Lunes, 27 de Septiembre de 2021

Otras localidades

Caso Pablo Ibar

Tanya Ibar: "Cada día que Pablo pasa en la cárcel es un miedo constante"

La mujer de Pablo Ibar, el español que lleva 27 años encarcelado en Estados Unidos, 16 de ellos en el corredor de la muerte, entrevistada en 'Hora 25'

Descargar

Compartir

El código del iframe se ha copiado al portapapeles

14 de julio de 1994. Florida, Estados Unidos. Pablo Ibar, que entonces tiene 22 años, es detenido por un triple asesinato cometido unas noches antes. Desde entonces, Pablo Ibar no ha salido de prisión.

En el año 2000 fue condenado a muerte, y en la revisión de su caso, en 2019, casi 20 años después, se le rebajó un poco la pena, lo justo para vivir: cadena perpetua. En todo este tiempo, la única prueba que hay en su contra es una grabación, un video de mala calidad, del salón de la vivienda en la que se cometieron los crímenes, en el que se ve el rostro de un hombre parecido a Ibar. Nada más. Ni siquiera las muestras de ADN halladas coinciden con las suyas.

En estos 27 años, 16 de ellos estando Ibar en el corredor de la muerte, ha tenido a una persona a su lado en todo momento: su mujer, Tanya Ibar, la madre de sus dos hijos. Hablamos con ella en 'Hora 25':

¿Cómo te encuentras ahora mismo, cómo está Pablo?

Estamos bien, vamos aguantando. Cada día es un nuevo día y rezamos para que cada día que pase nos acerque un día más a terminar esta pesadilla de alguna manera.

 En 2019 Pablo evita la muerte y es condenado a cadena perpetua, pero todavía hoy hoy seguís denunciando que su juicio no ha sido justo. ¿Por qué, en qué punto está ahora todo el proceso, cuál es el próximo paso?

A Pablo, obviamente, se le retiró la pena de muerte y se le puso una cadena perpetua. Obviamente, vamos a seguir… Acabamos de presentar nuestra primera apelación al cuarto distrito, que es el primer paso que tenemos que hacer y que probablemente llevará un año o así hasta que finalmente consigamos un resultado y una respuesta. Continuamos luchando porque un hombre inocente… Puede que ahora no esté en el corredor de la muerte, pero sigue en prisión sirviendo una cadena perpetua, lo que aquí, en Estados Unidos, significa toda tu vida, así que nunca volverá a casa. Morirá en la cárcel. Para mi es casi lo mismo que la sentencia de muerte con la única diferencia de que no nos van a decir cuándo va a morir, pero va a morir allí en la cárcel, algo que no queremos. Pablo se merece estar en casa. Es un hombre inocente. 

A día de hoy, qué pruebas existen contra él?

Realmente la fiscalía no tiene pruebas. El ADN que supuestamente extrajeron cuando este juicio empezó, cuando no habían conseguido nada durante más de 20 años y aún entonces, la gente que usaron… Hace poco en Massachusetts hubo un caso donde usaron una técnica diferente y el veredicto fue anulado por las pruebas de ADN. De la forma en la que se analizó en nuestro caso, el ADN no es ni real. No permitieron a nuestro experto llegar a explicarle esto a los miembros del jurado. No es una cosa que forme parte de algo. Esto es todo lo que tienen. Esta es su novedad. Pablo es inocente. Las huellas no encajan. Pero, además de todo esto, yo misma estaba presente cuando pablo llegó a mi casa esa misma noche. Y no solo estaba yo. Le vio mi hermana, mi primo… Fue más de una persona. Esto pasó hace tantos años… El motivo por el que me he quedado, además de que lo amo con todo mi corazón y que admiro su fuerza, es que sé que es inocente. No puedo darle la espalda a eso. 

Después de varios juicios, de un proceso interminable que se arrastra desde hace ya 27 años... ¿Sigues creyendo en la Justicia?

