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Miércoles, 18 de Septiembre de 2019

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Emperadores de la siesta

La siesta ha proliferado tanto en China que hasta un blog pregunta sobre las mejores posturas para dormir en la escuela

Cualquier descanso es una buena excusa para echarse una cabezada /

Sobre la mesa, hundiendo la cabeza entre los brazos, apoyándose sobre los puños o incluso contra la espalda del compañero. En la Red circulan estos días caricaturas de las posiciones preferidas por los estudiantes chinos para echar una cabezada. ¿Quién dijo que la siesta era un fenómeno español?

Cada día a las doce en punto, cuando sus compañeros de oficina se marchan a comer, Xiao Luo lleva a cabo el mismo ritual: saca una pequeña almohada del bolso, se quita los tacones y se cubre con la chaqueta. Apoyada sobre el teclado de su ordenador, esta administrativa disfruta del wu jiao, una siesta. En este país no es extraño en absoluto descansar antes o después de comer. Es más, los chinos aprovechan cualquier tiempo muerto para dar una cabezada.

Aquí en los colegios existe un tiempo reglamentario de siesta, igual que se hacen ejercicios para descansar la vista. El blog China Smack ha publicado una recopilación de caricaturas que retratan todas las variantes de descanso furtivo entre los estudiantes. Aparecen desde el clásico dormilón que se acurruca en la última fila hasta el osado que junta dos mesas y se acuesta sobre ellas. Al final del post, una encuesta: "¿Qué posiciones para dormir has probado en clase?". Existen 13 respuestas posibles, algunas con nombre propio. El "avestruz", por ejemplo, es aquel que se entrega a Morfeo escondiendo la cabeza detrás del libro para que el profesor no sospeche. El "jefe", un dormilón que exhibe su siesta sin importarle el qué dirán.

En China, un país sin sanidad pública en la que una enfermedad medianamente grave puede arruinar a una familia, es crucial mantenerse sano. De ahí que también se valore el descanso, un bien escaso para los muchos que trabajan más de 14 horas al día. "Los occidentales siempre me preguntan por qué los chinos abren las tiendas todos los días de la semana aunque no haya clientes", asegura Song Jing, profesora de chino para extranjeros. "Y yo no entiendo por qué en sus países los empleados no pueden dar una cabezada cuando no tienen trabajo. Se les obliga a estar delante del ordenador y eso no sirve para nada".

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