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Bono, en sus memorias: "Guerra se creía dueño de voluntades ajenas, era un perito en intrigas"

'Les voy a contar', el primer volumen de los diarios de José Bono, revela que el único suspenso del rey fue por no saber pintar la bandera de la Falange

José Bono revela en sus diarios, 'Les voy a contar', que publica este martes la editorial Planeta. En él desvela algunas conversaciones mantenidas con el Rey Don Juan Carlos, el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol, explica las razones por las que rompió su amistad con el que fue vicesecratario del PSOE, Alfonso Guerra, o de la confesión que el general Sáenz de Santamaría le hizo al explicarle que el PP impulso la disolución de la comisión de investigación parlamentaria sobre los GAL cuando supo que "iba a hablar de Fraga".

'Les voy a contar', el primer tomo de tres volúmenes de los diarios, se publica este martes y en él José Bono narra los entresijos de su vida política durante los años 90. Repasa el fin del "felipismo", las luchas intestinas en el PSOE o las relaciones de la política con la banca o la Iglesia.

Alfonso Guerra

El expresidente del Congreso y de la Junta de Castilla-La Mancha habla de Alfonso Guerra como alguien que se creía "dueño de voluntades ajenas" y que era, dice, "un profesional, un perito en intrigas". La conversación que mantuvo con Guerra el 8 de abril de 1992, en la que decide "no soportarle mansamente ni un día más" y terminar con una "situación de dependencia y subordinación", abre el primer volumen de los diarios de Bono.

José Bono reprocha a Alfonso Guerra falta de lealtad y le acusa de haber organizado una cena en Toledo para "impulsar a (Narcís) Serra", que le había sustituido en la vicepresidencia del Gobierno de Felipe González.

"Estuve a punto de prohibirla (la cena)'' me dice. ¿Prohibirla? Se considera dueño de voluntades ajenas; Guerra tiene una idea del poder en la que sólo caben subordinados que le obedezcan o le halaguen", narra Bono. Ramón Rubial animó a Bono a escribir un diario después de que este le contara su conversación con Guerra.

Meses después, en abril de 1993, continúa la lucha intestina en el PSOE y Bono recoge unas palabras de González: "Sin ánimo de desprecio u ofensa, Guerra está mal. Nunca le he dejado que su sectarismo se traduzca o se traslade a las decisiones de Estado. A todas las personas que no gozan de su confianza las considera desleales".

Rey Don Juan Carlos

En el diario también recoge una de las anécdotas que el rey le contó a Bono sobre su época de estudiante. Su único suspenso fue en 'Formación del Espíritu Nacional', cuando no supo dibujar una bandera de Falange; "creo que pinté una bandera republicana y me suspendieron", le dijo.

El libro dibuja también escenas del 23F, como cuando el rey cuenta, según recoge Bono, que no se fiaba de algunos generales, pero que tenía que "disimular para que no estallara el país". "Si no hubiésemos sido prudentes, nos explota España en las manos", añade el monarca.

Caso GAL

Bono rememora la "bomba" que le contó quien había sido responsable de la Guardia Civil cuando al frente de Interior se sucedían Manuel Fraga, Rodolfo Martín Villa, Antonio Ibáñez y Juan José Rosón, desde el final del franquismo hasta los Gobiernos de UCD.

Sáenz de Santamaría fue llamado a declarar en la comisión de investigación creada en el Senado sobre la guerra sucia contra ETA y habló con Bono cuando éste se dirigía a Telecinco para ser entrevistado. "Tú diles que el PP impulsó la disolución de la comisión de investigación al saber que Sáenz de Santamaría iba a hablar de Fraga", escribe Bono en sus diarios tras la charla.

Oriol Pujol

El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol confesó al expresidente del Congreso José Bono en 1996, cuando ambos eran jefes de gobierno autonómicos, que había obtenido "mucho menos del PSOE que del PP", y que buena parte de lo que consiguió de los populares se lo habían prometido antes los socialistas.

Pujol le dijo a Bono que cuando se preparaba la Constitución se hizo "un mal servicio" con la fórmula del "café para todos" en el Estado autonómico, aunque los nacionalistas catalanes fueron "responsables" y accedieron.

El libro es una suerte de acta notarial diaria con el que Bono, según señala en el prólogo, ha querido hacer un "ejercicio de transparencia" para mostrar a los ciudadanos cómo actúan los políticos.

Según apunta la editorial, ha suprimido "comentarios de carácter íntimo y maledicencias graves". Bono sostiene que "no es un ejercicio de prudencia", pero "sí un ejercicio de justicia, al menos de justicia con la verdad".

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