Martes, 25 de Enero de 2022

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La hipocresía de occidente con África

El periodista José Naranjo nos habla del castigo a África por la aparición de la variante Ómicron del coronavirus y su desconfianza en las vacunas

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La aparición de la variante Ómicron del coronavirus ha destapado la hipocresía de los países ricos con África, que se han apresurado a cerrar las fronteras para aislar al continente africano golpeando duramente sus economías. Mientras que, en opinión del periodista experto en África José Naranjo, “Sudáfrica ha hecho las cosas bien” al detectar la nueva variante y alertar al mundo con rapidez.

Naranjo recuerda además que la variante Ómicron ya estaba circulando por otros países como Países Bajos, pero con ellos la reacción no ha sido el aislamiento.

Teniendo en cuenta que las vacunas no están llegando porque occidente está acaparando todas las dosis y que África tiene serios problemas logísticos y falta de recursos, sobre todo en las zonas del interior donde no cuentan con los medios necesarios, la inmunización de la población es complicada.

El periodista explica además que existe una gran desconfianza por parte de la población por el debate sobre la eficacia de los diferentes tipos de vacunas y por la tardanza en su llegada. “Como no ha habido campañas adecuadas de vacunación y las vacunas no llegaban, la sensación era que llegaban las migajas y que las vacunas no eran las mejores”.

Algunos envíos incluso se realizaron con lotes de vacunas a punto de caducar, y llegaban de golpe en grandes cantidades, por lo que a los países con sistemas sanitarios débiles les era imposible distribuirlas correctamente. Todo esto ha dado lugar a cifras alarmantes de vacunación en algunos países.

También influye la percepción del riesgo sobre la COVID en países que sufren ya otras epidemias como el ébola, la malaria o la tuberculosis. Naranjo explica que uno de los puntos que tienen que ver con esa percepción es que la mitad de la población africana tiene menos de 18 años. Esto hace que, aunque se calcula que alrededor de un 50% de la población se ha contagiado de coronavirus en las grandes ciudades, pocos han enfermado o tenido síntomas graves, lo que ha influido en que no se considere una enfermedad grave.

“La gente tiene la sensación de que es una enfermedad de Europa o del extranjero y que aquí ha pasado como una enfermedad más”, dice el periodista.

En África pesa todavía el recuerdo de la medicina colonial que alimenta la desconfianza “porque durante décadas aquí se hicieron experimentos con vacunas”, asegura Naranjo. Y al inicio de la pandemia dos médicos franceses dijeron en una televisión que se podía aprovechar la población africana para hacer unos experimentos. “Aquello corrió como la pólvora en las redes sociales”.

Para combatir esta desconfianza son necesarias campañas de sensibilización que expliquen los beneficios de la vacunación para combatir enfermedades.

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