Martes, 30 de Noviembre de 2021

Otras localidades

El Papamoscas de Burgos

El Papamoscas y su fiel Martinillo son dos imágenes enigmáticas y un tanto grotescas que adornan las alturas de la entrada por la puerta de Santa María de la catedral burgalesa

Descargar

Compartir

El código del iframe se ha copiado al portapapeles

El más pomposo, fastuoso e importante de toda Europa que abre y cierra la boca imitando un pájaro con el mismo nombre, papamoscas y simultáneamente da las horas. Pero ¿Qué hace un artilugio de semejantes características en una catedral? Resulta raro ubicar en un lugar sagrado un aparato semejante. Un obispo reaccionario quiso quitarlo hace años porque le parecía diabólico al no comprender su mecanismo. En definitiva, un autómata dieciochesco que todas las horas en punto abre la boca al tiempo que mueve su brazo derecho para accionar el badajo de una campana. Martinillo, nombre de duende que le acompaña, es un pequeño muñeco asomado a un balconcillo y situado al lado derecho del Papamoscas. Cuando el reloj marca los cuartos, agita los brazos y hace sonar dos pequeñas campanas.

Hubo un tiempo que a Burgos la nombraban como la Ciudad del Papamoscas. Al principio, su reloj medieval estaba afuera de la catedral, en una de las torres y sin ningún autómata. Pero con el tiempo lo colocaron dentro para protegerlo de las inclemencias del tiempo y porque a veces los niños le tiraban piedras, cosas de chiquillos. Como bien dice un cancionero popular: “Lo más renombrado de nuestra ciudad es el Papamoscas de la Catedral, si no bajas a Burgos, no dejes de ir, que yo te aseguro que te has de reír”.

El Papamoscas de Burgos, originariamente era un fraile con un libro en la mano y una vara en la otra con la que agrediría a un niño (Martinillo) para que despertase y diese la hora. En las Actas Capitulares de la catedral del 30 de septiembre de 1519, cuentan que el canónigo obrero, Diego de Castro, propuso sumar a la maquinaria del reloj las piezas suficientes como para: "facer una invención de un tardón, que era un fraile rezando en su libro y un mochacho con él: y cuando hubiese de dar el reloj, le daba el fraile un coscorrón con un palo é salía un rótulo que decía, despierta é cuenta; é que el mochacho despierta y se pone a contar”. Estos autómatas desaparecieron. El que vemos hoy es del siglo XVIII. Pérez Galdós mostró su admiración por este autómata, señalando que: "No me avergüenzo de decir que jamás, en mis frecuentes visitas, perdí el encanto inocente de ver funcionar el infantil artificio del Papamoscas". También lo cita en los Episodios Nacionales (Napoleón en Chamartín) y en Fortunata y Jacinta.

El de Burgos no es el único Papamoscas de España. Otro está en la catedral de Palencia. Lo componen tres personajes: un león pasante, un negro con chistera y un soldado con un escudo ilustrado con un jacquemart. El león y el soldado tocan sendas campanas, dependiendo de si tocan los cuartos o las horas y son figuras originales del reloj que fue contratado por el cabildo en 1524. Y un tercer papamoscas se localiza en la localidad riojana de Canales de la Sierra. Se trata de un personaje burlón encaramado en la torre del Ayuntamiento y se le reconoce por su cara de payaso, sus grandes ojos, su ancho bigote, sus gruesos labios y porque da la hora cuando tiene que darla.

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

A continuación

    Último boletín

    Emisoras

    Elige una emisora

    Cadena SER

    Compartir

    Tu contenido empezará después de la publicidad

    Cadena SER

    ¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?