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Martes, 20 de Agosto de 2019

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Los otros países europeos rescatados

Cuatro han sido los rescates realizados hasta el momento por la Unión Europea: Grecia, Irlanda, Portugal y nuevamente Grecia. Bajo la vigilancia permanente de los organismos europeos, estos países intervenidos han tenido que poner en marcha planes para reducir sus respectivos déficits

La traducción: severos recortes sociales y subida de impuestos. Las consecuencias: el descenso del consumo y el aumento del paro. Basándonos en estos antecedentes, ¿Es el rescate la solución o la perdición?

La caída de Grecia

Con un déficit de más del 12% llegaba el primer rescate a Grecia, aprobado el 2 de mayo de 2010. Contemplaba un paquete de préstamos de 110.000 millones, al que el Fondo Monetario internacional (FMI) aportaba 30.000 millones. No fue suficiente. El 21 de julio de 2011 los líderes de la eurozona acordaron un segundo rescate a Grecia por valor de 159.000 millones de euros, de los que 49.600 millones saldrían del sector privado (37.000 millones de los bancos y 12.600 de un programa de recompra de bonos griegos). La impopularidad de las medidas, acompañadas de un alarmante crecimiento de la crisis económica, condujo a la convocatoria de un referéndum para su aplicación, por el entonces primer ministro griego, Yorgos Papandreu. La presión de sus socios europeos obligó a Papandreu a rectificar y el 9 de noviembre dimitió y dio paso a un gobierno de unidad nacional que asumiría la aplicación del plan de rescate.

El 5 de abril de 2012 un jubilado griego de 77 años acosado por las deudas se quitó la vida delante del Parlamento griego, dejando una misiva sobrecogedora: "Soy jubilado. No puedo vivir en estas condiciones. Me niego a buscar comida en la basura. Por eso he decidido poner fin a mi vida". La crisis que atraviesa Grecia, y sus posteriores rescates, ha acarreado graves consecuencias en la población. Y severos ajustes. Entre las medidas adoptadas por el Gobierno heleno: el despido de 150.000 empleados públicos hasta el año 2015 -uno de cada cinco-; la congelación del salario de los funcionarios y la reducción de sus nóminas hasta en un 25%; la reducción de un 12% de las pensiones superiores a 1.300 euros; la rebaja del salario mínimo profesional a 585 euros mensuales; la elevación de la edad de jubilación a 67 años; el incremento del IVA hasta el 23%; el aumento de los impuestos en combustibles, tabaco y alcohol; la privatización del sistema de loterías o quinielas o la caída del 60% de las partidas en educación. Pese a todo, el elevado endeudamiento de Grecia, acentuado por su escasa credibilidad, han impedido alejar el fantasma de una posible salida del euro. Un incierto futuro en un país cuya prima de riesgo se sitúa en 2.760 puntos básicos.

Irlanda, la crisis de la banca

En Irlanda la deuda privada procedía fundamentalmente de la banca, caso similar al español. También su Gobierno resistió hasta que el rescate fue irremediable. Los problemas presupuestarios de Irlanda tienen su origen en el 2010 cuando el comienzo de la crisis impuso el freno a una de las economías con mayor proyección de la Unión Europea. El 28 de noviembre de ese año la UE acordó el programa de asistencia financiera a Irlanda, por un valor de 85.000 millones de euros. De la cantidad global, 35.000 millones de euros fueron destinados al sector bancario irlandés y los otros 50.000 millones a las cuentas públicas del Estado.

El Gobierno de Dublín aprobó un programa de ajuste que, entre otras medidas, supuso el despido de más de 24.000 funcionarios y bajó los salarios de los miembros del Gobierno un 25%. Además, el sueldo mínimo descendió un euro por hora trabajada. Se incrementaron las tasas universitarias en 500 euros. Y el IVA experimentó un aumento que llegará al 22% en el 2013. Hasta ahora, Irlanda ha tomado medidas de austeridad equivalentes a más de 24.000 millones de euros, un 15% del producto interior bruto, que sin embargo, no han conseguido incentivar la creación de empleo.

Portugal, empobrecimiento acelerado

Una crisis económica que supuso la dimisión del primer ministro portugués, el socialista José Sócrates, se cebó con Portugal en el año 2010. El 16 de mayo de 2011 fue aprobado un rescate para Portugal de 78.000 millones de euros (52.000 millones aportados por la UE y los otros 26.000 por el FMI) durante tres años. El Gobierno portugués aprobó un severo programa de ahorro, que incluyó, entre otras medidas, la supresión de las pagas extras para funcionarios; la congelación de los salarios de los funcionarios hasta el 2013; la subida del IVA; la suspensión de las jubilaciones anticipadas hasta el 2014; una subida de los impuestos o la privatización de numerosas empresas y servicios públicos.

Un rescate "muy duro para los trabajadores y para el pueblo portugués", tal y como afirmaba Manuel Carvalho da Silva, secretario general del principal sindicato portugués, en la Cadena SER . La salud en Portugal se paga a unos cinco euros la consulta, 20 si es urgencia y el desempleo se situó en el primer trimestre de 2012 en el 14,9%, máximo histórico para el país.

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