Viernes, 22 de Octubre de 2021

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Las villanas toman Disney, la venganza de Guy Ritchie y Kevin Costner de abuelo justiciero

Los estrenos de cine de la semana van de la precuela en acción real de 'Cruella', con Emma Stone, a dos thriller de acción, el ajuste de cuentas de Jason Statham y el neowestern de Kevin Costner para liberar a su nieto

El cine español estrena una coproducción, 'El año de la furia', sobre el ambiente previo a la dictadura de Uruguay

Y, entre las propuestas de autor, llega 'Siervos', ganadora a mejor dirección en la Seminci

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Disney vuelve a estrenar de manera simultánea otro de sus estrenos esperados. Cruella’, con Emma Stone y Emma Thompson, reivindica a las villanas. Guy Ritchie viene de petarlo en la taquilla de Estados Unidos con ‘Despierta la furia’, cinta de acción protagonizada por su actor fetiche, Jason Statham. Vuelve también Kevin Kostner a salvar a su mujer y a su nieto en ‘Uno de los nuestros’, un thriller dramático junto a Diane Lane. El director Rafa Russo nos sumerge en la dictadura uruguaya de los años 70 y en la lucha de los tupamaros con Daniel Grao, Alberto Amman y Joaquín Furriel. En cine clásico repasamos la carrera de Anthony Quinn y celebramos los 90 años del estreno de 'M, El Vampiro de Dusseldorf', la película de Fritz Lang. En televisión, charlamos con Quim Gutiérrez de su último trabajo como superhéroe de barrio en ‘El vecino’ y sí, nos ponemos nostálgicos con el reencuentro de ‘Friends’.

Cruella (Craig Gillespie)

Pocas empresas en la industria cinematográfica saben leer el momento cómo lo hace Disney. No solo por su estrategia empresarial, que le ha llevado a ser la más grande entre todas las majors y haciéndole sombra a la mismísima Netflix, también en cuestión de contenido. La compañía ha dejado a un lado a las princesas sosas y aburridas, para centrarse en personajes de mujeres guerreras, como vimos en la versión de carne y hueso Mulan, o hacer spin off sobre las villanas de los clásicos cuentos, como vimos en Maléfica, con Angelina Jolie.

Esta semana, Disney estrena Cruella, con Emma Stone y Emma Thompson en un intento de indagar en la historia de la villana de 101 dálmatas. Aquí ya aparecen los perros y esa obsesión futura de Cruella, una mujer despiadada en la historia animada, y a la que conocemos en esta versión punkarra desde niña.

"Los villanos son siempre muy divertidos de retratar porque simplemente tienes más licencia para hacer cosas que no son del todo apropiadas o traspasar los límites, y crear estos personajes más grandes que la vida. Quería que hubiera una zona gris y poder sentir empatía con las decisiones que estaba tomando y las situaciones a las que estaba respondiendo. Y quería hacerlo de una manera que fuera realmente divertida", explicaba el director Craig Gillespie en la rueda de prensa virtual.

Insistía en ese atrevimiento la actriz Emma Stone: "Creo que definitivamente es oscuro para una película de Disney, tal vez no para un tipo de película con clasificación R. Pero sí, lo era, era más oscuro de lo que he visto en una película de Disney durante mucho tiempo".

Emma Stone se queda huérfana en el Londres de los 80 y sobrevive a base de robos, junto a dos amigos, soñando en convertirse en una gran diseñadora de moda. Gracias a su talento comienza a trabajar para la baronesa, Emma Thomson, un personaje que recuerda a la Meryl Streep de El diaro viste de Prada, pero peor... y que le viene como anillo al dedo a la actriz británica, que se lo pasa en grande con el papel.

“Me he basado en mi vida, obviamente. Creo que si mi esposo estuviera en la habitación, él diría que no he necesitado actuar", bromeaba la veterana actriz. "Me divertí mucho haciéndola porque creo que he estado preguntando durante bastantes años si podía ser una villana de verdad. Pasé décadas jugando a lo que mi madre solía llamar "Buenas mujeres con vestidos". Y ahora tengo que interpretar a una mujer realmente malvada con vestidos", explica divertida Thompson.

