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El Barcelona, campeón de Liga: luces y sombras del Barça de Tito y Messi

El equipo blaugrana gana un torneo en el que asombró durante su primera mitad y que quedó ensombrecido por la ausencia de Vilanova y la falta de tensión después de que el Real Madrid se quedara descolgado de la lucha por el título demasiado pronto

El vigésimo segundo título de Liga no será uno más en las vitrinas del Barcelona. A lo largo de esta campaña el equipo blaugrana se ha debatido entre la euforia de sus primeros triunfos y la decepción que puede haber causado las debilidades mostradas en la recta final.

Ganar un título con antelación tiene el mérito de haber dominado la competición pero la desventaja de toda conquista a la que no acompañan las dosis suficientes de emoción. El Barcelona ha podido comprobarlo en la Liga que acaba de ganar. Ató la victoria antes de que la temporada llegase a su ecuador y después se ha dejado llevar en una trayectoria marcada por más reveses de los que cualquier club podría soportar. El más importante, la falta de su entrenador, Tito Vilanova, que tuvo que marcharse a Nueva York durante meses para tratarse de un cáncer. Estas son las luces y las sombras que han dominado la temporada liguera del equipo blaugrana:

LAS LUCES

Una primera vuelta casi perfecta

El dominio del conjunto azulgrana en la primera vuelta fue incontestable: 18 victorias, un empate y ninguna derrota. Solo el Real Madrid logró evitar una derrota ante el Barcelona en el Camp Nou con un empate a dos. Antes de eso, seis victorias consecutivas. Después, otras doce.

Al término de ese periodo, el Barcelona acumulaba 64 goles a favor. Eran 19 más que los marcados por el Madrid y 24 más que los del Atlético, el segundo por aquel entonces. El promedio, de 3,3 goles por partido. En contra, 20 tantos, los mismos que los del conjunto de Mourinho. Solo habían encajado menos el Málaga (16) y el conjunto de Simeone (18)

El Madrid, siempre a mucha distancia

El dominio blaugrana vino acompañado por un Madrid que comenzó la temporada por debajo de su nivel. Su estreno en el campeonato se saldó con un empate ante el Valencia en el Bernabéu, una derrota en Getafe, una victoria ante el Granada en casa y una nueva derrota en Nervión. En cuatro partidos, cuatro puntos, ocho menos que su rival.

Pese a la buena imagen dada en el Camp Nou, el Madrid siguió siendo un equipo más irregular que el rodillo blaugrana y siguió dejándose puntos en el Villamarín (1-0), en casa ante el Espanyol (2-2), en Málaga (3-2) y en El Sadar (0-0). Por eso, la renta del Barça al término de la primera vuelta ascendía a 18 puntos. El Atlético aguantaba el tipo en ese momento, pero aun siendo segundo estaba a once puntos del líder. Asombraba, pero no parecía una alternativa para la conquista final del título.

El récord goleador de Leo Messi

El astro argentino quiso demostrar desde el primer momento que no pensaba ser segundo en su pugna con Cristiano Ronaldo. Así, se anotó dos goles en la primera jornada, otros dos en la segunda, otros dos en la cuarta... En la primera vuelta hizo 27 tantos en la Liga, cinco más de los registrados un año antes, en el que había firmado 50 tantos al final del campeonato.

A su rendimiento se sumó que el de Cristiano no se repitió. De hecho, el portugués anotó en la primera vuelta 16 tantos frente a los 23 de la campaña pasada, en la que a la misma altura de la temporada lideraba la tabla de goleadores. En esta ocasión, de hecho, no solo le superaba el argentino, sino también Radamel Falcao.

Las cifras de Messi eran históricas. Prueba de ello es que acabó 2012 superando el récord de goles en un año natural, que estaba en posesión del alemán Müller y situado en los 85 tantos. El argentino hizo 91.

