados? Para Pilar, Marcos y Esteban la segunda se acerca más a la realidad de su trabajo. “La gente encuentra esos objetos que alguien ha perdido y los trae para que intentemos averiguar a quién pertenecen”. La gente no, los trobadores, así se nombra en catalán a los halladores. Una palabra tan bonita como el acto. Molestarse en buscar una oficina y desplazarte hasta allí para devolver el objeto a su dueño, como dice Millás, hoy en día es casi una heroicidad y te devuelve la fe en el ser humano.

Algunos son incluso reincidentes. “Desde hace dos años hay un señor que periódicamente trae cosas que encuentra”. Al igual que hay “perdedores” profesionales, sospechamos que ese señor es un buscador profesional por entretenimiento, solidaridad o porque se puede quedar con lo que encuentre si en seis meses no lo ha reclamado nadie. Su último hallazgo fue una silla de ruedas que descansa en el almacén ¿Quién habrá perdido una silla de ruedas? La literaria mente de Millás elucubra un momento Lázaro: levántate y anda. Y allí se quedó sola la silla, sin ningún uso que dar.

“Una vez vino una chica joven con su madre a recoger su cartera. Al comprobar el contenido salió a la luz un preservativo… Creo que fue la primera vez que una persona no se alegró de encontrar lo que había perdido”. Entramos en la cámara de los tesoros perdidos a cotillear. Estanterías llenas de bolsos y mochilas, carpetas con documentos, citaciones médicas. Abrimos los cajones con los monederos, carteras y móviles tan bien ordenados como los que encuentras en cualquier tienda de accesorios. Pasaportes de casi todas las nacionalidades “Desde hace un año, por la pandemia, no llegan pasaportes alemanes o estadounidenses. No hay turistas”. Cascos de motos, maletas y, de repente, una mochila de Glovo. Un tomavistas, una caja llena de bisutería, un respirador dentro de un maletín junto a unas bragas y un recordatorio. Lleva tres meses en la Oficina ¿Quién lo perdió, qué ha hecho estos tres meses sin su respirador, llegó a su cita?

La imaginación se dispara con cada bolso que abrimos, con cada identidad que removemos en busca de pistas. Un carné de donante de ojos, una reclamación de Hacienda, unos apuntes de arte, un volante oncológico, una bolsa de maquillaje, un bolso dentro de un bolso que guarda otro bolsito dentro. El metabolso. “Todos los papeles no reclamados (ni por su dueño ni por el hallador) se incineran, los objetos se donan a la beneficencia. El dinero o joyas al Tesoro”.

Nos cuenta Marcos lo mucho que le gusta trabajar allí. Hay buenas personas y buenos actos. Cuando viene alguien a recoger su objeto perdido no se va como ha venido. Algo cambia. Agradecidos porque alguien se lo haya devuelto, si alguna vez encuentra él algo también lo devolverá” Las buenas acciones también se contagian y, con esa sensación nos marchamos impregnados de identidades.

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

A continuación

    Último boletín

    Emisoras

    Elige una emisora

    Cadena SER

    Compartir

    Tu contenido empezará después de la publicidad

    Cadena SER

    ¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?