Sábado, 27 de Noviembre de 2021

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Animales salvajes

Que viene el lobo

Una nueva ley incluye al lobo como especie protegida y prohíbe su caza en toda España. Conversamos con la ganadera Ana Corredoira, el agricultor Marcos Garcés y el pescador Manolo Presas sobre la difícil convivencia que en ocasiones existe entre los animales salvajes y los productores y acompañamos al perito Alberto Magro en su labor de "forense veterinario": ¿por qué aparece muerto un ternero en una finca de la provincia Ávila?

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El lobo siempre ha sido una especie polémica, pero ahora, a raíz de la nueva ley que ha incluido al lobo como una especie protegida y prohíbe su caza en toda España, el tema está de actualidad. La difícil convivencia que existe a veces entre los animales salvajes y los agricultores, pescadores o ganaderos choca con el debate que hay en torno a la caza y a la protección de la especie. Cuando se descubre que un animal ha sido víctima de un ataque de lobo o algo ha pasado, llaman al seguro y un perito pone rumbo a sus tierras.

Alberto Magro, perito veterinario que trabaja para Agroseguro, nos cuenta que cuando se encuentran muerto a un animal en el prado, lo guardan en una nave para que no se lo coman los animales. La zona en la que trabaja en Ávila, es una zona de ganado de campo en la que hay cuatro enfermedades que ahora son metidas a erradicación: la tuberculosis, la brucelosis, la leucosis bovina cuotica y la neumonía bovina. Por ello, hay que sanear a los animales frecuentemente. Si los animales dan positivo, “la administración decreta el sacrificio obligatorio y eso para el ganadero es un perjuicio”. Al final, a pesar de que "la administración te pague algo y tengas el seguro y recibas otra compensación económica” dice que “te obligan a matar las vacas”.

Raúl, ganadero de la zona, explica que en la finca no hay problema, "lo peor es cuando están sueltas en la sierra, es una lotería”. A él le ha pasado 2 o 3 veces y asegura que “es desagradable”. “Puedes tener un perro o un burro que los ahuyenta, pero aun así el lobo no respeta nada”, añade.

El ganadero es el responsable de la buena conservación de los restos para poder valorar el siniestro. Si se encuentran el animal muerto en un día, el perito tiene que ir muy rápido, en unas 24 horas. Para hacer la necropsia los materiales que necesita son pocos, “un cuchillo para abrir a los animales y un cúter que llevo para abrir la piel”, explica el perito. El cuchillo que lleva en realidad “es de matar cerdos porque tiene filo tanto por la parte de abajo que sería de los cuchillos como por la de arriba para incidir muchas veces”.

En invierno el estado de conservación de los restos siempre es mejor que en verano. En la temporada estival, por mucha prisa que se den en comunicar el parte y por mucha prisa que se dé el perito, en 6 u 8 horas se descomponen los cuerpos mucho más.

Una vez hecha la necropsia, deja al animal tapado a la espera de que vengan a recogerlo y entonces se decide cuánto le dan al ganadero. Rellenan datos como la incidencia, causa de la muerte, número del animal, la edad que tiene y la indemnización que le corresponde, por ejemplo. A pesar de la indemnización y el dinero que les da el seguro (si lo tienen), siempre suele ser menos que el que hubieran recibido si hubieran vendido el animal.

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