Sábado, 27 de Noviembre de 2021

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Así influyen el estrés y la alimentación en el síndrome del intestino irritable

Descubrimos junto a los especialistas Marisol Luján, Carlos Sánchez y Jéssica Ruiz los efectos de la alimentación y el estrés en patologías como el síndrome del intestino irritable

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¿Qué ocurre en el tracto gastrointestinal en la etapa de digestión? El intestino tiene su propio sistema nervioso: se le denomina Sistema Nervioso Entérico (ENS). Tal vez por eso, muchos científicos dicen que el estómago es el "segundo cerebro".

Se ha publicado un estudio en Journal of neutrosicience que desvela que hay millones de neuronas ubicadas en el aparato digestivo que causan su contracción. "Es importante que cuando notemos dolor o molestias consultemos a un profesional especializado: médico endocrino, nutricionista y médico digestivo. El tratamiento de patologías como el síndrome del intestino irritable requiere de un abordaje holístico", afirma el doctor Carlos Sánchez Juan, jefe de Endocrinología del Hospital General de València. "Hay que pautar una alimentación individualizada para cada paciente. Ninguno es igual a otro", subraya la nutricionista, Jéssica Ruiz.

Conservar nuestra salud intestinal

"El síndrome de intestino irritable es un trastorno funcional muy frecuente en la población general. Sus principales síntomas son el dolor abdominal y los cambios en el ritmo de las deposiciones. A pesar de presentar un curso crónico, que afecta a la calidad de vida del paciente, se trata de un proceso de evolución benigno", señala la doctora Marisol Luján, especialista digestivo de Cápsula Endoscópica y Motilidad Digestiva del Hospital General de València y Hospitales Vithas. "Su origen es hoy en día desconocido, aunque se ha relacionado con una interacción entre el intestino y el cerebro que es bidireccional. Por ello, el manejo terapéutico incluye, además de los cambios en los hábitos higiénico-dietéticos más saludables, el control del estrés emocional y el ejercicio. Este enfoque multidisciplinar ha mostrado beneficios sobre el control de los síntomas y mejora el pronóstico de esta entidad", añade la especialista.

Ansiedad y gases

El estrés, que se define como una amenaza aguda para la homeostasis, muestra efectos tanto a corto como a largo plazo sobre las funciones del tracto gastrointestinal; la exposición al estrés da como resultado alteraciones de las interacciones cerebro-intestino ("eje cerebro-intestino") que en última instancia conduce al desarrollo de una amplia gama de trastornos gastrointestinales, incluida la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), el síndrome del intestino irritable (SII) y otros trastornos gastrointestinales funcionales, enfermedades, respuestas adversas relacionadas con antígenos alimentarios, úlcera péptica y enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

Los principales efectos del estrés, según la revisión Stress and the gut: pathophysiology, clinical consequences, diagnostic approach and treatment options, en la fisiología intestinal incluyen: alteraciones en la motilidad gastrointestinal, aumento de la percepción visceral; cambios en la secreción gastrointestinal, aumento de la permeabilidad intestinal, efectos negativos sobre la capacidad regenerativa de la mucosa gastrointestinal y el flujo sanguíneo de la mucosa y efectos negativos sobre la microbiota intestinal.

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