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Lunes, 16 de Diciembre de 2019

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Qué fue de... Romario

Este brasileño, que deleitó al Camp Nou con sus goles, es ahora socio ejecutivo del América, un club humilde de Río de Janeiro

Este brasileño, que deleitó al Camp Nou con sus goles, es ahora socio ejecutivo del América, un club humilde de Río de Janeiro

Autor de goles inimaginables, delantero de fantasía, soberbio en los regates y con un olfato de gol sin igual. Su habilidad dentro del área le valió numerosos halagos como el que le dedicó Jorge Valdano: "Es un jugador de dibujos animados". Está considerado uno de los más grandes delanteros de la historia del fútbol

Romario da Souza Faria (Río de Janeiro, 1966) nació en uno de los barrios de las favelas de Río y creció junto a una pelota. Baixinho ('el bajito'), como se le conocía cariñosamente, se enroló con 15 años en las categorías inferiores del Vasco de Gama. En febrero de 1985 debutó en el primer equipo y allí jugó hasta 1988. Romario encontró el los JJ OO de Seúl '88, donde Brasil logró la medalla de plata, un escaparate perfecto para exhibirse ante el mundo entero.

El Barça se fijó en él, pero Cruyff prefería por aquellas un defensa y desechó su fichaje. El PSV Eindhoven consiguió entonces su fichaje y Romario dio el salto a Europa. Jugó en la escuadra holandesa hasta 1993. Durante esa etapa consiguió tres campeonatos nacionales, dos Copas y una Supercopa de los Países Bajos. En 1993 cambió Eindhoven por Barcelona. José María Minguella afirma en su libro Casi toda la verdad que Holanda se le quedó pequeña al carioca y el jugador, harto de pasar frío, quiso cambiar de aires.

Su fichaje, una buena operación para el Barça

Cuenta Minguella que el fichaje del brasileño por el Barcelona estuvo cifrado en 500 millones de pesetas, aunque el club azulgrana no pagó ni una sola. El Barça no pasaba por una buena situación económica y Minguella, que se planteó el fichaje del brasileño como un reto personal, consiguió que el pago de su ficha se financiase con el dinero que obtuvieron por los derechos televisivos de varios partidos amistosos que disputó el Barça fuera de Cataluña. "Una gran operación que permitió al Barça obtener uno de los mejores goleadores del momento sin coste económico y sólo a cambio de disputar unos partidos" escribe Minguella.

El brasileño caló hondo en Can Barça a pesar de vestir los colores azulgranas sólo durante la temporada 93-94 y el principio de la siguiente. Se estrenó como azulgrana con un hat-trick ante la Real Sociedad. Fueron también víctimas de su capacidad de marcar de tres en tres: Osasuna, Atlético de Madrid en dos ocasiones, y el Real Madrid. Romario fue el protagonista de aquel 'clásico' histórico para los azulgranas en el que el Real Madrid del Benito Floro salió humillado del Camp Nou al caer 5-0. Recordado será aquel encuentro por la abultada goleada y porque en su primer gol Romario ejecutó un giro imposible de casi 180 grados que quebró la cintura al defensa madridista Alkorta, jugada que fue conocida como 'cola de vaca'. Esa campaña el brasileño firmó 30 goles y se convirtió en el máximo goleador del campeonato que tuvo como campeón al Barça. El equipo azulgrana también llegó a la final de la 'Champions', aunque recibió un correctivo severo en un partido al que llegaban como favoritos. Perdieron ante el Milán por un contundente 4-0.

Campeón del mundo con Brasil y despedida del Barça

Ese mismo año Romario se coronó como campeón con Brasil en el Mundial de Estados Unidos y fue elegido por la FIFA el mejor jugador del torneo. Decidió entonces el delantero que esa hazaña merecía más días de vacaciones que los que le había permitido Cruyff y volvió más tarde a la Ciudad Condal. Cuando se le preguntó por el malestar del técnico azulgrana, dijo: "que diga lo que quiera; tiene una boca para decir lo que le parezca". Problemas con el entrenador holandés hicieron que en enero del 1995 regresara a Brasil para jugar en el Flamengo. Minguella reconoce en el capítulo que dedica al brasileño en su libro Casi toda la verdad que "fue un error del Barça dejar escapar a un campeón del mundo en mitad de la temporada".

Regresa entonces a Brasil para jugar en el Flamengo, pero en 1996 vuelve a la Liga española, esta vez al Valencia. En ninguna de sus dos épocas en el conjunto 'ché', primero con Luis Aragonés en el banquillo y más tarde con Ranieri, llegó a triunfar. En la ciudad del Turia es más recordado por su afición a la noche valenciana, "si no salgo no marco" llegó a afirmar, que por sus goles. El Flamengo, el Vasco de Gama y el Fluminese en repetidas ocasiones y las aventuras árabe (Al-Saad qatarí), americana (Miami FC) y australiana (Adelaide United) fueron sus siguientes destinos.

1000 goles y retirada

Romario se marcó la meta de llegar a los 1000 goles, un logro que tan sólo había conseguido antes su compatriota Pelé. Baixinho llegó a esa marca con 41 años, pero la FIFA no considera el record como tal porque sólo cuenta aquellos goles que fueron conseguidos en partidos oficiales. En abril del pasado año el delantero brasileño decidió que había llegado el momento de su retirada. "Paré. Mi fase pasó. Oficialmente para mí ya fue suficiente" afirmó el día de su despedida.

La polémica ha rodeado siempre a este depredador del área. Su agitada vida amorosa, su afición a la noche y las ausencias a los entrenamientos fueron siempre unas máximas en su vida. En 2005 fue condenado a indemnizar al ex futbolista Zico por "daños morales" al utilizar su imagen en las puertas de los servicios de un bar en Río de Janeiro. También tuvo que pagar el equivalente a 60 veces el salario mínimo en Brasil a un aficionado por darle una paliza . Y fue acusado de dopaje por habérsele encontrado una sustancia prohibida en un análisis después de un partido. Finalmente salió absuelto porque se trataba de unos medicamentos que el delantero tomaba para evitar la caída del cabello .

Romario ha decidido recientemente regresar al fútbol en los despachos del humilde América de Río . El ex delantero se dedica ahora a conseguir patrocinadores e inversiones que ayuden a ascender a la primera división brasileña al equipo que siempre apasionó a su fallecido padre.

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