Por su parte, la otra Emma, Stone, juega con un personaje que va envileciéndose a lo largo de la película, pero al que Disney ensalza por su gamberrismo, estilo y su origen trágico. "Hay una especie de rechazo al personaje de Estella, antes de convertirse en Cruella, que se produce porque aunque es dulce, no está nada empoderada. Y diría que hay algo sobre Cruella que es bastante tentador, porque ella es quien es, para bien o para mal", explica Stone.

La película cuenta con un guion de Dana Fox y Tony McNamara, guionista de La Favorita, película en la que también trabajaba Emma Stone. Cruella tiene un punto gamberro, retorcido y una estética punk, tanto en el vestuario como en su banda sonora donde suenan, Tina Turner, Iggy Pop y hasta los Clash.

Despierta la furia (Guy Ritchie)

Fueron dos de las figuras clave del nuevo cine británico de finales de los 90. Sus locas películas de atracos y gángster con mucha comedia redefinieron el cine de acción con títulos hoy de culto como ‘Lock and stock’ o ‘Snatch, cerdos y diamantes’. 15 años después de su último trabajo juntos, Guy Ritchie y Jason Statham vuelven a verse las caras en ‘Despierta la furia’. "Siempre me ha gustado mucho Jason Statham como actor; de hecho, fui la primera persona que utilizó a Jason Statham como actor. Siempre pensé que debía ser una estrella de cine, y estoy muy contento de ver que se ha convertido en una. Él siguió su camino, yo el mío. Pero sentí que debíamos volver a juntarnos y pensé que esta sería la historia perfecta para que Jason y yo nos reuniéramos. No es una película divertida. Es seria. Es muy agresiva. Tratamos los temas de la venganza, de la familia, de los pecados del padre que recaen sobre el hijo", explica el director en declaraciones facilitadas por la distribuidora.

Una historia más oscura y con menos humor en la que el actor combina sus dotes para matar con el trauma familiar en un personaje parco en palabras y con mucha socarronería. Statham interpreta a H, un supuesto guardia de seguridad que entra a trabajar en una empresa de vehículos blindados, una compañía que mueve miles de millones de dólares cada día y es objetivo de numerosos asaltos. Pasa las pruebas sin destacar, no tiene apenas relación con sus compañeros, pero en el primer incidente, exhibe su manejo de las armas liquidando en minutos a un grupo de atracadores.

Su actitud empieza a levantar sospechas sobre su pasado, especialmente entre sus acompañantes, Holt McCallany, conocido en los últimos años por su trabajo en la serie ‘Mindhunter’, y Josh Harnett, la joven estrella que se apartó de los focos y ahora vuelve al cine comercial con este rol secundario.

Y ahí entra en acción Guy Ritchie con el montaje y el misterio sembrado sobre este hombre con sed de venganza. El director también firma el guion, adaptación libre de la película francesa de 2004 ‘Le convoyeur’, junto a dos de sus colaboradores habituales de los últimos años, Ivan Atkinson y Marn Davies. El realizador británico recurre a los saltos temporales y la sucesión de tramas para ir desentrañando este rompecabezas, un ajuste de cuentas enrevesado y, en ocasiones sobreexplicado, que cambia los puntos de vista hasta desembocar, como era previsible, en un gran enfrentamiento final.

Llena de giros, de mafiosos de poca monta y soldados convertidos en un escuadrón -por cierto, entre ellos Scott Eastwood, hijo de Clint-, Statham completa su arco dramático de forma gélida y obsesiva, un tipo duro de manual, con unos secundarios desdibujado. "Lo veo como un tipo complicado que por encima de todo es padre. Aunque me convertí en padre bastante tarde, siento que todo gira en torno a ello en mi vida. Por eso, que me lo quiten es un horror inimaginable. Te preguntas cómo podrías volver a cierta normalidad tras la muerte de un hijo o una hija, ya que parece inimaginable. Estas son las conversaciones que tuve con Guy sobre mi personaje", asegura el actor.

