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Lunes, 14 de Octubre de 2019

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La crisis dispara el 'baby boomerang'

El paro y los bajos salarios incrementan el número de jóvenes que tienen que volver a casa de sus padres, según un estudio de la Obra Social de La Caixa

El paro y los bajos salarios incrementan el número de jóvenes que tienen que volver a casa de sus padres /

Siete de cada diez jóvenes menores de 30 años viven con sus padres. Lo que antes era una elección personal en muchos casos se ha convertido en una imposición sin margen de maniobra por efecto de la crisis, que ha incrementado en cuatro puntos el número de jóvenes que no pueden emanciparse o bien que tienen que retornar al hogar paterno tras perder el empleo o romper con la pareja.

Los españoles han sido siempre de los europeos que más han tardado en marcharse de casa. Las estadísticas señalan que lo hacen de media a los 29 años frente a los 23, por ejemplo, de los finlandeses. La crisis no sólo está consolidando esa tendencia sino que está agravando sus motivos y consecuencias, según Almudena Moreno, coordinadora del estudio. "La diferencia es que lo que antes era elección ahora es imposición. En épocas de bonanza, parte de los jóvenes podían seguir en casa por comodidad, por aprovechar para terminar sus estudios o incluso ahorrar si tenían trabajo. Sin embargo, ahora tienen que hacerlo por pura supervivencia, no hay elección". Y el problema no sólo afecta a los parados sino también a quienes tienen un trabajo. Casi la mitad de los jóvenes ocupados entre 25 y 29 años sigue viviendo con sus padres.

De vuelta a casa por la crisis

El estudio señala que en los últimos seis años se ha incrementado en cuatro puntos el porcentaje de jóvenes que siguen viviendo con sus padres. Ahí entran tanto los que no pueden emanciparse por motivos económicos, al estar en paro o con salarios precarios que no les dan para vivir de manera independiente, como aquellos que ya vivían por cuenta propia y que ahora se ven obligados a volver a casa de sus padres. "Es lo que se conoce como el baby boomerang", explica Antonio López, catedrático de Trabajo Social y Servicios Sociales en la Uned. "Ahora vivimos en una sociedad con muchos mecanismos de ida y vuelta, y no sólo por motivos de desempleo o bajos ingresos, también por la ruptura de parejas jóvenes, que no pueden afrontar en solitario bien el mantenimiento de los hijos o el pago de la hipoteca".

La emancipación tardía está retrasando en consecuencia la formación de parejas y el nacimiento del primer hijo. Las españolas dan a luz por primera vez a los 31 años de media, una de las edades más elevadas de toda Europa.

En casa de los padres

Miriam, 36 años. Filóloga. Ha vuelto a la casa familiar porque la han despedido del trabajo. Y lo que le ofrecen no le da para independizarse; contratos que no superan los 600 euros al mes. "Creo que sé hacer la o con un canuto bastante bien. Tengo mis estudios, tengo mi formación, tengo mi experiencia. Es una frustración no poder acceder a un trabajo, ni si quiera a los que normalmente llamamos cutres".

Laura, 35 años. Atención al Cliente. Programó su futuro, su independencia, con la compra de un piso en Barcelona. Antes de mudarse, decidió ahorrar prolongando unos meses más la estancia en casa de sus padres. Siete años después, allí sigue viviendo; la subida de la hipoteca y la bajada de sueldo cambiaron sus planes. "Siempre me ha gustado mirar al futuro, pero en eso he cambiado. Vivo el día a día, el presente".

Sandra, 33 años. Ingeniero Agrónomo. Siempre ha vivido en casa de sus padres. Trabajó durante cuatro años en una empresa con un sueldo que no le daba "ni para compartir piso". Cree que ha llegado el momento de cambiar de etapa, aunque eso suponga irse lejos de España. "Estoy pensando en irme fuera en octubre o estudiar algo aquí. Esperar a que te llamen es muy complicado. Estoy intentando cambiar de sector".

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