Últimas noticias Hemeroteca

Qué fue de... Djukic

Fue uno de los motores del 'Súperdepor' de los 90 junto a Mauro Silva

Fue uno de los motores del 'Súperdepor' de los 90 junto a Mauro Silva

Elegante, sobrio, buena pegada, excelente colocación y todo un caballero, dentro y fuera del campo. Sin embargo, a Djukic se le recuerda por haber fallado el penalti que daba la Liga al Deportivo de la Coruña.

Miroslav Djukic es natural de Sabac, Serbia (19 de febrero de 1966). Inició su carrera profesional en el club de su ciudad natal, el FK Macva Sabac, donde permaneció hasta fichar por el FK Rad en 1989. Tras su paso por el fútbol serbio se marchó a España para militar en las filas del Deportivo de la Coruña. Era 1990 y por entonces el equipo de Riazor estaba en la Segunda División. El defensa fue uno de los protagonistas del famoso "Súperdepor" que, junto a jugadores como Bebeto, Fran, Mauro Silva, Donato o Nando, hicieron que el equipo de una pequeña ciudad de pescadores, destinado a luchar por la permanencia, tuviera el protagonismo de la Liga por mérito propio. El Deportivo de la Coruña pasaba entonces a codearse con los más grandes del campeonato nacional español.

El sueño de una ciudad

Hay momentos en la vida de cualquier futbolista en los que no te puedes echar atrás. Es en esos instantes cuando tienes que demostrar tu serenidad, los años de experiencia y en tus manos está cambiar la historia de un país o de un club. Sin embargo, a veces el destino o la suerte se muestran reacios a estar de tu parte.

Yuka, como cariñosamente le llamaban en A Coruña, vivió uno de esos momentos que ningún futbolista desea vivir. Corría la temporada 1993/94. Los coruñeses estaban haciendo una magnifica campaña en el campeonato de Liga, llegando incluso a estar a 7 puntos del F. C. Barcelona. Pero, en los últimos partidos, esa distancia fue recortada por el "Dream Team" de Cruyff.

El Deportivo de la Coruña se enfrentaba al Valencia en la última jornada liguera. Necesitaban ganar. Aficionados, jugadores, directivos y en definitiva, una ciudad entera, veía cada vez más cerca el sueño. El equipo entrenado por Arsenio Iglesias podía proclamarse por primera vez en su historia Campeón de la Liga española. Pero el cuento no siempre tiene un final feliz.

El penalti que cambió su vida

El partido fue intenso pero el Deportivo era incapaz de hacerle un gol al Valencia. Llegó el minuto 90 y el árbitro señala penalti a favor de los de Arsenio Iglesias. El defensa serbio, junto a sus compañeros, ya habían vivido esa imagen en su mente. Durante los entrenamientos, en los días anteriores al partido, habían comentado la posibilidad de que todo eso ocurriera. Partido 0 a 0, último minuto y penalti a favor. ¿Quién lo tiraría? Claro que aquello solo eran hipótesis casi imposibles y de las cuales ellos mismos se reían. Pero en el mundo del fútbol, a veces lo más irracional se convierte en realidad. Y en este caso, así fue.

Djukic era el encargado de tirar la pena máxima. Mucho se habló entonces de si él no debió de haber tirado el penalti. Donato no estaba sobre el terreno de juego y al no ver la gente a Bebeto dispuesto a tirarlo, la polémica estaba servida. Pero lo cierto es que nada fue así, Bebeto no se escondió. Yuka era de los mejores lanzadores y no tuvo dudas.

Cogió el balón y lo dispuso en el punto de penalti. Sus propios compañeros intentaban adivinar por dónde debía de tirarlo pero el defensa serbio, en esos momentos, no escuchaba a nadie. Tan sólo los ánimos de una afición que se veía cerca de alcanzar la gloria. Djukic comenzó a correr sin saber aún por dónde lanzaría el balón. Ya no había tiempo para pensar. Golpeó el balón y no quiso mirar. Cuando lo hizo sólo podía ver al portero del Valencia saltando de alegría, y a una afición desolada porque su sueño había fracasado. González había parado el penalti.

El principio de una gran era

Todos los jugadores de aquél "Súperdepor" cayeron rendidos en el suelo. Djukic, como sus compañeros, no tenía consuelo, pero aquello no era el fin. El duro trabajo que había realizado el equipo pronto tendría su recompensa. Y así, al año siguiente, bajo el diluvio del Bernabéu, ganó la final de la Copa, llevando el primer título a A Coruña.

El serbio declaró tiempo después que ese penalti había marcado su vida y que, sin duda, fue su peor momento como futbolista, "la jugada, la imagen, el momento, me persiguió durante mucho tiempo, era como una obsesión insana. Un día decidí que no podía seguir pensando en aquel maldito instante, no quería volverme loco".

Llegó entonces la era de Javier Irureta al frente del equipo y Djukic, que permaneció allí cuatro años más, conquistó la Supercopa de España. Había llegado la hora de poner punto y final a una época, a una afición y a una ciudad que siempre le quiso y le respetó pese a la fatídica broma que le había preparado el destino en aquél último partido de Liga.

Valencia, próximo destino

El serbio cambió Galicia por Valencia, y en el club 'ché' también vivió momentos dulces al conseguir una Liga, y amargos, cuando perdió dos finales de la Liga de Campeones. A pesar de su veteranía (llegó con 31 años) permaneció en el club levantino hasta 2003.

El defensa volvió a demostrar su profesionalidad, su calidad, y es que Djukic era uno de esos centrales que gustan a todos lo entrenadores: limpio, que sabía sacar la pelota jugada, que mandaba en la defensa y ante todo, caballero, para quien primaba la deportividad.

Durante su época como valencianista estuvo mucho tiempo peleado con Santi Cañizares, con quien dejó de hablarse. Djukic nunca consintió las desmedidas broncas del portero a los defensas pero finalmente la situación se arregló e hicieron las paces.

Como internacional con su selección, jugó 48 partidos en los cuales metió dos goles, tanto con la selección de Yugoslavia como con la que años más tarde se formó, Serbia y Montenegro.

De vuelta a sus orígenes

En 2003 se marchó a Tenerife donde un año después se retiró. Viajó entonces a la capital del Turia donde se preparó para ser entrenador. Era el momento de volver a sus orígenes y así, en 2006, se convirtió en el técnico de la selección de Serbia sub 21. Un año más tarde pasó a dirigir el Partizan de Belgrado, un histórico del fútbol serbio.

Finalmente, a principios de 2008 toma el timón de la selección absoluta de Serbia, en sustitución de Javier Clemente. Sin embargo, poco tiempo después, Radomir Antic le destituye y se hace él mismo cargo de la selección, aunque Djukic fue quien la entrenó en los pasados JJ.OO de Pekín.

De igual manera que triunfó como futbolista, Djukic ya ha declarado que quiere entrenar en España, país al que siempre ha estado ligado. El futuro dirá si recala o no de nuevo en nuestro país, pero lo que está claro es que personas como él son las que necesita nuestro fútbol. Deportividad, sobriedad, elegancia y carácter, cualidades de un gran futbolista que es recordado en todo un país como algo más que la persona que falló un penalti en el momento decisivo. Djukic permanecerá en la mente de muchos amantes del fútbol como un gran jugador que siempre se mostró como un caballero, dentro y fuera de los terrenos de juego.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?