Miércoles, 07 de Diciembre de 2022

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El origen de la tormenta

La necesidad de rescate de España no procede de problemas en las cuentas públicas sino de la necesidad de dinero para dotar de más capital a los bancos españoles

Los bancos necesitan sanear sus cuentas para salir de la crisis y sobre todo para poder soportar un empeoramiento de la situación económica. Este sanemiento fue una de las prioridades que se fijó el Gobierno de Mariano Rajoy nada más llegar al Gobierno.

Para ello han realizado ya dos reformas financieras. En la primera exigía a los bancos que destinasen 54.000 millones a cubrir los posibles impagos de los créditos y la caíad de valor de los inmuebles que tienen. En el seguno fue más allá. Obligó a destinar otros 30.000 millones más. Ese incremento de provisiones obligaba a los bancos también a disponer de más capital, de más dinero porpio, para respaldar los créditos.

Lo que era una solución, y lo sigue siendo, se convirtió también en un problema. A la mayoría de las entidades les suponía un esfuerzo grande. Pero habia otras que simplemente no podían conseguir ese dinero.

El caso más importante es Bankia. Sus necesidadaes de capital y de provisiones rebasaban con mucho su capacidad. Hubo de ser nacionaizada. El gobierno se comprometió a meter 19.000 millones de euros más como capital para fortelecer la entidad. Una cifra que desbordó todas las previsiones. Sobre todo porque a ese dinero habría que sumar al menos los que hubiera también que aportar a las otras entidades ya en poder del Estado, Catalunya Caixa y Novagalicia Banco.

A partir de ahí se desató la tormenta. ¿Cómo conseguir tal cantidad de dinero, e incluso más si hace falta? El Gobierno español insistía en que se bastaba y se sobraba para conseguir ese dinero. El propio Rajoy negó que fuera a haber rescate. Pero las presiones fueron cada vez mayores para que España pidiera el dinero a Europa.

En paralelo, España presionada por la Unión Europea, buscó el asesoramiento de dos consultoras, Oliver Wyman y Roland Berger. Estas y el Fondo Monetario Internacional debían determinar cuanto dinero necesitan como capital los bancos españoles y cuanto tendría que poner el Estado. A partir de ello se pediría el rescate.

Las entidades financieras españolas están en el punto de mira de los mercados. Estos no se creen que el capital de que disponen pueda ser suficiente para soportar el volumen de crédito hipotecario que tienen pendiente de cobrar o para absorber las innumerables casas, promiciones o suelo que se han quedado al no pagarse los créditos. En total 307.000 millones de euros.

La consecuencia ha sido que los mercados han dejado de prestarle dinero. Ahora los bancos españoles apenas pueden emitir títulos fuera de España para captar nuevos recursos. Y estos son necesarios para que los bancos devuelvan lo que han pedido prestado. Sólo la actuación del Banco Central Europeo, que ha hecho grandes prestamos a los bancos al uno por ciento, ha facilitado a las entidades españolas grandes cantidades de dinero que no consiguen de otro modo.

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