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Viernes, 22 de Noviembre de 2019

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El retrato del cocinero negro de George Washington (y otros 'platos' de museo)

El Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid ha preparado, en el marco del Gastrofestival, una visita gastronómica a su colección permanente

Nedick's (Richard Estes, 1970). /

Era un esclavo negro y no se sabe cómo se llamaba ni tampoco cuál era su especialidad pero hay varias reseñas que hablan de los "fantásticos banquetes" que preparaba. Su talento, de hecho, no solo le valió la libertad. También, según cuenta Almudena Rodríguez, hizo posible que "el pintor más importante del momento" le convirtiera en obra de arte. El cocinero de George Washington es un cuadro de Gilbert Stuart. Un retrato que forma parte de la colección permanente del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, incluido en el itinerario gastronómico con el que la pinacoteca se suma, un año más, a la oferta del Gastrofestival.

Lorenzo Cogo, del Ristorante El Coq. Vicentino (Italia), cocinará el 23 de enero en el Restaurante La Terraza del Casino. / GASTROFESTIVAL

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Almudena Rodríguez, que es guía del museo "desde que abrió", explica que el recorrido por las obras más gastronómicas del Thyssen arranca con una representación de La última cena. "Aprovechamos los cuadros para hablar de las relaciones entre gastronomía y cultura", comenta por teléfono. Y es que la cocina está presente, aunque sea de forma indirecta, en multitud de obras: "En los retratos, en las representaciones del paraíso, en los cuadros que evocan la mitología griega"...

Rodríguez dibuja también algunas semblanzas entre cocineros y pintores: "El artista, durante muchos siglos, ha tenido que machacar materiales y experimentar con aceites para que los pigmentos se liguen mejor. Ha tenido que innovar con los materiales, tal y como ahora hacen los chefs". Ambas profesiones han evolucionado a partir del "afán investigador" pero, en ocasiones, incluso han llegado a fundirse.

Claudio de Lorena era tan pobre que, para sobrevivir, combinaba la pintura con su trabajo en una pastelería. "Y sabemos que muchos pintores holandeses del siglo XVII eran taberneros", explica la guía del Thyssen. Al fin y al cabo, en ambas disciplinas "conviven todos los sentidos".

Con el recorrido gastronómico por la colección del Thyssen pueden descubrirse varios episodios curiosos. "La representación de la bandera italiana se relaciona con los colores de la primera pizza margarita que un cocinero hizo en Nápoles, coincidiendo con la visita de la princesa Margarita, usando mozzarella, albahaca y tomate", explica. "Blanco, verde y rojo".

En Vista de la Carrera de San Jerónimo y el Paseo del Prado con cortejo de carrozas, del siglo XVII, puede apreciarse como los españoles de la época ya comían churros y, además, aparece el mismo edificio que hoy acoge al Museo Thyssen.

Otra de las obras destacadas del itinerario es Nedick's, del estadounidense Richard Estes. Un pintor hiperrealista que trabaja a partir de fotografías y que, además de retratar los locales de comida típicamente americanos, decidió incluir la firma del cuadro en la carta de bocadillos del establecimiento.

Está previsto que la última visita organizada (que incluye una degustación de tapas elaboradas con ingredientes pictóricos) se lleve a cabo este sábado (2 de febrero) pero, en realidad, las obras forman parte de la colección permanente del museo, por lo que pueden verse de cerca en cualquier momento.

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