Un arranque prometedor en Europa

En la Liga de Campeones el Barcelona también alcanzó un buen nivel, pero a diferencia del campeonato doméstico, no dominó sus partidos con tanta claridad. Ganó los tres primeros de corrido, pero en dos tuvo que remontar. Ante el Spartak y ante el Celtic. En el segundo caso, con un tanto de Jordi Alba en el descuento.

Tres victorias fueron suficientes para encarrilar la clasificación del grupo, pero el Barcelona cayó en dos de los tres partidos que quedaban. Lo hizo en Glasgow (2-1) y en casa ante el Benfica (0-1). Sus 13 puntos le hicieron líder destacado del grupo G, pero hubo dos equipos que superaron esta cifra en otros: el PSG (15 puntos) y el Dortmund (14). Además, otros tres conjuntos la igualaron (Oporto, Bayern y Valencia).

La vuelta de Abidal

El regreso del francés a la primera plantilla era uno de los momentos más esperados por todos. Tanto, que desde que al defensor se le detectó un tumor en el hígado, su lucha para salir adelante y volver a los terrenos de juego le convirtió en todo un eje moral del vestuario.

Tras una primera reaparición al final de la temporada 2011-12 -en la que levantó la Champions ganada en Wembley- el defensa tuvo que someterse a un trasplante de hígado en abril de 2012 y no volvió a los terrenos de juego hasta un año después, al final del partido entre el equipo blaugrana y el Mallorca. Ese día también regresó al baquillo azulgrana Vilanova. Como si el equipo quisiera homenajear a ambos, el Barça ganó 5-0 en el encuentro más plácido de toda la segunda vuelta. Su vuelta no supuso un cambio deportivo en el equipo, pero sí supuso un gran momento en lo moral.

LAS SOMBRAS

La ausencia de Tito Vilanova

La recaída que sufrió el técnico en su cáncer en la glándula parótida fue un duro golpe. Hasta el 19 de diciembre de 2012, día en el que el club comunicó que Vilanova tenía que volver a ser intervenido, las cosas no le podían haber ido mejor al equipo. En Liga sumaba 15 victorias y un empate. En la Copa, pleno de victorias. Y en la Champions, una fase de grupos pasada con holgura aunque con partidos más complicados de lo normal ante rivales en teoría asequibles.

Después de su intervención, Tito tuvo que irse a Nueva York para continuar su tratamiento. Roura se quedó al mando y realizó una labor elogiada por todos. Pero no debió ser sencilla. A la preocupación evidente que, en lo personal, debía invadir el club había que sumar la complicación que suponía para jugadores y técnicos tener a su referente lejos de casa, intentando coordinarse vía telefónica con el cuerpo técnico.

A la vuelta de Vilanova -a Barcelona el 26 de marzo y a los banquillos el 2 de abril-, las voces que reconocieron que la ausencia de Tito se había notado en el vestuario crecieron. Las cifras lo demostraban. En la Liga, 9 victorias, 2 empates y dos derrotas (ante Real Sociedad y Real Madrid). En la Copa, eliminación en semifinales perdiendo en casa 1-3 ante el equipo de Mou. Y en la Champions, derrota en San Siro (2-0) aunque luego se produjo la remontada histórica en el Camp Nou (4-0).

Las lesiones rompen la defensa

La recta final de la temporada ha estado marcada por unas ausencias excesivas en la zaga. Puyol ha ido concatenando distintos problemas a lo largo de la campaña y su participación en este campeonato se ha limitado a 13 partidos. A mediados de abril dijo adiós a la temporada y se perdió los partidos clave de la Champions.

Adriano, comodín en la defensa para Tito y Roura, también tuvo problemas y se lesionó en un partido ante el Rayo antes del primer choque ante el PSG. No pudo estar y volvió en la vuelta, pero fue amonestado y se perdió la ida de las semifinales ante el Bayern.

Además, Javier Mascherano también se cayó del equipo en la 'batalla de París' y aunque ya entrena con normalidad, lleva dos meses fuera del equipo. Todos ellos se unen a un Eric Abidal que solo ha podido estar en el equipo -y sin un rol protagonista- en la recta final del campeonato. Al final, el defensa del Barça que hasta ahora ha jugado más partidos de Liga ha sido Albes (27 de 34) seguido por Alba (24) y Adriano (22).