Si te soy sincera, no. Esto no es cuestión de Justicia. Para mi esto es una partida de ajedrez. Cómo mueves tus piezas… Si las mueves bien y juegas bien tu partida, ganas, obviamente. Justo como Seth Peñalver. Para que el jurado declarara a Seth Peñalver, su coacusado, no culpable… Desde 2009 está libre y mi marido, en el mismo caso, con la misma evidencia en contra que esta gente supuestamente tiene, debería estar libre. No hay motivos para que mi marido siga en la cárcel. Ningún motivo. Y por eso no creo en el sistema de justicia. No se preocupan por esta gente. Te encierran y tiran la llave y si no tienes un defensor para que lucha por ti, vas a quedarte ahí y a ellos no les va a importar.

¿Y cómo mantienes tu fe intacta, cómo haces para aguantar tanto tiempo? ¿Te has llegado a romper en algún momento?

No creo que puedas llegar a pensar ‘ya basta’ porque la verdad para mí es que decir eso sería lo mismo que alejarte de alguien que va a sentarse ahí a morir. Soy incapaz de hacer eso. ¿Es duro esto? Por supuesto. Sin duda. Hay días en los que pregunto a dios cómo me da las fuerzas para superar lo que he soportado… No solo yo… sino lo que él ha soportado. Luchar por tu vida tan fuerte y no saber si en algún momento va a salir o no… todavía no tenemos esa respuesta. Hay días en los que, mentalmente, te destroza, pero ser inocente… Saber que hay un inocente te da las fuerzas para querer luchar más. 

Siempre has defendido la inocencia de Pablo. ¿Ha habido algún momento, algún instante, en el que hayas dudado de su inocencia?

Nunca. Ni una vez. Nunca he dudado de él. Y no es que lo crea. Lo sé. Sé dónde estaba Pablo esa noche. Es lo que trato de hacer entender a la gente. Cuando me metí en esto no lo hice porque estaba enamorada. Pablo y yo, de hecho, al principio de todo esto no hablábamos y luego, cuando me di cuenta de que estaba conmigo fue cuando lo comuniqué al abogado y a él. Esto no es por querer estar con alguien. Solo era por hacer lo correcto. Por esto me molesta tanto. Como decidí hacer lo correcto en esta vida, ahora lo estoy pagando. La gente dice “lo haces porque lo amas”. Por supuesto que lo amo. Pero también tiene que haber un factor por el que la gente diga “después de tantos años, ¿por qué sigues ahí? Sigo porque yo como persona no puedo vivir conmigo misma abandonándolo, sabiendo que yo sé la verdad. Es más fácil para mi seguir con mi vida y decirle “te quiero, lo siento, pero necesito vivir mi vida”. Eso sería lo fácil para mí. Lo difícil es quedarse y soportar lo que tengo que soportar, lo que él tiene que soportar.

¿Cómo es de largo un día cuando sabes que tu marido está en la cárcel?

Es algo muy perturbador. Mi vida no ha sido lo que la gente considera ‘una vida normal’ desde entonces. A mucha gente no le puedo contar mi situación porque me juzgan y estoy constantemente… Ves a gente por la calle, gente dándose la mano, ves a gente junta… Entonces piensas que tú tienes a alguien también, pero desafortunadamente no puedo compartir esos momentos con la persona a la que amo. No me puedo ir a dormir con mi marido cada noche. No puedo despertarme junto a él. Son estas pequeñas cosas que damos por sentado. Saber que tienes a alguien cercano junto a ti por el que te preocupas, cenar con alguien o simplemente sentarte en un coche y mirar a la persona a la que amas a tu lado. No conozco estas cosas y llevo sin experimentarlas casi la mitad de mi vida. Tengo 43 años y empecé con esto cuando tenia 17 años. Ha pasado mucho tiempo. 

Tenéis dos hijos juntos... ¿Cómo lo llevan ellos? ¿Cómo les explicáis la situación de su padre? Porque nunca le han visto libre.

