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Viernes, 20 de Septiembre de 2019

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Los eructos de las vacas contribuyen al efecto invernadero

Los investigadores buscan minimizar el efecto dañino del ganado vacuno

Las vacas eructan metano (CH4). Los gases que salen de estos animales son unos de los causantes del efecto invernadero. Desde hace años los científicos se han dedicado a investigar diversos métodos para minimizar el efecto dañino del ganado vacuno, sin hallar hasta el momento una solución económica y prácticamente viable.

Durante su complejo proceso digestivo, las vacas expulsan entre 100 y 200 litros de metano al día, el equivalente aproximadamente al 25% de las emisiones de CH4 generadas por la actividad humana. Este gas tiene la capacidad de atrapar 20 veces más calor que el dióxido de carbono (CO2).

Comer un kilo de carne equivale a un viaje en carro de 50 km. Desde el punto de vista de las emisiones, el ganado produce más gases de efecto invernadero que el sector transporte (18%). El consumo de carne se duplicará para 2050, llegando a las 465 millones de toneladas por año.

Un equipo de expertos en Canadá parece haber encontrado un remedio posible: una cruza entre ejemplares eficientes para producir una descendencia que expulse menos metano y sea por ende más amigable con el medio ambiente.

El investigador Stephen Moore de la Universidad de Alberta identificó los genes que producen metano para poder llevar a cabo este cruce que generará una descendencia capaz de producir 25% menos de este gas que los animales tradicionales. No se trata de una raza nueva de bovinos sino de un cruce entre dos ejemplares cuyos ADN demuestran un mayor potencial para producir menos cantidad de CH4.

"Contamos con la suficiente variedad genética dentro de la población de vacas como para seleccionar aquellas que producen menos metano y ese es un rasgo hereditario", le dijo Moore a BBC Mundo. "Animales eficientes, producirán a su vez animales eficientes", agregó el experto. Contrario a las creencias arraigadas en la cultura popular, la vaca expele el metano a través del hocico en forma de eructo y no por la parte trasera como flatulencias.

En su conjunto, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) calcula que el sector ganadero genera más gases de efecto invernadero -el 18%, medido en su equivalente en CO2- que el sector de transporte.

Una de las alternativas que se han puesto a prueba para reducir la cantidad de metano que eliminan los rumiantes es modificar su alimentación, proporcionándoles una dieta más rica en calorías y aceites. El método es eficaz, pero su costo es elevado.

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