Martes, 25 de Enero de 2022

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'Cañas y barro', la novela de la Albufera

Una obra emocionante y trágica, que nos hace empaparnos de un paisaje que lo marca todo

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Vicente Blasco Ibáñez nació en Valencia en 1867 y murió en Menton, Francia, en 1928. Fue el primer superventas español. Su personalidad y originalidad cubrían sus carencias literarias. Su portentosa imaginación, su expresividad, su fuerza casi mediática a la hora de crear, unidas a su facilidad evocadora, a su simpatía personal y al interés y amenidad de sus temas, hicieron de él un fenómeno literario. En Hollywood se pegaban por sus historias y fue asediado por editoriales y productoras cinematográficas.

Blasco Ibáñez escribió 'Cañas y barro' en dos meses y la publicó en diciembre de 1902, en un momento de plenitud personal. Se convirtió en un éxito inmediatamente. Con ella termina el ciclo de novelas valencianas. Es una novela emocionante y trágica, que te hace empaparte de un paisaje que lo marca todo.

'Cañas y barro' es la novela de la Albufera, particularmente del Palmar, a la que llama "pequeña isla de cañas y barro". Y de sus gentes, que sobreviven en una esforzada lucha por la vida contra un medio natural que los atrapa (la pesca es su vida, su trabajo y su alimentación) y que nos les ofrece otro modo de vivir. El conflicto central del relato nace, precisamente, de ese afán de los "hijos del lago"· por mejorar su condición de vida, abandonando los modos tradicionales y optando por dos salidas: el progreso, es decir, el cambio de la pesca por la agricultura, o la huida lejos de su tierra.

La denuncia de Blasco Ibáñez

En esta novela Blasco Ibáñez hace una denuncia de la situación de la Albufera y el Palmar de su época, una isla insana y retrasada, en un momento de intento de cambio hacia la modernidad. Para ello se documentó sobre la zona. Pasó 20 días de la primavera del año 1902 en la Albufera, conoció los modos de vida del Palmar, supo lo que era dormir en una barca, frecuentó una taberna como la de Cañamel y llegó a conocer a una Neleta y a un Tonet el Cubano, que pudieron inspirarle los personajes de la novela.

Blasco Ibáñez destaca la honradez, la defensa del honor de la familia y de sus tradiciones, la lucha casi heroica a través de un trabajo duro que apenas cubre sus necesidades mínimas; sin embargo, son constantes los comentarios negativos en todo aquello en que depende de las condiciones míseras e insalubres del lugar en que viven y que afecta a su aspecto, olor o alimentación, como en el caso de la piel de Neleta, en contraste con la de las otras mujeres, del hedor que despide la gente, y de la truculencia feísta, propia del naturalismo, que alude a las fiebres tercianas de quienes beben agua del lago o la forzosa alimentación basada en anfibios.

'Cañas y barro', el mejor exponente del naturalismo español

'Cañas y barro', como la mayoría de las obras del autor, se desarrolla en diez capítulos, en los que, siguiendo la poética del naturalismo, el autor nos pone primero en conocimiento del ambiente, espacios, antecedentes históricos, de los personajes y del conflicto central.

También siguiendo el modelo decimonónico, el relato aparece en la voz de un narrador omnisciente que no solo narra, sino que traduce la palabra y el pensamiento de los personajes, con predominio absoluto del estilo indirecto libre, y muy escasos y breves diálogos. Han sido muchos los críticos que han considerado 'Cañas y barro' como el mejor exponente del naturalismo español.

Además de los elementos procedentes de la estética naturalista, hay en 'Cañas y barro' otros que la convierten en un modelo de esa pluralidad compleja característica de la literatura de entresiglos. Hay huellas del relato posromántico folletinesco, con un sentimentalismo blando y lacrimógeno. Hay también abundantes pasajes en los que el autor se adentra en los estado de ánimo de su personajes con el ánimo de explicar la "piscología del criminal". También está presente el mensaje evangélico con un sentimiento revolucionario, que desde Tolstoi a Dostoievski se manifiesta en grandes autores europeos. Y por último, está presente también la novela de educación o de formación que recorre un importante sector de la nueva literatura.

Los dos tipos de personajes femeninos de Blasco Ibáñez 

Blasco Ibáñez tiene dos tipos de personajes femeninos: la mujer sacrificada, trabajadora, resignada, pendiente del hombre, sin atractivo físico ni sexual, frecuentemente enfermiza; y por otro lado, la mujer fuerte, fría, calculadora, de gran atractivo físico que destruye a los hombres que sienten su amor por ella. Son la mujer frágil y la mujer fatal.

Aparte de este personaje-tipo, la mujer siempre aparece como postergada, cuando no humillada, tanto en el ámbito privado como en el público-social. Pero no hay en Blasco Ibáñez ningún antifeminismo ya que siempre defendió a las escritoras progresistas de su época, como Carmen de Burgos o María Cambrils.

Este artículo contiene extractos de la introducción de Ángela Ena Bordonada a la edición de Penguin Clásicos

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