Lunes, 06 de Diciembre de 2021

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Día del cine español

Siete falsos mitos del cine español que hay que derribar

Este 6 de octubre se celebra el primer día nacional del Cine Español y en la SER lo celebramos desmitiendo los mitos del cine español

Fotograma de 'Mientras dure la guerra'

Fotograma de 'Mientras dure la guerra' / CEDIDA

Este 6 de octubre se celebra el primer Día del Cine Español, una festividad para homenajear y potenciar nuestro cine. Una industria que ha sobrevivido a grandes crisis y que ahora, después de la pandemia, trata de salir adelante con un mercado global en pleno debate. Sobre el cine español se ha dicho de todo y, la mayoría de cosas han resultado ser falsas. Es cierto que poco a poco, gracias al buen hacer de artistas, prensa y Academia, se han ido rompiendo prejuicios hacía él, pero todavía hay quien sigue usando argumentos manidos que, durante años, se han utilizado para herir y perjudicar a la industria. Es el resultado de una guerra política que utilizó al cine como arma arrojadiza. Las consecuencias de esta batalla las han sufrido los propios productores y directores de cine, que han visto cómo se les atacaba sin motivo.

1.- Un cine subvencionado (no como otras industrias españolas)

Falso.  Es cierto que en los Presupuestos generales del Estado hay una partida destinada a la producción de películas, pero eso no significa que todos los trabajadores del cine sean unos subvencionados que viven de las ayudas, como se ha llegado a afirmar en más de una ocasión. El cine y la cultura son siempre la hermana pobre de los Presupuestos generales del Estado, gobierno quien gobierne. El cine español recibe ayudas, a la producción de largometrajes, a los cortos, a los festivales, a la promoción, etc. Lo hace como tantas otras industrias culturales y de otro tipo. Otros sectores, como el automovilístico, están mucho más subvencionados sin que nadie ponga el grito en el cielo. Seat recibe más de 400 millones de euros en ayudas públicas, y eso sin contar lo que se da ha dado al plan PIVE. La medida implantada por el Gobierno en 2012 supuso una inversión de 1.115 millones (225 en este último curso) para incentivar un sector en crisis y ha demostrado ser un éxito.

2.- Un cine subvencionado (no como en otros países)

Error. El estudio del Observatorio Audiovisual europeo ofrece datos sobre las medidas de ayudas públicas que toma cada país europeo. Solo Francia destina más de 1.000 millones al año a su industria cinematográfica. Por cierto, el cine de EEUU también se subvenciona mediante deducciones fiscales. Las películas grandes y las pequeñas. Un ejemplo clásico es el caso de El lobo de Wall Street, que se benefició de una desgravación de impuestos del 30 % (sobre un presupuesto final de 100 millones de dólares) a través del gobierno de Nueva York por rodar en la ciudad.

3.- Sin subvenciones, las películas gustan a más gente

A ver cómo explicarle a los cuñados: las películas taquilleras, las que producen las teles privadas, como Telecinco y Antena 3, esas comedias o thrillers que están entre lo más visto del año, también reciben ayudas. Y muchas. El sistema actual de ayudas, que es un sistema de puntos, premia aquellas películas con solvencia en taquilla. Con lo cual, tenemos que Ocho apellidos vascos, su momento se llevó 1,5 millones de euros y Lo imposible, más de un millón.

4.- Un cine sobre la guerra civil

Antes de desmontar el mito, no entendemos donde está el problema en hacer muchas películas sobre la Guerra Civil, gran trauma de la España de las últimas décadas. ¡Cómo si no hubiera infinitas películas de la Segunda Guerra Mundial o incluso de la Guerra de Secesión Americana! La realidad es bien distinta. Hay muy pocas películas sobre la contienda, sí abundan más sobre las consecuencias del Franquismo y sobre los traumas de la dictadura. Pero no sobre la guerra en sí misma.

Buceando en los datos del ICAA, desde 2010 hasta la actualidad, tenemos que solo un 1,04% de los largometrajes de ficción estrenados se desarrollan en el conflicto bélico o tienen parte de su trama en la misma. Esto supone 15 obras de las 1249 que se han estrenado. Si se sumaran los documentales el resultado es un poco mayor, serían 23 filmes de 1249, y el porcentaje aumentaría hasta el 1,76%, tal y como calculó en un artículo de El español, el periodista Javier Zurro.

5.- Un cine sin público

Decía Berlanga que para que hubiera una industria de cine, había que hacer películas buenas, malas y regulares. El cine español tiene de todo un poco y además tiene películas que conectan de distintas maneras con el público. En la última década hemos visto como la película más vista del año era española. Ocurrió con Torrente 4, con Ocho apellidos vascos, con su secuela Ocho apellidos catalanes, con Un monstruo viene a verme y con Padre no hay más que uno. La cuota de panatalla de los últimos años, salvo el del COVID, ha superado la barrera moral de los 100 millones.

6.- Un cine sin éxito internacional

El cine español es marca España. Deberíamos saberlo y, lo que es más importante, utilizarlo. Cada vez que Saura acude a un festival internacional, como Cannes o Venecia, lo veneran como el gran maestro que es. A Almodóvar se lo rifan los festivales y las actrices de Hollywood están deseando que ruede en inglés. Amenábar, Trueba, Almodóvar y Garci tienen Oscar. También actores como Penélope Cruz y Javier Bardem La pareja ha ganado premio en todos los festivales importantes. La actriz se llevaba este año la Copa Volpi por Madres paralelas, una película que habla de una de las grandes heridas de España, la memoria histórica. Que un artista español gane un premio internacional es importante para su carrera, pero también para dar visibilidad a historias rodadas en español, nuestro idioma, y que hablan de nosotros y nos representan visualmente. Decía la exministra Sinde, que un país sin cinematografía es un país sin imagen. Nosotros la tenemos, solo tenemos que defenderla y apoyarla.

7.- Un cine de rojos

La gala del No a la Guerra sirvió para que, años después, el Partido Popular con Rajoy en el Gobierno ajustara cuentas con el cine español. Recorte en los presupuestos y un IVA cultural del 21%. Es cierto que hay muchos actores y actrices que se han vinculado con partidos de izquierdas, como ocurre en Estados Unidos, donde muchas estrellas acuden a los actos de los demócratas. O donde Clint Easwood participa activamente en las convenciones del Partido Republicano. ¿Qué más da la ideología de un actor? ¿Influye eso en su trabajo? Pues la verdad es que no. De hecho, el guion o el contenido o el posicionamiento político de un director, productor o intérprete no influye en las ayudas, que se dan, como explicábamos antes, por criterios económicos y de solvencia fundamentalmente. De hecho, películas políticas como B de Bárcenas tuvo que recurrir al crowdfunding para financiarse ante la negativa de las productoras. Willy Toledo, uno de los actores más activistas, siempre ha contado lo difícil que le ha sido trabajar en determinados lugares por su posicionamiento político.

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