Ritchie quiere preocuparse por la psicología de los personajes, pero lo suyo es la adrenalina y la tensión, no hay tiempo con estos tipos para indagaciones o emociones. Respecto a anteriores trabajos, se entrega a la acción de forma más relajada, contenido en los movimientos de cámara y menos ritmo de planos, pero con una violencia igual de explíticita y visceral. Por el camino, también se deja el humor o el tono más macarra y divertido que le dio el éxito. La cinta queda, por momentos, en terreno de nadie, presa de lo dramático. Entre el clásico thriller de venganza y las cintas rocambolescas de atracos, Ritchie compone un entretenimiento irregular que se toma demasiado en serio, una película menos 'disfrutona' que 'Señoras de la mafia', su anterior film, pero que demuestra que este es su hábitat natural y no los remakes de Disney.

Uno de nosotros (Thomas Bezucha)

También hay venganza y algo de mamporros en 'Uno de nosotros', un drama escrito y dirigido por Thomas Bezucha. Una especie de western contemporáneo que protagonizan Kevin Costner y Diane Lane, un matrimonio que acaba de perder a su hijo y que ve cómo están perdiendo también a su nieto, acorralado por la familia materna en Dakota y víctima de la violencia machista. 

El año de la furia (Rafa Russo)

En la Uruguay de 1972, Rafa Russo ambienta una historia que, lejos de lo que puede parecer en un comienzo, no pone el ojo en el sistema político como tal, en esos meses previos a que todo un país se sumiera en una dictadura que duraría once años; sino que utiliza ese contexto para contar cómo los seres humanos se comportan en tiempos convulsos y cómo, aunque la situación sea plenamente desfavorable, el ser humano siempre va a buscar mantener su dignidad. Así dicho, podría ser una historia ambientada en los 70 en Uruguay o en plena segunda década de los 2000 en España, pero el cineasta madrileño ha elegido período histórico concreto y unos personajes perfectamente definidos para hablar de relaciones humanas, un idioma universal que permite al espectador llevarse la historia a su terreno y a sus circunstancias.

Lo de Russo ha sido un planteamiento inteligente: para qué hablar de dictaduras y golpes de Estado a través de brutalidad militar, que ya hemos visto en pantalla en innumerables ocasiones, cuando podemos contar la misma historia de una forma que el público va a entender mucho mejor: “Me interesaba contar la antesala del horror, más que contar el horror en sí. Quería poner el foco sobre la gente corriente, en cómo el recorte de libertades va afectando poco a poco a las vidas de la gente de a pie, a todos los niveles y en todo tipo de relaciones; y contar lo difícil que es ser un héroe y ver cómo poco a poco el miedo va paralizando a la sociedad, no solo del lado de la gente oprimida, sino también de los opresores, cómo esa maquinaria del mal está engrasada para que nadie se salga de la raya”, explicaba el director en una entrevista con El Cine en la SER.

Se menciona tanto a oprimidos como opresores porque uno de los protagonistas de ‘El año de la furia’ es un teniente de rango medio que, a pesar de ser quien ejerza violencia y torturas sobre algunos de los militantes que actúan en contra del régimen impuesto, no deja de ser una marioneta de todo el sistema implantado y se ve obligado a acatar órdenes de unos superiores que lo tienen sumamente controlado. Daniel Grao, que da vida al teniente Rojas, señala que uno de los fuertes de la película es que no es una historia de buenos o malos plana, sino que narra cómo el horror acaba arrasando por igual a todos los seres humanos, sean quienes sean: “En este caso se humaniza a quien ejecutaba, porque al final todas las órdenes venían de arriba. Como siempre pasa, los señores que tomaban las decisiones no estaban en el barro, pero al final es la sociedad la que se ve aplastada por algo así. Queríamos que el personaje tuviera todas las capas posibles y empieza siendo un perro adiestrado por el sistema y acaba explotándole todo en las manos”.

