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Martes, 22 de Octubre de 2019

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Qué fue de... Ramis

El que fuera jugador del Real Madrid, CD Tenerife, Sevilla CF y Deportivo de la Coruña entre otros ahora es entrenador en las categorías inferiores del club madridista

El que fuera jugador del Real Madrid, CD Tenerife, Sevilla CF y Deportivo de la Coruña entre otros ahora es entrenador en las categorías inferiores del club madridista

Hoy en día es habitual ver en el mundo de fútbol como muchos jugadores son utilizados por el club al que pertenecen como moneda de cambio para otros fichajes. Ramis fue uno de ellos en su etapa como madridista, sin embargo, su amor a este club ha sido incondicional, hasta el punto de jugar con los veteranos del Madrid o entrenar en las categorías inferiores.

Luis Miguel Ramis Monfort nació en Tarragona el 25 de julio de 1970. Como muchos compañeros de profesión, su amor por este deporte comenzó desde muy pequeño y sus primeros pasos como futbolista profesional los dio en 1989 en su ciudad natal, en el Club Gimnàstic.

La casa blanca espera

Ramis militó en el Nàstic hasta el año 91. Fue entonces cuando dio un gran salto en su carrera y fichó por uno de los clubes más importantes de nuestro país: el Real Madrid. Sin embargo, lo hizo para jugar en las categorías inferiores, concretamente en el Real Madrid Castilla, que por entonces se encontraba en Segunda División.

La calidad que demostraba el central en sus botas le valió para que tan sólo un año después de su llegada al club, Benito Floro, por aquel entonces entrenador del Madrid, le hiciera debutar con el primer equipo el 6 de diciembre de 1992. Ese día, los madridistas se enfrentaban al Rayo Vallecano fuera de casa y, pese a que el resultado no fue favorable para su equipo (2-0), Ramis jugó todo el partido.

Durante esta temporada, el catalán disputó 7 partidos de Liga y, aunque no era titular habitual, pudo disfrutar de algunos minutos de la final de Copa en la que los blancos se impusieron al Real Zaragoza. El primer título llegaba a la vitrina personal de Ramis.

Con este triunfo, las cosas parecían mejorar para el jugador. La siguiente temporada tuvo mayor presencia en el equipo llegando a disputar 17 partidos de Liga, donde anotó su primer gol. Y de nuevo otro título. El Madrid conseguía conquistar la Supercopa tras superar al campeón de Liga, el F.C. Barcelona, con Ramis en el campo.

El catalán coincidió durante su etapa como jugador blanco con la famosa "Quinta del Buitre" para quienes siempre ha tenido buenas palabras por la ayuda que les mostraron muchos de los componentes de este combinado cuando logró subir al primer equipo. "Me ayudaron a adaptarme y aprendí mucho de ellos. Nos ayudaban mucho a los chicos que llegábamos del filial. Me cambiaba al lado de Butragueño y Sanchos, ¡imagínate!, tenía a la "guardia real" a mi lado. Tenía una excelente relación con todos y guardo buen recuerdo de la ayuda que me prestaron cuando lo necesitaba", afirmaba el jugador en una entrevista para realmadrid.com.

Las islas, próximo destino

A pesar del buen rendimiento que el central había demostrado e el Real Madrid, en el verano de 1993 fue traspasado al CD Tenerife, como parte de pago por el traspaso de uno de los jugadores más queridos en la afición blanca, Fernando Redondo.

Su llegada a Tenerife no pudo ser mejor. Tras dos temporadas en las que no había conseguido hacerse un hueco en la titularidad madridista, en el club tinerfeño no le costó demasiado. Ramis, que normalmente jugaba de central, aunque también hacía las galas de centrocampista de contención, llegó a jugar 60 partidos y anotó cuatro goles en las dos temporadas que perteneció al Tenerife.

De nuevo moneda de cambio

Otro premio para el catalán en su estancia en Tenerife fue el hecho de conseguir que su equipo se clasificara para la Copa de la Uefa, tras el histórico quinto puesto que consiguió en la temporada 95/96.

El verano de 1996 parecía prometedor para Ramis. El Real Madrid repescó al jugador en una opción de compra, y todo hacía indicar que Ramis volvería a estar en la élite del fútbol. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce.

El club madridista volvió a utilizar al central, que quizás por su 1?90 de altura y su figura no corpulenta se ganó la fama de futbolista inseguro entre la afición blanca, como moneda de cambio. En esta ocasión el destino era Sevilla y el jugador, Davor Suker.

Ramis debutó con el equipo hispalense en Anoeta ante la Real Sociedad, con victoria para los locales por la mínima.

Su paso por el club hispalense estuvo marcado por la confianza que adquirió el jugador en el equipo donde disputó la mayoría de partidos pero el futuro del club no fue el que Ramis hubiera deseado. Tras una mala temporada, el Sevilla bajó de categoría y con ello, la salida del catalán del club. Ramis, que ya estaba acostumbrado a los viajes largos, se marchó a Galicia con la esperanza de encontrar mejor fortuna.

Continuos viajes

Sin embargo el destino no estaba dispuesto a concedérsela. En la temporada 97/98, el futbolista recaló en las filas del Deportivo de la Coruña, un viaje colmado de ilusión y ganas de triunfar en el club gallego. Nada que ver con lo que se convirtió tiempo después.

Su aventura en el Deportivo estuvo marcada por las continuas lesiones, especialmente una del ligamento y del peroné, que le mantuvo meses apartado de los terrenos de juego. A su vuelta apenas dispuso de minutos en el equipo aunque sí fue uno de los componentes de la plantilla que consiguió la Liga en el año 2000. Parece que Ramis recogía su pequeña 'recompensa'.

La temporada siguiente no parecía albergar muchos cambios, y así, el club le cedió al Racing de Santander donde permaneció un año. Cuando su contrato con el club gallego expiró en el año 2001, Ramis decidió volver a casa y fichó por el Nàstic, club en el que había dado sus primeros pasos como futbolista. Tras el descenso del equipo a Segunda División B, el jugador abandonó el club.

En el mercado de invierno de 2002 ficha por el Racing de Ferrol, que por aquel entonces se encontraba en la categoría de plata. Allí estuvo hasta el final de la temporada cuando el equipo descendió de categoría. A partir de aquí comienza el periplo de Ramis por los equipos madrileños. El catalán llegó a militar en las filas del San Sebastián de los Reyes, Pegaso Tres Cantos y Club Deportivo Cobeña.

En el año 2006, Ramis ve el momento de colgar las botas, aunque como muchos compañeros de profesión, no se desvincula totalmente del fútbol. Ese mismo año, se convierte en segundo entrenador del Juvenil A del Real Madrid y un año más tarde se hace cargo del Cadete A, esta vez como primer entrenador, puesto que mantiene actualmente.

Luis Miguel Ramis, un jugador al que le ha tocado vivir lo bonito, el éxito, y lo más cruel del fútbol, las lesiones, es recordado en la mente de muchos como un central confiado, rápido al cruce, o un centrocampista, que si bien no tenía la calidad suficiente para llevar el motor del equipo, era el mejor apoyo para el organizador del juego.

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