Jueves, 06 de Octubre de 2022

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Análisis:ELECCIONES USA

Obama hace olvidar el primer debate

El presidente se impone en un tenso cara a cara con un estilo mucho más agresivo

El presidente y candidato demócrata, Barack Obama, y el candidato republicano, Mitt Romney, hablan durante el segundo debate presidencial televisado

El presidente y candidato demócrata, Barack Obama, y el candidato republicano, Mitt Romney, hablan durante el segundo debate presidencial televisado / EFE

Barack Obama llegaba al segundo debate presidencial con una gran ventaja: no podía hacerlo peor. El presidente sólo tenía que superarse a sí mismo para parecer el ganador. Mitt Romney no fue lo suficientemente bueno para evitar que quedara esa sensación.

En el primer cara a cara, Obama estuvo ausente y anoche reapareció. El contenido de lo que dijo era el mismo, pero el estilo varió tanto que parecían dos personas diferentes.

El presidente dijo después de Denver que había sido "demasiado educado" y anoche decidió pasar al ataque. La estrategia era clara: presentar a Mitt Romney como un hombre que oculta sus posiciones a favor de los más ricos en materia fiscal y ultraconservadoras en el terreno social. Obama uso repetidamente la frase "eso no es verdad" y dejó claros los cambios de postura que Romney ha dado a lo largo del tiempo.

Dibujó al republicano como un hombre dispuesto a hacer política con una tragedia como la de Libia, duro con los inmigrantes, suave con China y con dos caras en armas o energía. Y recuperó muchos de los ataques que no usó en Denver: recordó el trabajo de Romney en Ban Capital, que paga menos impuestos que la clase media y, en la última intervención del debate, el vídeo del 47%.

"El gobernador Romney no tiene un plan de cinco puntos", dijo Obama. "Tiene un plan de un solo punto que es hacer que los más ricos jueguen con normas diferentes".

Romney plantó batalla. Presentó a Obama como un presidente fallido que ha aumentado la deuda y el desempleo y que no ha sabido evitar una escalada de precios de la gasolina o los alimentos. Como resultado, aseguró, "la clase media ha estado machacada por las políticas de un presidente que no entiende lo que hace falta para que la economía funcione de nuevo". "No podemos permitirnos otros cuatro años como los últimos cuatro años", concluyó.

El republicano fue más beligerante que en el primer debate. "Tendrás la oportunidad en un momento. Aún estoy hablando", llegó a decirle al presidente.

Pero los debates se deciden por momentos que se repiten en las televisiones una y otra vez.

El ex gobernador cometió algunos errores y otorgó esas frases para recordar a Obama.

Reconoció sus inversiones en el extranjero cuando le dijo al demócrata que él también las tenía a través de su fondo de pensiones y le preguntó si lo había mirado recientemente. Obama respondió "no miro mi pensión, no es tan grande como la tuya, así que no me lleva tanto tiempo".

Dijo que Obama no llamó a lo ocurrido en Bengasi un "ataque terrorista". La moderadora le puntualizó recordando que sí lo hizo. Obama sentado y sonriente se limitó a decir "dilo más alto, Candy".

En la última pregunta, Romney se lo sirvió en bandeja. El espectador preguntó "¿Cuál creen que es la percepción más equivocada de la sociedad americana sobre ustedes como personas y candidatos?". "El presidente ha intentado caracterizarme como alguien que no soy. Me preocupo por el 100% de los americanos", respondía Romney.

Obama no dejó pasar la oportunidad y remató el debate. "Romney es una buena persona, pero cuando dice a puerta cerrada que el 47% de los americanos son víctimas y renuncian a su responsabilidad, hay que saber de quién habla (...) es gente que trabaja duro y paga sus impuestos. Yo quiero luchar por ellos", concluyó.

La actuación del presidente y los sondeos inmediatos que les mostraban como ganador dará energía a las bases demócratas para enfrentarse a las 3 últimas semanas de campaña.

Pero, aunque Obama reapareciera con fuerza, no puede recuperar el tiempo perdido. Si lo hubiera hecho bien en el primer cara a cara, y consolidado la ventaja que tuvo en las encuestas, la carrera estaría hoy mucho más clara.

Pero los demócratas van a necesitar tres debates y muchos dólares en publicidad para reflotar el barco.

Queda por ver si las encuestas girarán ahora de nuevo a favor de Obama. A diferencia de la sala de anoche, el país no está lleno de indecisos. La mayoría de los americanos han decidido por quien votar y muchos están depositando ya su papeleta.

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