En contraposición a este personaje en el que se adentra el actor catalán, en el lado de los oprimidos y representando a gran parte de la población de la época se encuentra Alberto Ammann. El argentino da vida a Diego, un guionista de un programa de humor de televisión al que cada vez intentan censurar más y que duda entre acatar esas órdenes que llegaban desde los puestos de poder o unirse a la protesta y, en busca de mantener esa dignidad de la que ya hablaba Russo, participar en las guerrillas. Además, es un personaje vital que actúa de nexo de unión entre todas las historias: “Es un personaje que reflexiona todo el tiempo sobre lo que está pasando y desde una mirada más existencialista que política. Se pregunta algo que yo me preguntaría: ¿qué realidad estoy viviendo? Es un personaje que me representa a mí, que ve la magnitud de la situación y que contrasta en base a las historias de los demás, porque tiene conexión con todos.”

En esta coproducción española-uruguaya hay más amor y reflexión que sangre y brutalidad; y hay una intención de mostrar a la sociedad lo que ocurrió en un pasado para que no se vuelva a repetir. Lo que podemos ver en pantalla es una muestra del comportamiento que las personas toman ante el horror, de las decisiones que tomamos por el miedo y de todo lo que podemos llegar a perder y dejar atrás. “Hay síntomas preocupantes hoy en día y deberíamos tomar buena nota de lo que se vivió entonces”, indicaba Russo mientras hacía hincapié en el peligro que conlleva la pérdida de la libertad de expresión, una libertad que, al ser reprimida, puede llevar consigo la caída del resto de libertades. En la misma línea, Grao dejaba atrás cuestiones políticas para recordar que al final, de lo que se estaba hablando era del ser humano: “Se trata de ver cómo con el miedo somos completamente manipulables, cómo nos cuesta tanto ponernos en la piel del otro y cómo el ego nos arrastra hasta puntos insospechados y podemos llegar a matar al vecino de enfrente solo porque piensa de manera distinta. Por eso nunca está de más refrescar cómo somos para intentar evolucionar”. Y, todo ello, en un sistema democrático por el que hoy en día nos regimos. Aunque para Ammann, eso de “democrático” debería decirse así, entre comillas: . “No hay un solo país que yo conozca que tenga una democracia real. La democracia es el poder del pueblo. Votar cada cuatro años a una persona que, por lo general, no cumple sus promesas electorales, no es democracia, y daría para hacer un estudio sociológico profundo. Es un engaño”.

En esa tarea de aplicar lo visto en pantalla a la sociedad actual, el actor barcelonés recuerda la “paradoja de la tolerancia”, que nos explica: “Para tener una sociedad tolerante hay que ser intolerante con el intolerante. A veces eso se nos olvida y es ahí donde entra todo tipo de opiniones y quehaceres que no se deberían permitir. En eso sí creo que ahora estamos en una situación peligrosa, porque estamos equiparando ciertos movimientos como una opción más cuando no lo son, y eso debería estar más claro”.

Con todo ello, ‘El año de la furia’ llega a los cines el 28 de mayo para hacernos reflexionar y, como bien indicaban sus protagonistas, no caer en los errores que ya se cometieron con anterioridad.

Siervos (Ivan Ostrochovský)

La gran propuesta del cine de autor de esta semana, obra del eslovaco Ivan Ostrochovský, que ganó el premio a la Mejor Dirección en la Seminci. Con un estilo clásico y una exquisita fotografía en blanco y negro que recuerda a los noir de los 40 y 50la cinta narra las luchas en la iglesia a través de la historia de dos jóvenes seminaristas. Tensión e intriga en el seno de la iglesia entre los que colaboran con el régimen comunista y su policía secreta y los que siguen siendo fieles al Vaticano en los años 80. 

Maldita jungla (Hugo Benamozig, David Caviglioli)

Otra diva que regresa a la cartelera es la francesa Catherine Deneuve, protagonista de una comedia en la que interpreta a una madre y científica que maltrata psicológicamente a su hijo que quiere ser científico pero que decide estudiar la fauna en su propio terreno, en la selva. 

Gunda (Viktor Kossakovsky)

Documental noruego apadrinado por el actor Joaquín Phoenix. Dirige Viktor Kossakovsky, que ha creado una especie de poema visual sobre la vida de los animales en una granja en blanco y negro. Gunda es una cerda a la que la cámara sigue en su día a día, una crítica al consumo de carne y a la situación de los animales. 

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