Efectivamente. Mis hijos no conocen a su padre en libertad. Pero te voy a decir una cosa. He llevado a mis hijos a ver a Pablo desde que tenían dos semanas de vida. Lo conocen como padre. Le aman. Es muy duro para ellos porque, por supuesto, quieren que su padre vuelva a casa y sueñan con ello. Hablan mucho de eso y dicen “cuando esté en casa vamos a hacer esto” y tienen grandes planes. Es duro verlo porque como padres no somos capaces de darle a nuestros niños todo lo que quieren y esto es algo que ni yo ni Pablo les podemos dar. Duele por dentro, pero a la larga creo que aman a su padre mucho, tienen una relación muy cercana… Mi familia está centrada en los niños, son niños fuertes… Espero que se den cuenta lo que significa tener amor verdadero y que cuando amas algo no lo abandonas por mucho que puedas pensar “no está bien” o “debo seguir con mi vida”… Creo que son conscientes de que cuando crees en algo tienes que defenderlo, tienes que hacer lo correcto, aunque sepas que a veces te va a doler.

Pablo pasó 16 años en el corredor de la muerte, 16 años en los que tú pensabas que, quizá, en algún momento, el final de todo esto podía ser su muerte. ¿Cómo se lucha a diario contra ese pensamiento?

Eso fue muy duro. Era una realidad muy dura. Creo que, en el fondo, como sabía que Pablo era inocente, solo pensaba en que dios no nos pusiera en esa situación por el hecho de… Pensaba que la verdad iba a prevalecer, que verían la verdad y que Pablo volvería a casa. Es como que desactivas tu mente para rezar que eso no ocurra. He conocido a gente, porque visitas corredores de la muerte a menudo. Yo los visito cada fin de semana. Hay gente allí que ha sido ejecutada, gente que yo veía cada fin de semana. Eso fue duro porque me enfrentaba con lo que podía ser mi realidad. Recuerdo a alguien muy cercano a nosotros que fue ejecutado. Fui a ver a Pablo al día siguiente y le dije ‘no sé cómo nunca podría decirte adiós y no sé si seré capaz de hacerlo’. Él me dijo ‘este no va a ser nuestro destino. Esto no nos va a pasar. Soy inocente. Voy a volver a casa’. Me dijo que había que creer. Y tiene razón. Tengo que creer. Gracias a dios que ya no estamos en esa situación y que no volveremos a estar en esa situación. Estoy muy agradecida por ello.

¿Cómo fue ese momento del que hablas, cómo es ese instante en el que escuchas al juez y te das cuenta de que, por lo menos, no le van a matar?

Oh, dios… Explicarlo con palabras es casi imposible. Cuando luchas tantos años y temes que… (solloza) Cuando has temido tanto tiempo… saber que, al menos, no va a morir de esa forma y que mis hijos y yo no tendríamos que ir ahí a despedirnos para siempre… No hay palabras para definirlo ni un sentimiento tan abrumador como ese. Lo mejor que puedo decir es que fue como si alguien me hubiera sacado la respiración del cuerpo o como si me hubiera quitado una tonelada que llevaba encima desde hace mucho. En ese momento lo celebramos, aunque no estábamos felices porque no volvía a casa, pero, al menos, sabíamos que no iba a ser ejecutado. Estás feliz, pero hay muchas cosas que nos han quitado. La asistencia, la ayuda de tener al gobierno español para asistir, ayudar y pagar… Esto tiene un precio porque sin la pena de muerte no puedes tener esa asistencia y eso nos habría ayudado. Estamos sufriendo mucho ahora mismo. Es como si todo el mundo pensara que como le han condenado a muerte, ya está. No. Esa persona sigue ahí. Sigue ahí pudriéndose por algo que no hizo. Así que es agridulce (solloza). Fue un momento de euforia, de estar felices de que nunca nos tendríamos que enfrentar a ello, pero a la vez sigue ese daño de pensar que sigue ahí, en un sitio al que no pertenece.

¿Has recibido algún tipo de ayuda profesional para gestionar todo este dolor?

A veces, después de que pasara, sí lo hice, sí que busqué hablar con psicólogos porque necesitas que alguien te ayude a tratar con un revés tan emocional, especialmente cuando estábamos tan preparados para que él volviera a casa. Pasas tantos años hablando de eso... y escuchar que tienes esa oportunidad y te crees que va a suceder, porque además tú sabes que es inocente, y te crees que esta vez va a ser diferente. Y creo que nosotros reunimos, especialmente Pablo, reunió tanta emoción de poder volver a casa que incluso hasta el día de hoy tratas con el hecho de que no es así, y es duro a veces tratar con eso.

