Martes, 30 de Noviembre de 2021

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Pelayo Quintero, el Indiana Jones de Cádiz

En 1887 se halló de forma casual en un lugar de la ciudad de Cádiz, denominado Punta de la Vaca, un sarcófago fenicio antropoide masculino perteneciente al siglo V a.C. Ocurrió durante los desmontes y movimientos de tierras efectuados para la celebración de la Exposición Internacional Marítima Naval de aquel año

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Posteriormente, y marcado por este descubrimiento, es cuando entra en escena Pelayo Quintero Atauri, arqueólogo y pintor que dedicó más de treinta años a la investigación y divulgación arqueológica de Cádiz y su provincia.

Está considerado uno de los padres de la arqueología andaluza y marroquí, debido a su enorme aportación y organización de las instituciones y gestión del patrimonio arqueológico en España. Desde el momento de la aparición del sarcófago masculino, Pelayo estaba convencido de que debía existir otro femenino y comienza una búsqueda incesante que se convierte en una auténtica obsesión para él. En su legado de informes y memorias deja constancia de su búsqueda por todo el suelo de Cádiz e incluso de sus ansias por encontrar dicha pieza. En la ciudad andaluza fue director de excavaciones, delegado de la Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades, director del Museo Provincial de Bellas Artes, organizador del Centenario de las Cortes y fundador y presidente de la Real Academia Hispano-Americana de Ciencias y Artes. Su esfuerzo por encontrar el partenaire femenino no tuvo el final deseado, pues nunca logró dar con él, muriendo en 1946 en Tetuán sin hacer realidad su sueño.

Y aquí ocurre uno de esos guiños del destino que lo convierten en un auténtico relato literario porque pasados los años, el 26 de septiembre de 1980, durante unas obras de cimentación en un solar de la calle Ruiz de Alda (hoy día llamada Parlamento) tiene lugar la sorpresa. La excavadora se topa con un trozo de mármol y el maquinista introduce su mano por una grieta de lo que parecía un sarcófago y logra coger restos de un cráneo. Al darse cuenta de que se trataba de un hallazgo arqueológico avisa a las autoridades pertinentes, en concreto al director del Museo de Cádiz de entonces, Ramón Corzo. Era el sarcófago fenicio que durante tantos años buscó nuestro arqueólogo Pelayo. Otro dato significativo e irónico es que el lugar exacto donde se encontró la denominada “Dama de Cádiz” (que hoy se puede ver en el Museo de Cádiz), fue exactamente debajo de la que fue la casa que construyó y donde vivió Pelayo durante tantos años. ¿Casualidad?

Por cierto, el 22 de enero de 2011 se instaló en su localidad natal –Uclés (Cuenca)- un busto del arqueólogo en reconocimiento a su labor en el yacimiento arqueológico romano de Segóbriga.

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