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Miércoles, 21 de Agosto de 2019

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El pequeño placer de escucharse

Comer el currusco del pan, quitarse los tacones, oler las páginas de un libro nuevo transmiten satisfacción y permiten abordar con creatividad una vida rutinaria

Abrir un libro y olerlo, comer un Sugus azul, quitarse los tacones, dormir en sábanas recién lavadas... Todos son pequeños placeres, epro para adivinarlos hay que hacer los deberes. El psicólogo especialista en risotereapia, José Elías, ha explicado en Hoy por Hoy cómo es necesario detenerse, preguntarse a uno mismo qué es lo que de verdad se desea hacer y escuchar atentamente. La respuesta se convierte en una orden a acatar si lo que el objetivo es convertirse en un hedonista de lo cotidiano.

Alfonso, de Bilbao, disfruta con el último resquicio del bocadillo. "Me parece un bocado exquisito", ha dicho en antena. Pero la frustración por perderlo es inversamente proporcional al placer que le reporta. "Cuando se te cae, te entra un mal rollo en el cuerpo...", ha reconocido. La sensación con la que más disfruta Roberto es esa que lo asalta al abrir un ojo en plena madrugada y ver que aún le quedan un par de horas por dormir. María José, de Madrid, disfruta con las cosquillas de un bastoncillo en el oído. Son placeres muy simples y accesibles, sólo hace falta conocerlos.

Son pequeños placeres. Crean una sensación agradable al satisfacer algo, físico, emocional o intelectual" ha explicado el experto en risoterapia José Elías. "Es muy humano intentar buscar esas sensaciones que son placenteras", ha añadido. A veces hay que buscarlas porque se olvidan, otras veces porque ni siquiera existe tiempo a lo largo del día para detenerse y pararse a pensar qué es relamente lo que nos proporcionaría un momento placentero. "Solemos darnos cuenta de lo que nos gusta cuando lo perdemos" ha señalado Elías, que propone anticiparse y cuestionarse para encontrar esas satisfacciones en miniatura.

Mari Carmen, de Leganés, ha sabido escucharse. "La risa de mi nieta, es oirla y se te quitan todas las penas", ha comentado en antena. Otros correos electrónicos apuntaban placeres a costa de los demás o de lo demás. "Ver cómo tu pareja se levanta muy temprano mientras tú te quedas en la cama" o "conseguir rascarse ese punto incalcanzable de la espalda con el quicio de la puerta". Personas o cosas al servicio de nuestro placer.

La risa, bendito contagio

Detrás de muchas de estas sensaciones está la risa. "Los psicólogos solemos decir que la idea lleva al acto, pero la risa es el único acto que lleva a la idea. Nadie puede ver a alguien reirse a carcajada limpia sin contagiarse", ha explicado José Elías. A través del correo electrónico, Delia, ha puesto de manifiesto que los placeres también tienen género porque lo que más satisfacción le proporciona es llegar a casa y quitarse el sujetador.

Eso se debe a las sensaciones, según José Elías. "A las mujeres, quizá lo que más les apriete durante el día es el sujetador, por eso es una liberación desprenderse de él". También incluye un aspecto social. Antes las bebidas alcohólicas se relacionaban con el placer masculino, cuando sería igualmente femenino.

El conductor de Hoy por Hoy, Pedro Blanco, ha tenido que corregir a una oyente. Josefina, de Mérida, ha señalado el momento de meterse en la cama tras una jornada de trabajo como el más placentero del día. "Pero eso es un gran, gran placer", le ha replicado Blanco, con el parabién de la oyente.

El experto en risoterapia ha propuesto un ejercicio de creatividad para romper la rutina. Dar una vuelta más antes de llegar al trabajo, comer en un restaurante que sea diferente y no en el mismo cada día, comprar aquella comida que nos gusta. Escuchar y buscar aquello que nos satisface. Tan sencillo como eso.

El pequeño placer de escucharse

Los pequeños placeres en Hoy por Hoy

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