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Lunes, 22 de Julio de 2019

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El estilo 'reventón' de Carmina

Recordamos tres aspectos -memorables u olvidables- que nos deja, en materia de estilo, el Festival de Málaga de cine español en su edición de 2012

Imagen promocional de la película 'Carmina o revienta', la ópera prima de Paco León

Termina el Festival de Cine de Málaga, y más allá del palmarés cinematográfico... conviene establecer un podio del estilo. Sobre los tres cajones, tres 'perlas' que han dado que hablar en la muestra andaluza. Y no siempre lo más rompedor coincide con lo más moderno. La verdadera sorpresa ha llegado de la mano de una señora andaluza, entrada en carnes y en años, que ha puesto a todo el mundo en su sitio.

El gran hallazgo. El encendedor de Carmina

Carmina llega a la cocina, en penumbra. Abre el cubo de la basura y deja la tapa sobre la mesa. Coge la bayeta sucia y limpia con descuido la sangre que chorrea por su pantorrilla. Se sienta, coge el encendedor del fuego y se enciende un cigarrillo. "Me llamo Carmina Barrios", dice. Y a partir de ahí, el aliento se congela. Con su top estampado de leopardo, su coleta tirante o pelo suelto [según el caso] y esos bolsos gigantescos, la madre de Paco León consigue componer una figura que va más allá de la actuación. Sí, la interpretación le ha reportado la Biznaga de Plata a la Mejor Actriz en este Festival de Málaga, pero su mayor premio debería ser el reconocimiento de que ha modelado una estampa que se nos va a quedar grabada en la retina: Carmina mirando a través del cristal de un taxi, Carmina amenazando a un cobrador del frac desde la barra de su bar, Carmina asumiendo con naturalidad que su amiga reciba en casa con regularidad a Mayra Gómez Kemp.

¿Podemos calificar a Carmina Barrios como un 'monstruo amable'? Yes, we can. Ella misma explica en una de las escenas lo que siente al entrar en los probadores, con varios espejos "que parece que tienen aumentos". Asegura que cree padecer "lo contrario de la anorexia", porque ella no se ve gorda, pero luego rectifica al referirse a los espejos traseros, esos que le ayudan a descubrir que tiene unas espaldas "que parecen de Urtain". Así es Carmina, con una cabra en la cocina, devoradora de yogures, y dispuesta a hacerlo todo para mejorar el día a su hija [intepretada por su hija, o sea, por María León]. Y cuando decimos 'todo', es 'todo'. Nunca una señora de 59 años resultó más estilosa defecando.

Un error perdonable. El sombrero de Daniel Brühl

El Festival de Málaga arrancó el sábado 21 de abril con una película de casinos... y de familias que los asaltan [legalmente]. 'The Pelayos' cuenta la historia de Gonzalo, el patriarca, un hombre que logró componer un método de cálculo para predecir los números que salen con más frecuencia en determinadas ruletas. Y también cuenta la historia de la extensa y algo esperpéntica familia de ese hombre. Los mandó al casino a jugar, y a jugar, y a jugar de nuevo para refinar sus estadísticas y así poder vencer legalmente a la banca. En lugar de optar por retratar una familia típicamente española, el director Eduard Cortés nos ofrece en pantalla la viva imagen de la sofisticación. Cuando entran en los casinos, sus americanas ceñidas nos recuerdan a 'Ocean's eleven'; cuando están celebrando un cumpleaños, su desaliñada corrección nos saca de la historia.

Y quizá lo que mejor simboliza todo esto es el look de Daniel Brühl ['Goodbye Lenin', 'Eva']. En una entrevista con la Cadena SER, el actor reconocía que, sobre el guión, su personaje no llevaba ni el sombrero ni las gafas oscuras que le vemos lucir durante toda la cinta. "Yo de joven era también un chulo, era cantante de un grupo muy malo, pero nos creíamos que éramos grandes estrellas del rock, y ese sueño de convertirte en cantante es algo que yo he vivido. Siempre veía a Iván [su personaje] como un artista que quiere vivir de eso, solo que no van muy bien las cosas y se deja seducir por su padre". Esa es la razón por la que pensó que ese look canalla, un poco altivo, le iría bien a la película. Y sin embargo, su aspecto invita al espectador a pensar que todo es un producto prefabricado. Tanto como los sofisticados casinos de neón en los que juegan a la ruleta. No hacía falta.

Para la denuncia. Muñequitos, donuts de colores y dibujos infantiles

En esta complicadísima época de turbulencias económicas y sociales, el cine tiende a aguzar el ingenio y a pensar más... gastando menos. Es lo que se llama "rodar con dos piedras si hace falta". No lo decimos nosotros, lo dice el último premio Goya. Y sin embargo sigue habiendo creadores que prefieren recrearse en un pasado que ya no existe, que infantilizan la vida para utilizarla como refugio. En Málaga hemos visto una película que se llama 'Buscando a Eimish'. Su directora, Ana Rodríguez Rosell, confesaba que su padre trabajaba como broker, que había colaborado mucho en la producción de su ópera prima, que quería mostrar un viaje personal del protagonista. La realidad es que la película nos lleva por localizaciones indies [pero suntuosas] de Italia y Alemania, que los personajes treintañeros viven como si tuvieran seis años [hacen dibujos de sí mismos todo el tiempo, tienen animalitos de plástico en la mesilla, adornan su casa con donuts de colores...] y que la historia se arrodilla al servicio de la forma.

"Hombre, la verdad es que es una opinión muy curiosa. Yo nunca lo había planteado así, la verdad. Yo pienso que estos personajes están muy definidos y son muy distintos. Cada personaje de esta película es muy diferente del otro y con un mundo muy propio. Me gusta contar la historia de gente que está en situaciones extremas y que no sabe lo mal que está. Por ejemplo, el caso más extremo de esta película es Roberto, el personaje de Jan Cornet", decía Rodríguez Rosell en rueda de prensa. Roberto es un músico con el pelo ensortijado que vive en Berlín, gestionando una tienda de discos con sus pantalones raídos a pesar de no hablar ni una sola palabra de alemán. El estilo de la película es un despropósito de principio a fin, incluyendo a la siempre elegante -aunque aquí desubicada- Emma Suárez, que luce despampanantes vestidos rojo carmesí en plena Toscana... mientras regenta su restaurante. Muy loco.

La Script - Programa completo (28/04/2012)

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