Así que sí, al principio lo hice, no ahora. Tengo mucha suerte porque tengo mucho apoyo familiar. Y creo que Pablo y yo lo hablamos mucho, intentamos hablar de nuestros sentimientos y lo que tienes que hacer es mantener tu mente firme, tienes que estar realmente concentrada y creer que esto va a suceder. Si empiezas a caer en eso, en una depresión profunda, en pensar que eso nunca va a ocurrir, creo que eso puede consumirte, así que creo que solo tengo que quedarme, tenemos que quedarnos fuera de esa zona de pensamiento. E incluso Pablo tiene que hacerlo.

Mucha gente no se da cuenta de que es muy difícil para mí porque hay algo terrible, y es que me veo aconsejándome a mí misma y siento que en vez de enfermera debería haberme convertido en psicóloga porque tengo que mantenerle a él mirando hacia adelante y eso puede ser difícil en su situación. 

Entiendo que la pandemia ha sido dura. Porque supongo que las visitas a la cárcel estaban restringidas...

Las visitas estuvieron cerradas. No nos vimos durante casi un año y medio. No hubo visitas. Fue muy difícil. Hubo muchas cartas, ellos pueden llamar desde prisión, pero las llamadas no son muy largas. Ellos tienen videochats de unos 15 minutos, no es muy largo. Fueron tiempos muy difíciles. No poder abrazarnos el uno al otro… Gente como yo y como mis hijos vivimos por esas cosas. La gente en la pandemia sintió que fue una etapa en la que estuvo unida a sus seres queridos, con los que estuvo mucho tiempo en casa. Y ves que tú no, tú no haces eso, no puedes. En mi caso fue muy un tiempo muy difícil porque estábamos separados de él y no podía llevar a los niños a que le vieran y yo misma no podía verle, pero bueno, intentamos mantener las llamadas de teléfono, las cartas, los videochats.... gracias a dios que lo hicimos porque creo que eso ayudó, pero fue un tiempo muy difícil. 

¿Has temido por su vida en algún momento? Me refiero al miedo a un brote por COVID dentro de la cárcel...

Sí, claro. En general temo por su vida cada día. Él está en prisión y, sabes, cada semana o por ahí alguien es apuñalado. Olvídate del coronavirus. Probablemente sobrevivas mejor a él que a la propia cárcel. Allí hay 1.800 presos y mucha gente está ahí sin aire acondicionado, y se ha creado un ambiente que es sólo aumenta la tensión. La primera vez que Pablo fue a esa cárcel, cuando llevaba tres semanas, su compañero de celda fue apuñalado muchas veces. Gracias a dios no murió, fue trasladado en avión al hospital. Pero ese es un miedo diario. Pensar que con suerte nadie te va a apuñalar, nadie te va a hacer daño… Es algo que aterra. Y a la vez, el coronavirus. Hay muchas cárceles que están cerrando, el sistema penitenciario aquí en el sur de Florida está atravesando un muy mal momento y no hay suficiente personal penitenciario, las cárceles están desbordadas y, en vez de sacar a la gente de alguna manera, lo que hacen es mantener a las personas en la cárcel durante años, lo cual no tiene sentido. Les mantienen allí, sin personal, encerrados en sus celdas, sin recibir atención médica que necesitan.... Pablo, hace poco, se desgarró el bíceps. Estuvo jugando al béisbol en el patio y se rompió el brazo. Todavía no se lo han arreglado. No eres una prioridad para ellos. Tu salud, todo… No les preocupa.

Tengo que decir que él y yo hicimos mucha presión, llamamos, y finalmente recibió la vacuna del coronavirus hace unos tres meses. Gracias a dios porque ahora al menos sé que está vacunado, pero cada día viviendo allí es un miedo constante. 

Y este año, después de más de un año sin verle, Pablo pudo rencontrarse con su padre, con Cándido, el otro gran apoyo que ha tenido desde que fue detenido. ¿Cómo fue ese rencuentro? ¿Qué significa Cándido para él?

