Jueves, 18 de Agosto de 2022

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La generación perdida y el riesgo de la sobreeducación

El desempleo juvenil y la inactividad de los jóvenes es un problema "dramático" en países como España

No hay perspectivas claras de que la situación del desempleo juvenil mejore durante los próximos cuatro años. Por eso, la Organización Internacional del Trabajo alerta de que estamos ante una crisis que puede llevar a una "generación perdida o muy seriamente marcada. Si no se comienza bien en el mercado laboral, si transcurre mucho tiempo antes de conseguir el primer empleo, influirá en el tipo de trabajo y en los ingresos por el resto de la vida", según el director del Sector Empleo de la OIT, José Salazar-Xirinachs.

Desde 2007 la tasa de desempleo juvenil no ha parado de aumentar. La OIT, en su informe sobre las Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil de este año, estima que se sitúe este año en el 12,7% o, lo que es lo mismo, alrededor de 75 millones de jóvenes están desempleados en el mundo, lo que equivale a un incremento de más de 4 millones con respecto a 2007. En España esa cifra se dispara hasta el 52%. Según este organismo de Naciones Unidas, la previsión no es mucho más halagüeña; el porcentaje de jóvenes desempleados se mantendrá en estos niveles hasta, al menos, 2016. Incluso cuando la economía internacional empiece a recuperarse, los jóvenes se verán afectados por lo que se conoce como el "efecto regazo", por el que no se verían efectos positivos en el mercado laboral hasta dos o tres años después del comienzo de la recuperación.

El "riesgo de la sobreeducación" frente a los "ninis"

La OIT destaca en su informe que en las economías desarrolladas la educación está sirviendo como escudo contra el desempleo. Sin embargo, un mayor desarrollo del capital humano y mayores niveles de educación no garantizan una mejora de los resultados en el mercado laboral, ni más puestos de trabajo ni mejores condiciones laborales.

Por otro lado, los jóvenes que ni estudian ni trabajan se han convertido en un gran motivo de preocupación, sobre todo en economías desarrolladas, según apunta el informe. Este colectivo constituye al menos el 10% de la población joven e incluye, de forma desproporcionada, jóvenes con un nivel bajo de educación en los países del primer mundo.

Políticas de empleo juvenil

La OIT asegura que debe ser una "gran prioridad" de los gobiernos invertir en políticas de empleo juvenil para no dar por perdida una generación de jóvenes altamente cualificados que pueden ayudar al desarrollo de sus propios países en crisis. Y para ello recomienda la puesta en marcha de políticas macroeconómicas y de crecimiento, algo crucial para mantener o mejorar las medidas que pueden ayudar a impulsar la creación de empleo. Políticas y programas activos del mercado laboral, tales como el desarrollo de servicios públicos de empleo, los subsidios salariales y de capacitación o reducciones de impuestos, que pueden motivar a los empleadores a contratar jóvenes, así como a contrarrestar el exceso de oferta de jóvenes trabajadores en tiempos de crisis. Mejora de la protección social para los jóvenes y adaptar las reformas del mercado laboral a necesidades específicas; el empleo decente no trata sólo de generar cualquier tipo de trabajo, sino también de mejorar la calidad de éstos. Diálogo social para fomentar el empleo juvenil, porque las alianzas entre gobiernos, empleadores, sindicatos y otras organizaciones pueden ser decisivas para determinar las acciones más apropiadas a nivel nacional y local para la promoción del trabajo decente para los jóvenes.

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