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'Belfast', la infancia nostálgica de Kenneth Branagh en Irlanda del Norte

El director recrea sus años de niño viviendo en Belfast en medio del conflicto armado en una película en blanco y negro protagonizada por Jude Hill, Caitriona Balfe, Jaime Dornan, Judi Dench y Ciarán Hinds

Fotograma de 'Belfast' / UNIVERSAL PICTURES

Madrid

Hay distintas posiciones éticas y estéticas para mirar a la propia infancia y convertirla en narración. La reflexiva o crítica, que trata de mirar con ojos de adulto lo que se vio en la infancia, y la nostálgica, que lo envuelve en el idealismo del paraíso perdido. En los últimos años, varios directores, todos hombres, han mirado a su infancia en lo que parece una crisis existencial. Por ejemplo, Sorrentino, con Fue la mano de dios, lo hace situándose en el lado de la nostalgia. Almodóvar, con Dolor y Gloria, y Alfonso Cuarón, con Roma, se centran en el lado de la crítica. Hablan de una infancia feliz, pero en un contexto político y familiar más que mejorable, como fue la España de Franco o el México de las protestas donde la familia de Cuarón fue clasista y paternalista con la mujer que les cuidó. 

Esta semana se estrena 'Belfast', la película de madurez de Kenneth Branagh, actor y director británico que usa el blanco y negro para embellecer sus recuerdos de niñez. Esos que vivió en Belfast, la capital de Irlanda del Norte, en pleno conflicto armado y en un barrio católico y obrero. Su familia protestante soportó los envites de sus propios correligionarios; piedras, disturbios, destrozos callejeros, amenazas, impuestos revolucionarios. Branagh nos lo cuenta con los ojos de un niño. Un tiempo feliz a pesar de todo. Ese niño es un impresionante Jude Hill.

"No me enseñó fotos de su familia, ni nada de eso. Me permitió que fuera yo mismo. Nos decía que hiciéramos lo que que se suponía es que tenía que ser el personaje pero siendo nosotros mismos. Nos dio mucho espacio, no parecía que nos estaba dirigiendo, porque teníamos mucho espacio y mucha libertad", nos cuenta en una entrevista en la Cadena SER.

En el retrato de Branagh, director de películas como Morir todavía, Hamlet, Mucho ruido y pocas nueces o Cenicienta, no hay un análisis de la situación política. Pero sí una mirada a lo que fue vivir allí. Al miedo a perder la casa, las raíces, a tener que emigrar a Inglaterra. Sin embargo, hay una parte embellecida de su ciudad y sus recuerdos. El blanco y negro ayuda, pero también la elección de los protagonistas: Caitriona Balfe y Jamie Dorman, dos padres increíblemente guapos que acrecientan esa mirada idealizada de un niño a un tiempo en que fue feliz.

Judi Dench y Ciarán Hinds son los abuelos. El actor irlandés, recordaba lo que fueron aquellos años. "Sé que es la historia personal de Kenneth Branagh, pero me afecta profundamente. Ha tratado de captar el alma de la gente de la ciudad según su propia experiencia. Hemos visto muchas películas dramáticas o muchos documentales sobre lo que pasó en los últimos 30 años, pero aquí es la primera vez que hay una mirada humanista. No habla de la agenda política, de historia, habla de la gente, de la familia, de la comunidad. Me encanta la idea de llevar eso a la gran pantalla", explicaba.

Como en la mayoría de las películas de los directores sobre sus infancias, el cine juega una parte fundamental. El wéstern que apasiona a ese Branagh infantil y que de alguna manera refleja esa idea de ciudad sin ley que era la Belfast de los años sesenta. Hay, de hecho, una escena en la que toda la familia ve Chitty Chitty Bang Bang, película británica con coches voladores que apasiona a ese chaval. Quizá fue la película que le hizo querer convertirse en actor y luego en director de cine. Para Jude Hill, el álter ego de Branagh, esa película es sin duda Vengadores. "Tengo que decir que probablemente fue la primera de Vengadores la que me hizo interesarme en el cine, porque tiene partes divertidas y partes tristes. Me gustan las películas de Marvel que me despertaron las ganas de ser actor", cuenta emocionado.

Van Morrison, músico irlandés, firma la banda sonora de Belfast que es también un retrato de la clase obrera irlandesa. Un aspecto importante de lo ocurrido en Irlanda del Norte, que han apuntado otras ficciones, como Agenda Oculta de Ken Loach o la serie Derry girls. Un aspecto que destacaba también Ciarán Hinds.

"Habla de la decencia de la clase obrera y lo difícil que lo tuvieron. En la parte económica, Belfast es probablemente la ciudad más deprimida de Reino Unido. Así eso era parte de la vida, pero no creo que haya ningún discurso sobre esto, simplemente al observar la realidad eso estaba ahí", dice el actor, al que hemos visto en películas como El topo o Silencio e incluso Harry Potter.

Cuenta Kenneth Branagh que se sentó a escribir esta historia en 2020, cuando estalló la pandemia, entendió entonces que esa situación de estrés de su infancia era, de alguna manera, un confinamiento en un barrio de Belfast. Aturdido por Dolor y gloria, cuenta el director que quiso hacer exactamente ese tipo de autoficción, capaz de mostrar un tiempo agridulce, como la opresión que vivieron muchos irlandeses, pero al mismo tiempo, reflejar la infancia como una isla y el cine como un refugio.

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