Sábado, 27 de Noviembre de 2021

Otras localidades

La píldora de Jorge Guerricaechevarría

Carmen Mola y Elena Francis

"A los encargados de la cadena nunca se les pasó por la cabeza que pudiera ser buena idea hacer que los consejos dirigidos a mujeres fueran escritos por una mujer. Solo les interesaba su voz y su nombre para lograr la cercanía necesaria"

Descargar

Compartir

El código del iframe se ha copiado al portapapeles

Recuerdo aquellas tardes en casa de mi tía Pura. Eran tardes de radio, o mejor dicho, de transistor; uno pequeño con funda de cuero que mi tía se preocupaba siempre de tener bien alimentado de pilas. Después de fregar los platos y la cocina, se encendía el aparato y aparecía la radionovela. Grandes amores contrariados e intrincados problemas familiares con hijos “naturales” perdidos en extrañas circunstancias que siempre reaparecían en el peor momento para la protagonista.

Al terminar la novela y después de la obligada tanda de noticias, llegaba los acordes de “Indian Summer”, la sintonía del consultorio sentimental de Elena Francis, que con su voz melodiosa y su enorme comprensión por la naturaleza humana repartía consejos y soluciones para resolver las penas, incluidas las de amor. Generalmente sus intervenciones consistían en aconsejar a la mujer mucha paciencia y comprensión con esos maridos que se habían distanciado y buscado fuera de casa lo que no podían encontrar en el hogar.

Sólo después de muchos años descubrimos que Elena Francis era en realidad un señor; o varios señores, porque el encargado de redactar esas doctas respuestas fue variando a lo largo de casi 40 años mientras su voz, tranquila y relajante de mujer, se mantuvo imperturbable. Por lo visto, a los encargados de la cadena nunca se les pasó por la cabeza que pudiera ser buena idea hacer que los consejos dirigidos a mujeres fueran escritos por una mujer. Solo les interesaba su voz y su nombre para lograr la cercanía necesaria.

Ahora, muchos años después, estalla la polémica al descubrirse que el nombre de mujer que había conseguido vender miles de libros y ganar el premio literario mas sustancioso de este país escondía en realidad la identidad de tres señores. Una sensación de fraude y todo tipo de acusaciones llenan las redes, siempre tan dispuestas a llenarse de todo. Hay incluso librerías que retiran ostentosamente los libros de la impostora para denunciar la manipulación maliciosa de los que que sólo buscan vender mas libros pretendiendo ser lo que no son. Me pregunto qué pensarían de todo esto Cecília Bohl, Mari Ann Evans o María de la O Lejarraga.

Tuvieron que esconderse bajo el nombre Fernan Caballero, George Elliot o, en el caso de María y tantas otras, dejar que fuera su marido quien pusiera la cara para tener la oportunidad de que su obra fuera valorada. Yo creo que ellas serian las primeras en ver este caso no como un engaño o una usurpación, sino como la demostración de que las cosas por fin están cambiando.

Porque en 2021 tres hombres ya talluditos han pensado que su mejor oportunidad de ganar en el mercado tenía nombre de mujer. Y eso mola.

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

A continuación

    Último boletín

    Emisoras

    Elige una emisora

    Cadena SER

    Compartir

    Tu contenido empezará después de la publicidad

    Cadena SER

    ¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?