A vivir que son dos díasLa píldora de Enric González
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Nuestra gente mejor

"Yo creo que deberíamos enviar a la frontera entre Ucrania y Rusia a nuestra mejor gente. A esos que, por su talento, sabiduría y honradez, hemos elegido para que nos manden. Me refiero a nuestros políticos"

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Madrid

Se escuchan tambores de guerra por la parte de Ucrania. Rusia amenaza, Estados Unidos se planta, la OTAN dice que puede intervenir, España está en la OTAN. Confiemos en que la violencia no pase a mayores y, ahora que aún podemos permitírnoslo, miremos la cosa sin demasiada seriedad. ¿Qué podría hacer España para ayudar en ese conflicto?

Yo creo que deberíamos enviar a la frontera entre Ucrania y Rusia a nuestra mejor gente. A esos que, por su talento, sabiduría y honradez, hemos elegido para que nos manden. Me refiero a nuestros políticos.

Se podría probar con Pedro Sánchez, que siempre tiene el Falcon a mano. Este hombre ha demostrado ser un experto en formar coaliciones heterogéneas y aparentemente imposibles. Con un poco de suerte y un mucho de camelar, rusos, ucranianos, americanos y europeos acabarían todos juntitos votando a favor del presupuesto de Tasmania.

Supongamos que Sánchez falla. No pasa nada, hay otros recursos. ¿Y un viaje de Puigdemont, con la cooperación del juez Llarena y su famosa euroorden? Es posible que, ante la superioridad numérica de miles de reporteros catalanes y de espontáneos con el lacito amarillo, las tropas no se atrevieran a entrar en combate.

Puestos en lo peor, imaginemos que ha estallado ya el conflicto y nada puede detenerlo. Evitemos lo más trágico y utilicemos nuestro recurso más potente: Isabel Díaz Ayuso. Gracias a ella, la asistencia a los heridos quedaría garantizada: ya saben, el gran hospital de Ucrania estaría en los domicilios de los ucranianos. Y lo más sagrado se salvaría. Me refiero, por supuesto, a la hostelería. Los bares y los restaurantes no dejarían de funcionar, cayeran bombas o bombones.

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