Martes, 07 de Febrero de 2023

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TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA EN EGIPTO

La oposición egipcia se coordina para preparar un cambio de régimen

El Baradei ha acudido a la plaza Tahrir, epicentro de la revuelta, y ha manifestado que "no hay marcha atrás

"Lo que hemos empezado no tendrá vuelta atrás" / La revolución en Egipto no tiene marcha atrás. Así se lo ha dicho Mohamed El Baradei a las decenas miles de manifestantes, que hoy han vuelto a saltarse el toque de queda. "Lo que hemos empezado no puede tener vuelta atrás. Egipto comienza una nueva era", ha asegurado el Premio Nobel de la Paz 2005 altavoz en mano.El Baradei, que se perfila como líder principal de la oposición, se ha unido esta tarde a las protestas en la plaza Tahrir (plaza Liberación) de El Cairo contra el presidente Hosni Mubarak. Aunque éste sigue aferrado al poder, desplegando mayor presencia militar en las calles, parece perder apoyos internacionales. Aliados claves, como Estados Unidos o Alemania, le piden una transición ordenada. / AGENCIA ATLAS

(ENVIADO ESPECIAL A EL CAIRO)

La revolución en Egipto ha pasado de la fase de las protestas a la de preparar el día después. Los cientos de manifestantes de la plaza de Tahrir, en el centro de El Cairo, ya no se tienen sólo a ellos para acompañarse en su lucha por la democracia. Los líderes de un nuevo tiempo han empezado a dejarse ver, y entre ellos de forma destacada Mohamed Al Baradei, el premio Nobel de la Paz. Repasa el minuto a minuto de este domingo de protestas en Egipto.

Los cairotas despiertan temiendo por la seguridad de sus casas, sus bienes y sus familias / REUTERS / YANNIS BEHRAKIS

Poco después de que cayera el toque de queda, a las cinco de la tarde en España, el fundador de la Asamblea Nacional para el cambio ha parecido en el corazón simbólico de la revuelta y ha hablado. Se dirigía a Mubarak, al que le ha dicho que tiene que irse hoy mismo. Pero en realidad hablaba a ese pueblo cansado de tantos años de tiranía y ante el que ha dicho inclinarse con respeto.

Antes, El Baradei había sido nombrado uno de los diez miembros del comité 'de sabios' para preparar la transición. Un comité elegido por una especie de parlamento paralelo, que desde hace semanas aglutina a todas las fuerzas que quedaron fuera del reparto legislativo de noviembre. Desde comunistas a nasseristas.

También allí están los Hermanos Musulmanes han hecho una aparición tan fugaz como su papel en todo esto, confirmando lo que en la calle todo el mundo sabía. Que ellos no han liderado esto, pero lo apoyan, y que como corresponde a quienes se saben parte pero pequeña, no aspiran a esa especie de califato islámico en que se caricaturiza su aspiración política, sino a tener voz en el nuevo Egipto.

Desde el otro lado poco más que el silencio. Mubarak se ha reunido con el vicepresidente Suleiman, y luego lo ha hecho con la cúpula de las fuerzas armadas. Nada ha trascendido; los militares siguen siendo una esfinge y cada actuación suya se presta a esa tertulia eterna de los egipcios de qué puede significar por ejemplo que con varios dirigentes políticos hablando en el atril de Tahrir, los cazas se pusieran a sobrevolar casi a ras de los edificios en pasadas sucesivas.

Miles de egipcios seguían entonces los acontecimientos de su revuelta. Pero para otros muchos, incluso para los manifestantes, empezaba otra pesadilla. La de otra noche de incertidumbre, vigilando con palos, cadenas y cuchillos sus casas o comercios. Un chico saluda desde un portal con un machete de medio metro. "Es peligroso, pero si no quien nos va a defender". Se suponía que eso era trabajo de la policía, desde media tarde autorizada a salir en algunas zonas a controlar ese caos.

El problema es cuando son los mismos policías los que han creado ese caos. "Hay claros indicios de que el aparato de seguridad puede estar implicado", confirma Heba Moraweh, de Human Rigths Watch. Su organización intenta también recopilar datos para poder tener una cifra real de cuánta gente puede haber muerto estos días en todo el país. Su recuento va hasta 130 fallecidos plenamente confirmados, y más de 1.000 heridos.

A un par de manzanas de donde hablamos con ella, una mezquita -más bien algo parecido a un oratorio- se ha convertido en improvisada sala de urgencias. Sobre las alfombras del rezo hay heridos, la mayoría leves. No como ayer o antesdeayer. El doctor Aamer dice que lleva más de 24 horas seguidas atendiendo heridos, que el sábado recibió más de cien con pronóstico grave y que de allí salieron 14 cuerpos.

La mayoría de los heridos del sábado vienen de los combates entorno al ministerio del Interior, que representa todo lo que los egipcios odian de su régimen opresor. Tomarlo es casi una obsesión; lograrlo sería el último símbolo antes de ir directamente contra el palacio presidencial.

Pero el ejército lo guarda con celo, y los vecinos evitan que la gente se congregue en la barrera militar que lo protege, porque en cualquier momento podría haber disparos. "Aquí va a volver a haber combates esta noche", dice un francés, profesor que vive en la zona y que curiosea en un paisaje casi de batalla.

Y es que la gente ha estallado. Son muchos años de silencio, "decir no me gusta Mubarak era algo impensable en condiciones normales", confesaba un chico. Pero estas no son condiciones normales, se ha abierto una espita que de momento no se puede cerrar. "Por favor, decidle al mundo lo que está pasando, que los egipcios estábamos dormidos y nos hemos despertado", o "tenemos dos ojos, una boca y una nariz como vosotros, sólo queremos ser tratados como lo sois los europeos o los estadounidenses", frases entresacadas de las muchas bellísimas que la gente dice estos días en las calles.

Los egipcios son un pueblo orgulloso y no perdonan los años de humillación. "Mubarak puede seguir robando el 10% de nuestra riqueza, pero por favor que nos deje vivir", dice un señor, y otro le replica que "ahora hay que impedir que la élite abandone el país con maletines llenos de dinero".

El miedo y la incertidumbre se acodan con la felicidad y ese sentimiento de triunfo -lejos todavía de cualquier confirmación-. Y nadie en Tahrir se acuerda de que este es ese país pintado como el ogro del radicalismo vigilado por el 'amigo de Occidente y de Israel'. Mañana será otro día en que la gente tendrá que seguir peleando por comprar un pan cada día más caro o por tener un trabajo decente. Pero por lo menos este domingo han dejado claro que su ambición de ser libres y que se respete su dignidad, se cante como se cante, es la que tiene cualquier ser humano.

Crónica del enviado especial de la Cadena SER en Egipto. ['23.00']. "La gente confía en los militares"

Crónica de la enviada especial de la Cadena SER en Egipto. ['23.00']. "Patrullas ciudadanas con palos combaten los saqueos"

Crónica de la enviada especial de la Cadena SER en Egipto. ['Boletín 14.30'] "Miles de presos fugados aterrorizan a la población en Egipto"

Crónica del enviado especial de la Cadena SER en Egipto. ['14.30']. "La población teme otra noche de saqueos"

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