Cándido es todo. Es su padre, él ama a su padre muchísimo. Y eso fue muy duro, fue muy difícil estar tan lejos de su padre. Obviamente su padre no puede hacerse más joven, aunque tenga tan buen aspecto. Ese miedo a querer reunirte con él y estar con él en casa es algo que Pablo siempre sueña, pero verle otra vez y saber que estaba bien fue un momento muy especial y sé que Pablo estaba feliz de poder al menos ver a su padre. Pero, también, cuando se marchó fue muy duro para Pablo, porque él decía: "No sé si le volveré a ver". Así que.... cuando el padre estuvo ahí fue un momento muy bonito, pero de nuevo pasó a ser algo difícil porque él quiere a su padre, pero no sabe si al despedirse de él va a ser la última despedida (llora).

Y yo lo siento por él porque sé todo lo que le quiere. Así que espero que esta pandemia no continúe, y espero que no sólo vuelva a ver a su padre dentro de la cárcel, sino que pueda hacerlo en casa. 

¿Cómo recuerdas tu boda dentro de la cárcel?

Definitivamente no fue la boda de mis sueños. Por entonces mi matrimonio con él era más sobre mi amor hacia él, mi manera de decirle que, independientemente de lo que alguien pensara o creyera, yo sí creía en él y le estaba prometiendo que estaría con él sin importar lo que pasara, para bien o para mal.

No fue una boda ideal. Yo firmé un papel, su abogado lo cogió, se lo dio a él y, como en ese momento no teníamos permiso para visitas con contacto, ni siquiera nos casamos en una visita con contacto. Fue a través de un cristal. Mi hermana fue la persona que ofició por nosotros, el hermano de Pablo estaba presente, y eso fue todo. Para ser honestos, yo nunca he sentido que hemos tenido una boda completa, y yo realmente espero que algún día podamos hacerlo oficial, en una iglesia, porque yo creo en Dios y quiero hacerlo en la casa de Dios frente a él. Eso fue solo un día que puse por escrito que estaría con él el resto de mi vida y que tanto si era para bien, para vivir una gran vida en la que estuviéramos en casa con el otro, o para pasar por esto, es lo que juré en mis votos y prometí hacer y esto es por lo que sigo hoy aquí. 

En el juicio leíste una carta que te escribió Pablo desde la cárcel. En ella decía: "Tenemos algo que nadie más tiene. Amor verdadero". ¿Por qué la leíste?

Creo que otra cosa que la gente no se da cuenta es qué es el amor verdadero. El amor no es lo que tienes en la cuenta del banco o lo que alguien puede darte comprándote un coche nuevo o cosas elegantes. El amor es soportar lo peor a veces y saber que, sin importar lo que esté pasando, esa persona va a estar siempre contigo, nunca te va a dar la espalda sin importar lo difícil que se ponga todo. Para mí el amor es algo muy sagrado, no es una palabra que dices muy fácilmente. Cuando la digo, le doy todo el sentido. Le amo profundamente hasta el punto de que he dado mi propia vida para mostrar mi amor. El amor significa mucho para nosotros. Y para ser honestos, yo posiblemente no he tenido las cosas que la mayoría de la gente tiene con sus parejas en casa. Siento que nuestro matrimonio y nuestro amor es tan rico porque es algo que mucha gente nunca entendería. Creo que tú vas a través de la vida en tu matrimonio esperando que la persona que está a tu lado estará contigo en los momentos más difíciles, pero eso nunca está garantizado. Uno nunca sabe eso realmente. En nuestro caso, yo creo firmemente que sí, que nuestro amor es real y que nuestro amor lo más verdadero posible. 

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

A continuación

    Último boletín

    Emisoras

    Elige una emisora

    Cadena SER

    Compartir

    • Notice: Undefined variable: lb_es_acceso_con_movil in /mnt/filerprod/html/produccion/datos/rhabladas/cadenaser/ser/templates/includes/v3.x/v3.0/include_player_permanente.html on line 118

    Tu contenido empezará después de la publicidad

    Cadena SER

    ¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?