Martes, 24 de Noviembre de 2020

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11-M

"Hoy, ahí arriba, también lloran"

Crónica desde dentro de la manifestación en Madrid

La de hoy en Madrid no ha sido una manifestación más, de esas en las que los madrileños acuden con carteles de "ETA no" y gritos contra la banda. No ha habido demasiados pancartas y ha habido poco espacio para el silencio. La gente, en grupos o por parejas, comentaban los casos de víctimas que han conocido de cerca.

Matilde, su marido y un grupo de amigos, colgaron de su pecho la fotocopia ampliada de la viñeta de Forges de hoy en El país, esa que muestra un "skyline" sangriento de Madrid. "Estamos tristes como las lágrimas de esta viñeta, como el día", dijeron.

Juan y su mujer llevaron a sus dos hijas, Pilar de 8 años y Sonia de tres, desafiando a la lluvia, con impermeables. Nos cuentan que en el colegio les han pedido que recen porque "ha habido muchos muertos". El cartel, un folio cubierto por plástico que dice "No al terrorismo, sí a la paz", cuelga descuidado de sus manos.

La ausencia de pancartas se compensa con muchas velas encendidas en recuerdo de las víctimas. Muchos de los que han salido a las calles del centro de Madrid, lo han hecho con el paraguas en una mano y la vela en la otra. Es el caso de un grupo de religiosos concepcionistas que mirando hacia el cielo entre el poco espacio que dejan los paraguas recordaban que "hoy, ahí arriba, también lloran".

"La solidaridad ha movido a las masas a denunciar la masacre, el terror, la barbarie. A esta no podíamos faltar", comentaba un ciudadano que recordaba con horror las imágenes vistas en los medios de comunicación. "Es lo único que puedo hacer", aseguraba un joven mientras lamentaba que ayer no le dejaron donar sangre.

Entre las conversaciones hay mucho debate, unos seguros de que detrás del atentado está ETA. Otros convencidos de que la mano de Al Qada es la ejecutora. Miriam resumía el pensamiento de muchos: "Esto a ETA le queda grande". Algunos insisten en que "el Gobierno oculta información para no perder votos el domingo". Se abre este debate entre un profesor de Aranjuez, el dueño de una librería de Parla y un operario de Arroyomolinos. Bajo la lluvia llegan a la conclusión de que "hoy eso no importa, pero el domingo sí".

Muchos de los ciudadanos coinciden en ignorar a la cabecera con los políticos que discurre en paralelo por el carril central del Paseo de Recoletos. "Hoy los políticos dan igual. Es el día de las víctimas", Comentaba uno de los asistentes. "Lo que importa está ahí", sentenciaba un joven, señalando con la mano libre la cercana estación de Atocha.

Seguimos avanzando charlamos con seis chicos de 16 y 17 años. Son compañeros de clase de Soraya, con la que han hablado pocas veces. Su madre murió ayer en Atocha. Divididos sobre la autoría, uno de ellos, apremiado por la gente que empuja desde atrás, pone fin a la conversación: "Te crees todo lo que dice el Gobierno..."

Avanzando lentamente, sorteando paraguas, se encuentra María Antonia. Conoce a dos de los heridos. La madre de una compañera y un vecino "de toda la vida". Buscando sentimientos comunes, hallamos otro: "Si ha sido Al Qaeda me siento más insegura". Carmen lo dice recordando la paradoja de que vive en una ciudad muy acostumbrada al terrorismo de ETA.

En Neptuno conocimos a Dolores, quiso estar aquí por su terrible experiencia en Ifema. Estaba trabajando en una de las ferias cuando comenzó a preparase el pabellón 6 para acoger a los cadáveres. "No he podido dormir, creo que estoy traumatizada". Como muchos otros, ignora quién ha sido: "Da igual que el terrorista lleve chapela o turbante".

Ana, Pablo, Mar y Rafa, son profesores de secundaria de un instituto de Puente de Vallecas y de otro de Parla. Son cuatro de los muchos que había hoy en la manifestación de Madrid. Rafa comenta con sus colegas que ayer llegó a Atocha a las 7.45. Allí se encontró el caos. Lo relataba con la seguridad de que quizá salvó la vida por minutos. Juntos recuerdan varios casos de afectados en sus clases, como el de "ese chico que perdió a su primo". Rafa afirma que volvió a coger el metro hoy en Atocha y que no pudo evitar que se le pusieran "los pelos de punta".

Mientras se escuchaban gritos de "asesinos, hijos de puta", gritos dirigidos no se sabe muy bien a quién, un hombre con una pegatina en la solapa en la que se lee "11-M, no olvidamos" afirma que "es duro no poder poner unas siglas".

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