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Domingo, 23 de Febrero de 2020

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¿Por qué hemos llegado a esto?

Los recortes que Mariano Rajoy ha hecho públicos esta mañana son el colofón de un espejismo en el que han vivido el país, sus gobiernos, sus empresas y los españoles en los últimos años. El ciudadano medio entiende con dificultad cómo es posible que en poco tiempo se haya pasado de la euforia a la recesión, y se pregunta quiénes son los culpables de este desaguisado. Los hechos y los datos de los últimos años pueden ayudar a entenderlo.

Desde el año 1986, fecha del ingreso de España en la UE, hasta 2013 nuestro país habrá recibido 148.000 millones de euros en ayudas comunitarias a fondo perdido; más de lo que todas las naciones de Europa occidental recibieron del Plan Marshall al terminar la II Guerra Mundial, que generó el periodo más largo de prosperidad de su historia. A ello hay que añadir los dos billones de euros que las empresas y los particulares pidieron prestado a la banca, y ésta a los mercados internacionales de capitales. Es lógico preguntarse cómo es posible que tras esta riada de dinero nuestro país haya entrado de forma inesperada en una gravísima recesión.

El motor que movió esa prosperidad fue la alegría de dinero abundante en los mercados de capitales y los bajos tipos de interés que embarcaron al país en endeudamiento sin procedentes volcado mayoritariamente en el negocio inmobiliario. Esa alegría se acabó tras la crisis bancaria internacional de 2008 que de repente cortó ese aluvión de dinero fácil. Y entonces dio la cara la dura realidad de un país que se embarcó más en la especulación que en la economía productiva.

Las empresas tuvieron dificultades para devolver sus préstamos, el hundimiento del consumo provocó la disminución de beneficios cuando no el cierre de cientos de miles de empresas que en tres años han enviado al paro a tres millones de españoles. Muchos de ellos no han podido devolver sus préstamos y el sistema financiero español ha sufrido un quebranto sin precedentes que ha laminado las Cajas de Ahorro y ha obligado al Estado a pedir ayuda financiera a la UE.

Todo ello ha provocado el hundimiento en la recaudación de impuestos, y el Estado ha tenido que que poner la mano de nuevo y pedir prestado en los mercados internacionales 400.000 millones en los cuatro últimos años y elevar así a 750.000 millones la deuda pública por la que pagamos unos intereses anuales de más de 27.000 millones de euros.

¿Quién o quiénes han sido los causantes de este desmán? La banca, que infringió el más elemental principio de prudencia y diversificación del riesgo, se lanzó a prestar dinero a quienes no debía. El empresariado, que emprendió el camino irresponsable de la economía especulativa en el negocio inmobiliario con márgenes siderales. Los gobiernos y el Banco de España, que no vieron o no quisieron ver el problema e incluso lo alentaron. De nuevo, los gobiernos que en lugar de contener sus gastos y aproximarlos a sus ingresos, siguieron el camino ciego de ignorar el problema y no detener la sangría de deuda. Y, finalmente, el conjunto del país, que ha vivido en la ciudad alegre y confiada sin escuchar a los que advertían de la catástrofe

Y ahora nos encontramos ante un panorama de estrecheces al que la mayoría de los ciudadanos no le ve salida. Y el mayor efecto indeseado de esta crisis es que muchos piensan que se debe al sistema político y comienzan a desconfiar de él, olvidando que es exactamente el mismo que tienen los países europeos que no padecen esta crisis. El problema no ha sido el sistema, han sido los hombres.

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Discurso íntegro de Mariano Rajoy en el que anuncia los mayores recortes de la democracia

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