Los choques directos contra el Real Madrid

Muchas veces se ha dicho que el equipo de MoU estaba construido para los choques directos contra el Barça. Al menos esta temporada lo ha parecido, porque incluso cuando el Barcelona era un equipo regular y sin bajas, el Madrid lo ha derrotado imponiendo la garra y el juego directo al toque.

El balance de esta temporada es muy claro en lo que se refiere a estos choques. Solo una victoria del Barcelona. En la ida de la Supercopa de España (3-2). Sin embargo, la vuelta supuso la primera victoria madridista (2-1) que, además, se convirtió en el primer título del año para los blancos.

Posteriormente, el Barça no pudo pasar del empate en el primer partido de Liga (2-2) y cayó en la vuelta del Bernabéu (2-1). Lo peor para los blaugranas fue la Copa, ya que pese a que arrancaron un empate (1-1) en la ida en el coliseo blanco, cayeron en el Camp Nou con un contundente 1-3. Al final, una victoria, dos empates y tres derrotas blaugranas en los Clásicos.

La lesión de Messi en el peor momento del año

Muchas veces se ha acusado al F.C. Barcelona de sufrir una excesiva dependencia de Messi. Hasta cierto punto es lógico que cualquier equipo padezca este mal cuando tiene en sus filas al mejor del mundo, pero ha habido ocasiones en las que la falta de luz de este astro ha desvelado algunas carencias del grupo.

Porque esa primera vuelta espectacular del Barça (55 puntos de 57 posibles) coincidió con el estado de gracia del argentino, que en esos encuentros hizo 27 goles. Pero el Barça se quedó sin Messi tras una lesión ante el PSG. No lo notó el equipo en la Liga, que sin Messi goleó a Mallorca y Zaragoza- aunque sí cortó una racha increíble en la que el argentino había marcado en todas y cada una de las jornadas disputadas desde la 11 hasta la 29.

Las consecuencias en la Liga de Campeones fueron peores. En la vuelta ante el PSG -el Barça venía de París con un 2-2- Messi tuvo que salir para ayudar a su equipo a remontar. Participó en la jugada del gol de Pedro que dio el pase a semifinales a su equipo. Pero el 10 del Barça también llegó a esa fase de la Champions muy justo. Y lo notó el equipo, que con un Messi a medio gas se vio desarbolado por el Bayern de Múnich.

La caída estrepitosa en la Champions

Cuando llegó la eliminatoria ante el equipo alemán, el Barcelona ya había dado demasiadas muestras de que no lo hacía en su mejor momento. Pasar de octavos había requerido una remontada ante el Milan que llegó gracias a los dos goles iniciales de Leo Messi, que en solo un tiempo igualó el 2-0 de la ida.

Y los cuartos no fueron mejor, ya que el Barcelona no fue capaz de imponerse en ninguno de los dos partidos ante el PSG. En la ida todo parecía ir bien hasta que se lesionó Messi tras hacer el 0-1. Pero el argentino se tuvo que retirar y la función acabó con un 2-2. En la vuelta lo pasó mal el Barça, ya que el PSG se adelantó con un tanto de Pastore, pero Pedro logró el tanto del empate -que clasificó a los blaugranas- en una acción en la que participó un Messi forzado a jugar después de estar toda la semana entre algodones.

El duelo ante el Bayern no hizo más que contrastar la débil situación que estaba viviendo el Barcelona frente a la pujanza del equipo alemán. 4-0 en el baile de la ida en Alemania. Y 0-3 en un duro encuentro con la realidad en el Camp Nou. Quizá no sea fácil de encajar para el Barcelona que ese posible nuevo ciclo del Bayern como dominador del fútbol europeo lo lidere el que fue su bandera en el campo y en los banquillos: Pep Guardiola.

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